lunes, 30 de septiembre de 2013

HIJOS DE DIOS



SERIE: IMITANDO AL PADRE
HIJOS DE DIOS

Nos decimos hijos de Dios.  Decimos también amar a Dios y sin embargo muy poco de lo que Él hace hacemos y también muy poco de lo que Él es dejamos ver en nuestro diario vivir.
No se es hijo solo de palabra.  Se es porque se tiene el ADN del padre o por crianza y por lo tanto mucho de los que el padre es se ve en el hijo.  En este sentido quienes somos hijos de Dios debemos de parecernos a Él: Debemos de ser creativos, perdonadores, amorosos, cariñosos, responsables, tolerantes, respetosos, transparentes, honestos, comprometidos, entusiastas, sanos, etc.
En esta serie de sermones revisaremos nuestra ética de vida y la acotaremos con la verdad de la Palabra de Dios, a fin de hacer ajustes en las áreas en donde “nuestro perfil” no se asemeja al de nuestro Padre.
ADN espiritual (Jn. 1:12-13)
En Cristo tenemos el derecho (poder) de ser hijos de Dios.  En Cristo Dios nos adopto (Efesios 2:3)  Cambio nuestra naturaleza y nos hizo nuevas criaturas.  Aunque originalmente no éramos parte de su familia en su amor y gracias nos insertó en la vid verdadera y con ello nos hizo herederos en Cristo.
Este hecho cambio por completo nuestra naturaleza.  Dejemos de ser hijos de ira para ser hijos de amor.  Todo nuestro ser fue transformado por medio del lavamiento en la sangre de Jesús, y aun hoy mismo seguimos siendo trasformado hasta alcanzar la estatura del varón perfecto quien es Cristo Jesús.
En Jesús ya no somos más quienes fuimos.  Sin importar que creyéramos, que hacíamos, que sentíamos o que decíamos, ahora somos personas nuevas y la naturaleza de Dios nos pertenece como herencias por la gracia de Dios.
Características básicas (Gálatas 5:22-23)
¿Cómo es esta nueva naturaleza? ¿Cuáles son sus características básicas? Pablo en Gálatas nos describe brevemente un perfil:
1.      Saber amar
2.      Vivir alegremente
3.      Vivir en paz con todos
4.      Ser pacientes y amables
5.      Tratar bien a los demás
6.      Confiar en Dios
7.      Ser humildes
8.      Saber controlar nuestro malos deseos
Para el apóstol Pablo esto describe bien a quienes han sido “hechos” hijos de Dios.  Es decir, no se puede ser hijo de Dios y no crecer en todo ello.  Por lo tanto si decirnos que somos  hijos de Dios pero seguimos  siendo personas que nos desesperamos y gritamos, que no podemos confiar plenamente en nuestro padre, que no hemos aprendido a amar verdaderamente a Dios y al prójimo, etc. entonces no hemos crecido en la nueva vida que nos fue regalada en Jesús.  Más bien hablaría que mucho de nuestra antigua naturaleza aun sigue controlando nuestra vida.  No se trata de ser perfectos según los estándares humanos, se trata de ser trasformados día a día a la imagen de aquel que nos amo.
Si solo asumimos que somos hijos porque venimos a la iglesia cada domingo o porque participamos de algún ministerio, estaríamos resumiendo nuestra paternidad a la religión, y no podemos ser hijos de un dogma, los dogmas no engendran  personas, más bien hacen rígidas a las personas.
En esta lista de Pablo nos muestra una ética de vida.  Una forma de vivir al estilo de nuestro padre.  Una forma de vivir que debemos imitar.
Compulsión por el pasado (Gálatas 5:19-21)
Quien ha nacido de nuevo aprende cada día a dejar su pasado (su vieja naturaleza) en el pasado.  Nuestro gran problema es que no hemos aprendido a vivir sin el lastre de quienes fuimos y con facilidad nos sometemos al estilo de vida de quien nos esclavizo.  No importa cuántas veces se abra delante de nuestros ojos el mar rojo, siempre queremos al final un becerro de oro al cual adorar. Tenemos problemas con vivir en lealtad, con administrar nuestra sexualidad, con la conducta adictiva, con las ideas que poco aprovechan, con el deseo de controlar y saber todo, con el odio, con el deseo de poseer a otros, con la ira, etc.
Nos cuesta trabajo vivir como hijos, porque creemos que aun somos lo que fuimos y por lo tanto no permitimos que Cristo VIVA SU VIDA en nosotros.  Tenemos una compulsión por vivir en el pasado y ello no nos permite ser quien ahora somos en Jesús.  Esto no significa que no tropezaremos, pero si significa que jamás deberíamos de volver a una condición de esclavitud, pues como hijo de Dios, ya fuimos hechos libres.
Nuestra vieja naturales (viejo ADN) fue quitado de nosotros por la obra de Cristo en la cruz y por lo tanto venimos a una nueva forma de vida en donde el pasado se deja de manipular y nos disponemos aprender a vivir un nuevo presente en la naturaleza de Cristo.
Conclusión
SOMOS hijos de DIOS y como tales debemos aprender a imitar a nuestro padre.  Cuando fuimos esclavos del pecado se nos obligo a vivir como aquel que abusaba de nosotros, pero hoy tenemos la naturaleza de Cristo. Hoy estamos en el Reino de Dios: Un Reino de hijos no de esclavos.
Cada día es una lección nueva para aprender a caminar en la ruta de Dios.  No nos dejemos engañar, aprendamos a priorizar la vida como Dios lo hace, a vivir en trasparencia, aprendamos amar y perdonar, disfrutemos de la vida.  ¡Vivamos de la forma en que los hace nuestro Padre!

martes, 3 de septiembre de 2013

¿QUE DICE DIOS?


Dios le dijo:
—Voy a hacer en Israel algo muy terrible. Cuando la gente lo sepa, temblará de miedo. 12 Cumpliré contra la familia de Elí todo lo que he dicho. 13 Él sabía que sus hijos me ofendían gravemente, y no hizo nada para corregirlos. Así que voy a castigar a su familia, y nada ni nadie podrá evitarlo. 14 ¡Juro que ninguna ofrenda será suficiente para que yo les perdone su maldad! (1Samuel 3:11-14)
Hoy día la gente tiene muchas opiniones de Dios.  Estamos convencidos de que lo que creemos de Él le determina.  Los ateos creen que porque no creen Dios deja de existir, los de la nueva era creen que porque piensan que Dios está en todo y todo es Dios, así lo es.  Los humanistas creen que dado que el hombre es el centro de la historia, entonces el hombre es una especie de Dios.
Lo que pensemos de Dios no le cambia en nada, pero lo que  Él piense de nosotros si.  Los hijos de Elí creían que lo que hacían para Dios era lo correcto, que su concepto de Dios era el verdadero, que su forma de adorar era la correcta, pero jamás pensaron en lo que Dios creía respecto a ellos: “eran desaprobados por Él”
No sé qué creas respecto a Dios, pero es mucho más importante lo que Él cree de ti.  Sin duda el jamás dejará de ser Dios, pero nosotros si dejaríamos de ser quienes somos sin su amor, gracia y misericordia.  No seamos como los hijos de Elí, busquemos en todo tiempo y no creamos que todo está bien en lo que hacemos y creemos, sino seamos humildes y revisemos nuestra vida a fin de ajustarla a lo que Dios desea de nosotros.

lunes, 2 de septiembre de 2013

CONFIANDO EN TODO TIEMPO (Hechos 27:25 y 26)


Confiar en Dios no es repetir textos bíblicos para convencernos de algo o tomar conductas muy espirituales cuando los hermanos de la iglesia nos ve o mostrar decir, con respecto a Dios lo que sabemos los demás quieren escuchar.
Confiar en Dios es caminar a su lado en todo momento y ajustar nuestra vida a su voluntad aunque sea doloroso.
CONFIAMOS  EN DIOS PARA LA SANIDAD DEL NUESTRO PASADO (Lc. 19:1-10).
El pasado siempre crea mucho ruido en nuestra vida presente porque el dolor vivido jamás ha sido resuelto y el enemigo lo usa para herirnos en todo tiempo.
Solo Jesús es el único que puede hacer que nuestra historia de vida encuentre sentido y el dolor desaparezca.
Cuando permitimos que Jesús entre en nuestra vida ya nada vuelve a ser igual.  Zaqueo recibió Jesús en su casa y el dolor de su pasado fue sanado y por primera vez en su vida todo tuvo sentido
La vergüenza de ser abusivo y ladrón quedo en la historia pero ya no asociada a ninguna emoción, salvo la de ser libre de ello.
DIOS SE ATIENDE DE NUESTRO PRESENTE (Jn. 4.6)
Las circunstancias presentes determinan cada una de las emociones que hoy experimentamos.  El presente sin Dios es el preámbulo para otro pasado doloroso.
Dios no solo es Dios del Tiempo, sino de los hechos que transcurren en ese tiempo
La mujer de samaria tenia una vida complicada
No tenia amigas
No tenia esposo
Tenía que ir sola por agua
Tenía sed
Eso no era un presente fácil con el cual lidiar pero Jesús la encontró para que ella fuera libre de ese presenta para el cual no había sido hecha
EL FUTURO ESTA EN SUS MANOS (Rom. 8:28-29)
La gente siempre está preocupada por lo que va a suceder, pero quien confía en Dios puede siempre esperar lo mejor.  No se trata de esperar que todo sea fácil o sencillo.  Pero si sabemos que lo mejor vendrá a nuestra vida
El futuro para quienes aman a Dios sin duda será una bendición
El futuro siempre será claro cuando lo construimos con la compañía de Dios y bajo sus principios.
El temor sobre el futuro es el resultado de caminar lejos de Dios.

martes, 27 de agosto de 2013

¿Y si nos damos permiso de ser felices?


Disfrutar de la vida es un llamado divino.  Cada etapa de la vida fue diseñada para que podamos aprender y disfrutarla.   Fuimos llamados a conocer a Dios a lo largo de nuestra vida, llamados también a compartir la vida con la gente que amamos.  También llamados a trabajar y prosperar social, profesional y económicamente.  Sin embargo no siempre ocurre así.  A lo largo de los años que Dios nos regala pareciera que solo sobrevivimos a la familia, a los amigos, a la escuela y al trabajo.  Esto solo es fruto del pecado que nos esclaviza al dolor y nos aleja de la voluntad de Dios.
Hoy aprenderemos tres principios básicos que nos ayudan a dirigir nuestra vida hacia donde Dios nos ha llamado.
Principio Uno: Orden (Ruth 3 y 4)
Vivir en orden es una actividad que nos cuesta mucho trabajo. Tenemos una predisposición a meternos en líos.  ¿Y cómo resolvemos esto?  Tratamos de crear un concepto de orden que se adecue a nuestra forma de vida:  muchos  resumimos el concepto de orden al concepto de lo moral.  Es decir, pensamos que nuestra vida está en orden si no hacemos cosas que nuestro grupo social considera malas.  Eso no es orden.  En el mejor de los casos es el cumplimiento de preceptos religiosos.
Booz fue un hombre que pudo aprovechar las circunstancias y acomodar los hechos para que encajaran en lo que la gente que vivía con él consideraba correcto.  Ruth era un blanco fácil. Y no solo eso, también era alguien que le había pedido ayuda.  Sin embargo no fue así.  Se enfoco desde el principio en hacer lo correcto. 
La vida no puede construirse en el desorden.  No se puede ser feliz  si nos brincamos las reglas.  Pero tampoco se será feliz si se vive tratando de aparentar que se camina con Dios cuando lo único que se busca es la aceptación de la gente que nos ve.  Booz no actuó de manera correcta para ser aplaudido, sino para respetar y cuidar a los de cerca y honrar a Dios.
Principio Dos: Disciplina emocional (Jueces 12, 13 y 14)
Sansón fue llamado a ser Juez pero el solo se movía en base a la búsqueda de la satisfacción.  Respetar a los demás, honrar a sus padres, servir a Dios no le interesaba.  El solo se movía para alcanzar satisfacción.
No se puede ser feliz si solo se busca la auto gratificación.  La sociedad contemporánea nos vende esa idea, sin embargo es una mentira.  La felicidad no viene por vivir la “vida loca” sino cuando nos comprometemos en Dios con lo que deseamos sentir, vivir, disfrutar, conocer, etc.  Las pasiones fueran de control, como dijimos la semana pasada, nos esclavizaran y harán de nuestra vida un desastre.
Necesitamos reaprender esto.  La vida se disfruta cuando se tienen límites claros y correctos.  Cuando se vive con responsabilidad emocional, cuando nos comprometemos con quienes nos rodean, cuando sabemos decir no a lo que puede ser agradable pero que nos destruirá.
Principio Tres: Vivir con Dios (Génesis 12)
No se puede ser feliz si no sabemos caminar con Dios a lo largo de la vida.  Abraham fue un hombre que aprendió a caminar con Dios a tal grado que Dios le considero su amigo.  No se puede ser feliz lejos de Dios.  La vida en verdad tiene sentido cuando Dios es nuestro amigo.  Fuimos hechos para la alabanza de su gloria, pero cuando torcemos este principio nos convertimos en personas emocionalmente enfermas, padecemos de depresión, angustia, ansiedad. Empezamos a mentir, a tratar de controlar y manipular, a vivir en infidelidad hacia nuestros hijos y pareja, a fracasar académicamente y a no alcanzar nuestras metas profesionales.
Caminar con Dios, nos hace física, emocional y espiritualmente competentes para vivir feliz. ¿Por qué?  Porque estar cerca de Dios nos permite ver la vida sin distorsiones.
Conclusión
Dios nos llamo a ser felices y no hacerlo es desobedecer a Dios.  Ser feliz no significa vivir en la fiesta perpetua, sino viviendo correctamente.  Si caminamos cerca de Dios y le permitimos tratar con nuestra vida seguramente aprenderemos a disfrutarla y viviremos en armonía, alegría y paz.

lunes, 19 de agosto de 2013

¿QUÉ HACEMOS CON NOSOTROS?



Amamos la idea de que el origen de nuestros problemas son externos.  Nos gusta pensar que si nuestros padres hubieran sido otros, o si hubiéramos tomado a otra persona por esposo o esposa, seguramente nuestro presente sería diferente.  Creemos firmemente que el entorno hace la diferencia en nuestra vida, sin embargo no es así.  Sin duda el medio influye, pero nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.

No podemos disfrutar la vida si no aprendemos a lidiar con nosotros.  Es nuestro carácter lo que hace que terminamos metidos en conflicto sin sentido.  Son nuestros malos hábitos los que nos llevan a perder grandes oportunidades que vienen directamente de la mano de Dios.  Es nuestra incapacidad de controlar nuestros deseos y necesidades, lo que no lleva a meternos en muchos problemas a lo largo de la vida, y esta no se puede vivir en libertad si no dedicamos tiempo a sanar de todo ello.

La felicidad Vs. El no control de nuestras emociones (Jueces 12 – 16)

No hay felicidad si se construyen la vida con puros problemas.  Sin duda alguna la vida siempre tendrá retos, sin embargo vivir dentro del huracán tampoco es la voluntad de Dios.  Ira, soberbia, depresión, manipulación, infidelidad, chantaje, mitomanía, etc. son los síntomas de una vida fuera de control.  Nadie que ha perdido el control de sus emociones y necesidades puede vivir en la felicidad que Dios regala a sus hijos.

Sansón fue un hombre voluntarioso, caprichoso, soberbio, intolerante, vengativo.  No podía controlar su deseo sexual ni tampoco sostener sus compromisos.  De todos, solo estaba interesado en él y en lo que desea tener, disfrutar o conocer.  Lo mismo le era una prostituta que una mujer de familia. El poco control de sus emociones, lo llevaron a una vida de esclavitud física y emocional, a perder la vista, a ser la burla de los demás.   No pudo ser lo que Dios deseaba para él y tuvo que conformarse en ser lo que Dios permitió que fuera: En lugar de un príncipe solo fue un “caza filisteos” por motivos propios.

Cuando no hemos madurado en este rubro de la vida, nos convertimos en esclavos de nuestras necesidades y deseos.  Perdemos la oportunidad de ser lo que Dios desea para nosotros y terminamos humillados por nuestros propios errores. La trampa de la inmadurez no es solo vivir en la fiesta eterna, sino el de ser esclavos y ciegos espirituales y emocionales sin darnos cuenta.

El disfrute de la vida y la capacidad de vivir en paz

¿De qué se trata el hecho de disfrutar la vida?  Normalmente el hombre contemporáneo diría: “hacer todo lo que me gusta y quiero”  Sin duda parece una respuesta correcta pero no.  Disfrutar la vida significa vivir en paz. Ello seguramente incluye hacer cosas que son divertidas, excitantes y amenas, pero también implica hacer algunas que aunque no lo son, también tenemos el compromiso de vivirla y enfrentarlas.  La mejor señal de que estamos disfrutando la vida, es que vivimos en paz.

Sanso era un hombre atormentado por sus deseos y las consecuencias de sus acciones.  La vida no se puede disfrutar así.  Es claro que negar nuestros anhelos y deseos tampoco es de Dios, sin embargo vivir solo para ello es el error más grande que el hombre y mujer de esta generación cometen.  LA LIBETTAD NO ES CAMINAR EN LA RUTA QUE SE DESEA, SINO EN AQUELLA QUE ES LA CORRECTA PARA NUESTRA VIDA.  Sansón tenía un llamado divino el cual ignoró a lo largo de su vida y sin duda ello no lo dejaba caminar libremente ni disfrutar la bendición de Dios.

Hemos aprendido a lo largo de nuestra vida que la risa solo debe aparecer cuando lo que vemos es lo que deseamos, sin embargo en el Reino de Dios no es así.  La gratificación en el Reino de Dios vine cuando aprendemos a disfrutar hacer la voluntad de Dios (Salmo 40:8)  Solo vivir en la perfecta voluntad de Dios nos regala paz y felicidad.  Fuera de esto, todo lo demás es engaño.

La libertad de nosotros mismos

Nuestro esclavizador por excelencia somos nosotros mismos.  El maligno nos utiliza muy bien para someternos a su voluntad.  Sansón termino siendo esclavo de los filisteos, pero paso toda su vida la paso siendo esclavo de si mismo.

Cuando se empeño en Dalila su vida se acabo.  Termino en una cárcel, trabajando para otros y sin ojos.  No es lo mismo vivir en la voluntad de Dios, que vivir en aquello que Dios permite.  Nos auto esclavizamos a la mentira, al desorden emocional, a la inconstancia, a la inmadurez, a la inseguridad, a la ira, etc.  A nada de eso y más fuimos llamados, pero nuestra necedad nos hace vivir cosas para las que no fuimos diseñados.

Conclusión

Si queremos disfrutar la vida tenemos que hacernos frete en el poder de Dios.  Hemos sido llamados a disfrutar el regalo de la vida, pero si vivimos en la creencia que la felicidad es vivir sin límites terminaremos mal, tal y como le paso a Sansón.  No lo echemos a perder, somos hombre y mujeres redimidos, vivamos en la libertad que el Padre nos ha regalado, disfrutemos la vida al cien, riamos, descansemos, sirvamos a otros, ayudemos, hagamos cosas divertidas, vivamos para Dios, pero nunca seamos esclavos de nuestras emociones, Dios ya nos hizo libres.

lunes, 12 de agosto de 2013

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA VIDA 1


Eclesiastés 3:1-8, 12-15 TLA

En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo:  Hoy nacemos, mañana morimos; hoy plantamos, mañana cosechamos;  hoy herimos, mañana curamos; hoy destruimos, mañana edificamos;  hoy lloramos, mañana reímos; hoy guardamos luto, mañana bailamos de gusto;  hoy esparcimos piedras, mañana las recogemos; hoy nos abrazamos, mañana nos despedimos;  hoy todo lo ganamos, mañana todo lo perdemos; hoy todo lo guardamos, mañana todo lo tiramos;  hoy rompemos, mañana cosemos; hoy callamos, mañana hablamos;  hoy amamos, mañana odiamos; hoy tenemos guerra, mañana tenemos paz.  Mientras tengamos vida, hagamos lo bueno y pasémosla bien. El comer y el beber, y el disfrutar del fruto de tanto trabajo, es algo que Dios nos permite. Eso lo sé muy bien, como sé también que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre; a su creación no hay nada que agregarle ni nada que quitarle; Dios lo hizo todo así para que reconozcamos su poder. Todo lo que ahora existe, ya existía mucho antes; y todo lo que habrá de existir, existe ya. Dios hace que todo vuelva a repetirse.

Dios nos regalamos sobre esta tierra años de vida, qué hacer con esos años es nuestra responsabilidad.  Vivir entonces no es una opción, sino un llamado divino del que tarde o temprano daremos cuentas.  En ese sentido,  perder el tiempo, desaprovechar oportunidades, no amar, no descansar, no disfrutar de la compañía de la familia o Amigos, no adorar, no servir a Dios con los talentos recibido de su mano, no disfrutar nuestra sexualidad y no ser productivo, es no atender a nuestra vocación de vivir.

En esta nueva serie de sermones, revisaremos lo que la palabra revela sobre el regalo de la vida, y nos retaremos a reaprender a vivir bajista los valores del Reino de Dios.

PRINCIPIO UNO: Hay tiempo para todo.

La vida no se "come de una mordida" sino que se disfruta de a poco. Dios diseñó. La vida para que se construyera de a poco porque a lo largo de los años que hemos recibido hay tiempo para todo.

Básicamente Dios nos concederá vivir cada una de las sensaciones que el ser humano podemos experimentar. ¿Qué significa esto desde la perspectiva de Dios? Pues que si sabemos esperar en los tiempos de Dios. Seguramente viviremos lo que naturalmente anhelamos.   Contrario a esto Satanás nos propone a través de los valores torcidos de nuestra generación una vida "exprés", en donde esperar es de perdedores.

En el Reino esperar al tiempo oportuno es el camino correcto para disfrutar a plenitud los regalos de Dios.  Él desea que entendamos que en la vida hay tiempo para todo y que todo tiene su tiempo y lugar.   Él desea que entendamos qué vivir obsesionados por vivir o repetir una experiencia es doloroso y una pérdida de tiempo, pues no nos permite disfrutar. De otras experiencias de vida.

PRINCIPIO DOS: La vida se debe disfrutar.

En el Reino de Dios la vida se debe aprender a disfrutar.  A diferencia desestabilizar verdad, los valores de esta sociedad. Nos animan a través de la impaciencia, estilos de vida falsos y medios incorrectos de satisfacer necesidades, a vivir en una actitud de desperdicio del tiempo y de caminar entrampado en la mentira.

Dios desea que aprendamos a disfrutar de cada momento vivido en el tiempo correcto.  Que disfrutemos de ser padres, hijos, esposo, esposa, estudiante o trabajador.  Que disfrutemos los días de descanso, del trabajo diario, de ayudar a otros, de un café con amigos y del tiempo solo.

La vida no se hizo para sufrirla, aunque sin duda tiene momentos dolorosos.  Sin embargo y a pesar de ellos, el llamado de Dios es que aprendamos a vivirla y disfrutarla, ni hacerlo así sin duda es desobediencia y traerá depresión y desesperanza.

PRINCIPIO TRES: La vida es ambivalente.

La vida Dios no la hizo monocromática.  Pensar que todo en la vida es o debe ser agradable es una mentira del diablo muy arraigada en la sociedad hedonista y que en actualmente se a infiltrado en los valores de la iglesia contemporánea.

Dios ha permitido que haya experiencias agradables como desagradables y de esta forma aprendamos a lidiar con nuestras emociones y defectos de carácter.   Quien ofrenda que la vida solo es "fiesta" sin duda vivirá frustrado y pico aprenderá. Sobre el arte de vivir. En el Reino de Dios.

PRINCIPIO CUATRO : La vida se hizo para honrar a Dios.

La vida nos fue dada para honrar a Dios.  Quien no entienda y viva esto ha estado perdiendo el tiempo.  Vivir sin Dios, es vivir sin esperanza,  esclavo de nosotros mismos,  de nuestros defectos de carácter,  de valores torcidos por la maldad y sobre todo,  esclavos del pecado.

La vida nos fue regalada para conocer a Dios, para ser amigos de Él, para caminar a su lado y disfrutar el darle gloria en todo momento, no sólo el domingo en la iglesia. Honrar a Dios es nuestro. Llamado primario. Olvidar esta verdad es NO VIVIR. Sino solo conformarnos a sobrevivir.

CONCLUSIÓN

¿Qué estamos haciendo con nuestra vida?  Esta pregunta no debe ser de retórica,  sino en verdad de análisis profundo. Si ni hemos aprendido a vivir a estas alturas o si no nos hemos dado cuenta aun de que,  respirar no es el chiste,  estamos desperdiciando un regalo ni renovable.   Dios fue quien te llamo a la vida,  no tus padres.   El te ha regalado todos estos años para que lis disfrutes, aprendas y vivas para El.

No desperdicios nuestra vida.  Vivámosla en lis valores del Reino de Dios y aprendamos a disfrutarla en cada momento.

lunes, 22 de julio de 2013

¡¡SOMOS GENTE CON FAMIIAS BENDECIDAS!!



Vivir en familia no es nada fácil.  No porque el concepto sea errado o porque este anacrónico, sino porque como buenos humanos somos poco competentes para vivir en comunidad.  Sin embargo en su GRACIA Dios provee de sus bendiciones para enfrentar las influencias actuales que sufre la familia y poder alcanzar un nivel adecuado de convivencia y comunicación.  En esta parte de la serie, ESTUDIAREMOS LAS PROMESAS DE DIOS para la familia.

FAMILIAS SALVAS (Hechos 16:31)
¡No hay razones para temer!  Dios ha prometido salvar a nuestra familia.  La palabra dice CREE y serás salvo tú y tu casa.   Esta es una promesa en la que Dios se compromete a proveer salvación en dos niveles: En lo espiritual y en lo físico.  La promesa tiene una condición: creer.  Dios espera de nosotros que creamos en El y en su Palabra para ver a nuestra familia salva.  ¿Qué significa esto? Creer tiene que ver con el acto de confiar de corazón o dar crédito.  Es una acción en donde el sujeto se da en confianza plena, sin duda alguna, sin trastabillar en su decisión de confiar.

Creer no se trata de ser cristiano de domingo, asistente esporádico a la iglesia, con una relación pobre con Dios.  Si queremos ver a nuestra familia salva del pecado, de la violencia actual, del desamor, de la pobreza, del orgullo, de las malas decisiones y de las malas personas, debemos darnos a Dios en confianza plena y entonces veremos milagros pasar en la vida de cada uno de los miembros de nuestra familia.  Si vemos el contexto de este texto podremos darnos cuenta que el responsable de la cárcel lo tenía que arriesgar todo para confiar en Dios.  No era una acción simple de ir a la reunión los domingos, implicaba su vida entera a favor del Reino y para ello debía de creer y como consecuencia su familia le seguiría y viviría en la protección de Dios.  Creer no solo implica cognición sino también entrega y riesgo.

PERSONAS BENDECIDAS EN FAMILIA (Ef.6:1-3)
¿Quién no quiere ser parte de una familia a la que en todo lo que emprenda la vaya bien?  Todos deseamos que nos vaya bien tanto en lo personal como en lo familiar.  Deseamos que nuestra relación de pareja sea buena  y que nuestros hijos crezcan sanos y lleguen a ser personas “de bien”  Dios promete que aquellos que dan honra a sus padres, les irá bien.  Es decir, tanto a nivel familiar como personal tendrán experiencias de vida agradables y estarán viviendo en bendición.

El término utilizado para traducir la palabra bien, es adinamia, que también puede traducirse al latín como “eficiente”  Esta acepción nos permite entender aun más la promesa de Dios para la vida en familia; es decir, quien da en su vida cuidado y obediencia a sus padres, se convierte en una persona más eficiente para construir una familia, para vivir en familia, para vivir en pareja, para educar hijos, para administrar su vida, etc.  No hay forma de vivir con eficiencia en nuestra familia actual, si antes no hemos resulto desde los valores del reino (obediencia y honor) la dinámica de nuestra familia de origen.  ENFRENTAR en Dios nuestro pasado familiar nos CAPACITA para vivir nuestro presente familiar.

Dios nos promete hacernos eficientes para vivir en familia, pero es una promesa con condición: Honor y obediencia hacia nuestros padres.

Conclusión
La bendición de una familia solo está en Dios.  Vivir con eficiencia y descanso en familia solo se consigue en Dios.  Fuera de El poco se puede lograr.  Hay muchas teorías sobre cómo educar hijos, sobre cómo vivir en pareja, sin embargo so alcance siempre será corto o erróneo, más aun si so están fundamentadas en la bendición de Dios.

lunes, 15 de julio de 2013

LIBRES DEL TEMOR


La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella.  Esta es una verdad inmutable y eterna.  Lo que Dios hace en nuestra vida nunca traerá consigo dolor.  Nunca  olvidemos que Dios habla bien de nosotros y no mal y por lo tanto su accionar siempre será para acarrear buenas consecuencias.
EN UN MUNDO INSEGURO DIOS
NOS LIBRE DEL DOLOR DE LA INSEGURIDAD (Sal.3:5)

Hoy día se vive con tanta inseguridad que muchos llegan a sufrir de angustia.  Quien vive en angustia y sufre estrés.  De eso hablamos la semana pasada.  Una vida así se caracteriza por el dolor.  Nos preocupamos cuando nuestros hijos salen rumbo al colegio debido a tanta inseguridad.  Nos preocupamos ante la situación de enfermedad, nos desestabilizamos cuando el dinero de la quincena no alcanza, etc.  Todo ello y más son experiencias dolorosas dado que la preocupación y el desasosiego hace presa de nosotros.

¿Cómo enfrentamos esta situación? ¿Cómo podemos dormir tranquilos y transitar por el día en paz?  David nos da la respuesta en el salmo 3.  Para David la respuesta se encontraba en el sustento de Dios.  David decía, puedo dormir tranquilo y vivir en paz porque Jehová me sustenta, es decir me sostiene.  Para entender ello debemos imaginar un terreno agreste, resbaladizo, húmedo por el que se debe transitar y ante ello alguien que está en una posición solida nos sostiene.

En medio de la inseguridad, la enfermedad, los problemas laborales, la inestabilidad matrimonial o familiar solo Dios nos puede sostener en medio de esas sendas inseguras.  El problema es que casi siempre nos resistimos al cuidado de Dios y preferimos sufrir.

Necesitamos aprender que no fuimos hechos para enfrentar la vida en soledad porque duele mucho.  Es una mejor idea caminar junto a Dios y sostenidos por Él en medio de cada circunstancia que se nos presente.  A lo largo de la vida encontraremos muchos momentos en que no es posible sentirse seguro y ante ello solo Dios, a quien nada desestabiliza nos puede sostener.




EL NOS LIBRA DEL DOLOR
DE SER IGNORADOS (Sal. 4:3)

¿Cuántas veces pedimos atención y nadie nos la da? ¿Cuántas veces rogamos por auxilio y nadie tiene misericordia de nosotros?  En medio de las situaciones en donde sin duda experimentamos estrés y ante las cuales nos sentimos incompetente solo hay un camino seguro: Buscar a Dios, pues solo el atiende con prontitud nuestra suplica y solo Él es capaz de ayudarnos a enfrentar los desafíos que tenemos por delante.

Sin duda hay gente siempre dispuesta, pero a pesar de ello pueden hacer poco por nosotros.  Aun la simple compañía no es suficiente.  Su cercanía jamás nos llenará ni nos sanará.  Solo es el SUSTENTO DE DIOS y su ATENCIÓN lo que alienta nuestra alma a seguir y la sana del dolor que produce el rechaza, la falta de comprensión, la crítica mordaz y el desamor.

Muchos dicen amarnos o querernos, pero solo Dios en verdad atiende nuestra necesidad.  Solo Él puede escucharnos y entender con certeza lo que estamos pasando.

EL NOS LIBRA DEL DOLOR
AL REGALARNOS SU ALEGRIA (Sal.4:7-8)

La amargura y el desasosiego sin duda van de la mano.  Quien es amargo en su forma de vivir no solo no ríe, sino que tampoco tiene paz y por ello no puede dormir.  La falta de alegría, es decir la tristeza “seca los huesos”  Vivir así es una trampa que el maligno tiende por medio de una sociedad que vive muy rápido, que no sabe descansar, que ríen solo por experiencias temporales y que ha hecho de la ansiedad su forma de vida.

La escritura dice “cambiaste mi lamento en baile, me vestiste de alegría” (Salmo 30:11)  La forma de vida del Reino de Dios lo es EN ALEGRIA.  Esta alegría no se basa en el hecho de que las circunstancias que nos rodean sean todas agradables, sino en la verdad de que aunque  no todo está a nuestra favor, somos felices y podemos reír y dormir en paz porque tenemos la gracia infinita de Dios.  No se es alegre porque todo está bien, sino porque tenemos la salvación de Dios y su agradable compañía.

Solo Dios nos puede salvarnos de la amargura que se disfraza del chiste simple, de la fiesta o del cine (no quiero decir que ello no sea a veces agradable) y nos lleva a una vida de alegría plena a pesar del intento de Satanás por atraparnos en el desasosiego y el insomnio.


CONLUSION

Dios ha prometido librarnos del dolor que a veces algunas circunstancias de la vida nos ofrece.  Ante el dolor de la enfermedad, la muerte, el desempleo, la duda, el engaño, la amistad falsa, el chisme, la crítica o la falta de atención, tenemos la promesa que Dios nos sostiene, su atención permanente y su alegría que no solo nos hace reír, sino que nos hace felices y eternamente felices.

lunes, 1 de julio de 2013

¿Y QUE HACEMOS CON EL DE JUNTO?


12 »Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar.
13 »No maten.
14 »No sean infieles en su matrimonio.
15 »No roben.
16 »No hablen mal de otra persona ni digan mentiras en su contra.
17 »No se dejen dominar por el deseo de tener lo que otros tienen, ya sea su esposa, su sirviente, su sirvienta, su buey, su burro, o cualquiera de sus pertenencias». (Ex. 20_12-17)

El chisme, la crítica mordaz, la violencia hacia los demás, la deslealtad y la desatención se han convertido en moneda de cambio entre las personas.  La sociedad contemporánea se deshumanizado y a priorizado el bienestar personal, el éxito y el logro monetario y profesional, por encima de la lealtad, el afecto, la convivencia sana y la vida tranquila entre familiares y amigos.  Los valores del Reino de Dios revelados en éxodo 20: 12-17 no hacen recordar que el logro en la vida no se mide por los bienes de consumo que se puedan comprar, por la apariencia física o por el status social o profesional que se pueda alcanzar, sino por la habilidad que se tiene en Dios para ser feliz al establecer relaciones con los demás en forma sana.  Aun en la fe es igual.  No podemos decir que estamos bien con Dios cuando pasamos la vida peleando con el de junto, envueltos en chismes, criticando a los demás por el simple gusto de hacerlo y al ser infieles a nuestra palabra y compromiso.  La forma en que nos relacionamos con los de junto, muestra la forma en que nos relacionamos con Dios.

Dios espera de nosotros que maduremos y establezcamos en consecuencia relaciones sanas y eficientes a fin de ser ejemplos vivos de cómo es Él.

RELACIONES SANAS CON LA FAMILIA

La intimidad en la familia deja ver nuestra intimidad con Dios. De la forma en que somos con nuestros padres, deja ver la forma en que nos relacionamos con Dios. La forma en que somos con nuestra pareja, deja ver la manera en que establecemos compromisos con Dios.

1.      Los padres
a.       Dios espera que nosotros cuidemos de presentar por motivos correctos dos comportamientos básicos en relación con nuestros padres: OBEDIENCIA Y CUIDADO. Siendo dependientes de ellos necesitamos debemos aprender a seguir sus instrucciones. Siendo ellos dependientes de nosotros en algún aspecto, debemos de ser de ellos quien los cuide.  Nuestros padres mal que bien, hicieron su esfuerzo de alguna manera al amarnos, cuidarnos, proveernos, guiarnos, educarnos, etc. Y nosotros, en tanto hijos, debemos de responder con esas dos conductas.  Sin embargo el texto hace un mayor énfasis en la etapa en que nuestros padres (ambos, no solo el “buena onda”  no solo el padre, sino también la madre, no solo el que cumplió el rol, sino aun el que fallo) ya no son jóvenes, ni fuertes, ni económicamente activos y que por lo tanto, los hijos debemos de responder a sus necesidades espirituales, emocionales y físicas.  Con esta valor, Dios nos dice que espera de nosotros seamos agradecidos y tomemos el cuidado de quienes nos cuidaron y gastaron sus vidas de alguna manera en nosotros.
2.      La familia
a.       Este valor no se refiere al hecho de actuar en defensa propia para la protección de nuestra vida, sino del acto de arrebatar la vida de otro de causa, habla de un acto de violencia: acecinar.  Acecinar, no solo es la acción de quitarle la vida a alguien físicamente, sino también emocional y espiritualmente.  Esto nos debe hacer recordar a Caín, quien por  celos y enojo, arrebato a su hermano la oportunidad de llegar a viejo. Nosotros en casa podemos acecinar, y de hecho lo hacemos cuando no valoramos, cuando ocultamos, cuando retenemos, cuan do no cumplimos el rol, cuando omitimos afectos, etc.  Acecinamos a nuestros hijos y pareja.  Es interesante que Dios haya puesto este valor en medio del asunto de los padres y la vida de pareja, lo que nos hace pensar que Dios lo ve como una posibilidad dentro de la familia.  Quizá recordaba a Caín y quizá no solo pensaba en el aspecto físico.
3.      La pareja
a.       La palabra clave en este valor es FIDELIDAD, que la podemos asociar a la acción de ser transparentes.  Es fiel quien es transparente.  No se trata tan solo de la fidelidad referida a no tener otra relación, sino a la acción de hacer de nuestros motivos y acciones, una forma de vida que solo tenga una sola cara.

RELACIONES SANAS CON EL PROJIMO

Las relaciones con el prójimo se basan en no desear tener lo que otros tienen y yo no.  A diferencia de  la familia donde la trasparencia debe ser la moneda de cambio, acá Dios espera que aprendamos a aceptar que existen personas que alcanzaran cosas que nosotros no alcanzaremos o llegaran a status de vida para los cuales nosotros no fuimos llamados o quizá tendrán habilidades que nosotros no tenemos.

1.      Robar.
a.       Dios espera que no extendamos nuestra mano para quitarle al prójimo algo que con esfuerzo consiguió.  Las cosas se compran con esfuerzo del ahorro, con la autolimitación de gratificantes para conseguir otros y con la articulación de habilidades para alcanzar conseguir algo que queremos.  Todo ello es válido, lo que no lo es, tiene que ver con el hecho de arrebatar a otro lo que no nos pertenece.  Hay quien arrebatan objetos, quien roban  emociones y hay quienes quitan oportunidades y espacios sociales.
2.      Criticar
a.       Hablar de otro a sus espaldas es criticar y ello es una forma equivocada de ser amigo.  Si no hay nada bueno que decir del amigo, mejor hay que omitir la opinión.  Criticar supone que nosotros somos personas que estamos haciendo todo bien en nuestra vida y tal cosa es falso, por ello Jesús dijo, ¿cómo es posible que seas competente para ver la pajita en el ojo de tu amigo y no seas competente para ver la viga en tu propio ojo?  Con ello nos deja ver que aquello que criticamos también es parte de nosotros y en mayor medida.
3.      Desear
a.       Desear lo de otros se basada en una vida insatisfecha.  Que desea lo de otros no vive en contentamiento.  No se trata de evitar alcanzar un mejor nivel de vida y con ello adquirir bienes de consumo que nos proporcionen una vida mas comoda.  Se trata de vivir envueltos en una serie de emociones que nos esclavizan a intentar SER o TENER lo de otros.  Quien envidia no ha descubierto su individualidad. Y que en tanto se es “otro” la vida correrá diferente a la del amigo.  Desear lo de los demás es un esfuerzo inútil de buscar identidad en lo externo y perder con ello de vista la previsión de Dios.

CONCLUSION
Es momento en nuestra vida de hacer un alto y revisar que estamos haciendo.  De qué manera la estamos construyendo y en qué sentido vamos.  ¿Estamos relacionándonos de manera correcta con Dios? ¿En verdad estaos construyendo relaciones sanas en nuestra familia? ¿Estamos relacionándonos  bien con los amigos?  Dios no se conforma con vernos el domingo con la iglesia cantando y pasando la mañana juntos, el quiere vernos allá fuera, en medio de la semana, siendo personas felices, que puedan dar momentos gratos a quienes nos rodean y construyendo relaciones satisfactorias en medio de una sociedad que si de algo cojea es de motivos sanaos para buscar a Dios, vivir en familia y con amigos.
Pidamos perdón a Dios y roguémosle nos enseñe con estos diez valores a vivir mejor y mas felices en esta tierra que nos ha dado.

lunes, 24 de junio de 2013

El SI es DIOS




 
Dios les dijo a los israelitas:
2 «Yo soy el Dios de Israel. Yo los saqué de Egipto, donde eran esclavos.
3 »No tengan otros dioses aparte de mí.
4 »No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar.
5 No se arrodillen ante ellos ni hagan cultos en su honor. Yo soy el Dios de Israel, y soy un Dios celoso. Yo castigo a los hijos, nietos y bisnietos de quienes me odian, 6 pero trato con bondad a todos los descendientes de los que me aman y cumplen mis mandamientos.
7 »No usen mi nombre sin el respeto que se merece. Si lo hacen, los castigaré.
8 »Recuerden que el sábado es un día especial, dedicado a mí.
9 Durante los primeros seis días de la semana podrán hacer todo el trabajo que quieran,  10 pero el sábado será un día de descanso, un día dedicado a mí. Ese día nadie deberá hacer ningún tipo de trabajo: ni ustedes, ni sus hijos, ni sus hijas, ni sus esclavos, ni sus esclavas, ni sus animales, y ni siquiera el extranjero que trabaje para ustedes. 11 Yo hice en seis días el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos. Pero el séptimo día descansé. Por eso bendije ese día y lo declaré un día especial. (Éxodo 20 1-11).

Por más que intentemos hay cosas que no debemos hace, porque nos dañará tan solo el intentarlo.  No debemos tratar de manipular a Dios, buscar usarlo, intentar engañarlo ni mucho menos sustituirlo por lo que se ha puesto de moda.  Buscar estas cosas terminará poniéndonos en la condición de quienes necesitan disciplina de parte de Él. No podemos pretender vivir sin ser agradecidos, sin dedicar tiempo para recordar que somos creaturas y no creadores.

Dios debe ser el la teoría y en la practica el centro de nuestra vida y los diez valores nos lo recuerdan.  Nos motivan a recordar que vivir sin Dios es la conducta más absurda que una sociedad puede presentar.

EL ES DIOS

¿Quién es nuestros Dios?: ¿El trabajo? ¿Los amigos? ¿Nuestros padres? ¿La pareja?  En la práctica lo son porque ocupan el centro de nuestra vida. Pero, ¿Qué han hecho para merecer ese privilegio?  En realidad nada, por lo menos nada comparado con lo que Jehová ha hecho por nosotros.  El se ganó, sin tener que hacerlo, pues por naturaleza lo es, el derecho de que le podamos llamar Padre y que podamos verlo y adorarlo como Dios.  Eso nos debe motivar a construir una relación correcta con Él, basada en tres  “No”
1.     Lo que Dios nos pide no es adorar a otro Dios sin adorarlo a Él.  Eso sería excluirlo.  Lo que Él nos pide es que no tratemos de tener una deidad adicional a Él.  Lo primero en sí mismo es despreciable, pues no considerarlo como Dios después de darnos vida al morir en la cruz, es un comportamiento mezquino que muestra la pobreza de criterio y agradecimiento.  Pero lo segundo deja ver nuestra naturaleza manipuladora y falsa.  Dios nos dice: si quieres que tengamos una relación sana, no intentes hacerme creer que soy lo más importante en tu vida cuando no lo soy.  Podemos decirle a nuestros hijos que los amamos cuando no lo hacemos en verdad, podemos decirle a nuestro padres que los respetamos y no hacerlo, podemos decirle a nuestra pareja que le somos fieles y tener una relación alterna oculta y quizá en todo ello salirnos con la nuestra, pero con Dios jamás.  El se dará cuenta a la primera, porque ve el corazón y no lo externo.
2.    Podemos hacer arte.  No podemos hacer ídolos.  Un ídolo es un Dios creado a nuestra medida.  ES decir, dado que Dios jamás se dejará manipular, entonces nos creamos en nuestra vida “un dios a nuestra medida”  Alguien sobre quien tenemos el control y falsamente le adoramos.  Dios jamás permitirá que algo así pase entre Él y nosotros.  Habrán figuras de autoridad en nuestra vida que se dejen manipular, pero Dios jamás. “El se define en su trato de Dios como celoso”  Es decir, es alguien que no comporte su lugar con otra persona que quiera ocupar su lugar.
3.    No podemos usar a Dios para justificar nuestras conductas.  No podemos, porque Él jamás lo permitirá, que lo engañemos o manipilemos.  La gente a nuestro alrededor es engañable y manipulable, pero Dios nunca nos permitirá hacer eso con El.  Podremos identificar las carencias de otros, los defectos de carácter o necesidades emocionales y a través de ello poder estar en condiciones de usarlos o manipularlos, pero Dios jamás lo permitirá.

Podríamos resumir este mandamiento así:  No intentes tratar a Dios como un igual al que puedes usar, pues jamás se dejará y tendrás una relación dolorosa con El.

HAY QUE RECORDAR

No solo no debemos evitar tratar a Dios como un igual, sino que debemos aprender a tratarlo como Dios.  ¿Cómo?  Adorándolo.

1.     Dios dice, tienes tiempo para ti durante seis días, puedes hacer tus cosas: amar, educar, trabajar. Divertirte, pasear, hacer ejercicio, ver tv, perder el tiempo, etc.  Pero dame un día para mí.  Un día que podamos pasar juntos y hacer todo lo que hace con otros, hacerlo conmigo.  Este. mandamiento no solo nos recuerda que es Dios, sino que también es Padre y Amigo.  Debemos aprender a DEDICARLE tiempo a Dios, no solo en nuestras horas del día, sino UN DIA, en donde Él sea el CENTRO de nuestra vida.  En donde en lo individual y como familia, paseamos tiempo con El en el templo, durante el desayuno, al ir a plaza americas o el dorado, a la hora de comer o solo descansar, aun cuando vemos la liga MX debemos hacerlo con El, porque es SU DIA, no nuestro día.
2.    El día de Dios es para que le adoremos.  Es un tiempo de cercanía emocional, física y espiritual.  El merece ser adorado, es decir que nos demos a Él, porque Él se dio por nosotros al pagar el precio por nuestra libertad.

Dios es Dios y debemos verlo como tal.  Debeos aprender a relacionarnos de tal forma con Él.  Debemos de renunciar a que podemos ocultarle cosas y salirnos con la nuestra, a que podemos en nuestro corazón tener cosas o personas más importantes que el sin pagar un precio por ello.  Estos valores nos recuerdan que si aprendemos a relacionarnos correctamente con nuestro CREADOR, SALVADOR Y PADRE, estaremos dando un paso directo a la felicidad.

https://www.youtube.com/watch?v=eFHHIuKIy3U