La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella. Esta es una verdad inmutable y eterna. Lo que Dios hace en nuestra vida nunca traerá consigo dolor. Nunca olvidemos que Dios habla bien de nosotros y no mal y por lo tanto su accionar siempre será para acarrear buenas consecuencias.
EN UN MUNDO INSEGURO DIOS
NOS LIBRE DEL DOLOR DE LA INSEGURIDAD (Sal.3:5)
Hoy día se vive con tanta inseguridad que muchos llegan a sufrir de angustia. Quien vive en angustia y sufre estrés. De eso hablamos la semana pasada. Una vida así se caracteriza por el dolor. Nos preocupamos cuando nuestros hijos salen rumbo al colegio debido a tanta inseguridad. Nos preocupamos ante la situación de enfermedad, nos desestabilizamos cuando el dinero de la quincena no alcanza, etc. Todo ello y más son experiencias dolorosas dado que la preocupación y el desasosiego hace presa de nosotros.
¿Cómo enfrentamos esta situación? ¿Cómo podemos dormir tranquilos y transitar por el día en paz? David nos da la respuesta en el salmo 3. Para David la respuesta se encontraba en el sustento de Dios. David decía, puedo dormir tranquilo y vivir en paz porque Jehová me sustenta, es decir me sostiene. Para entender ello debemos imaginar un terreno agreste, resbaladizo, húmedo por el que se debe transitar y ante ello alguien que está en una posición solida nos sostiene.
En medio de la inseguridad, la enfermedad, los problemas laborales, la inestabilidad matrimonial o familiar solo Dios nos puede sostener en medio de esas sendas inseguras. El problema es que casi siempre nos resistimos al cuidado de Dios y preferimos sufrir.
Necesitamos aprender que no fuimos hechos para enfrentar la vida en soledad porque duele mucho. Es una mejor idea caminar junto a Dios y sostenidos por Él en medio de cada circunstancia que se nos presente. A lo largo de la vida encontraremos muchos momentos en que no es posible sentirse seguro y ante ello solo Dios, a quien nada desestabiliza nos puede sostener.
EL NOS LIBRA DEL DOLOR
DE SER IGNORADOS (Sal. 4:3)
¿Cuántas veces pedimos atención y nadie nos la da? ¿Cuántas veces rogamos por auxilio y nadie tiene misericordia de nosotros? En medio de las situaciones en donde sin duda experimentamos estrés y ante las cuales nos sentimos incompetente solo hay un camino seguro: Buscar a Dios, pues solo el atiende con prontitud nuestra suplica y solo Él es capaz de ayudarnos a enfrentar los desafíos que tenemos por delante.
Sin duda hay gente siempre dispuesta, pero a pesar de ello pueden hacer poco por nosotros. Aun la simple compañía no es suficiente. Su cercanía jamás nos llenará ni nos sanará. Solo es el SUSTENTO DE DIOS y su ATENCIÓN lo que alienta nuestra alma a seguir y la sana del dolor que produce el rechaza, la falta de comprensión, la crítica mordaz y el desamor.
Muchos dicen amarnos o querernos, pero solo Dios en verdad atiende nuestra necesidad. Solo Él puede escucharnos y entender con certeza lo que estamos pasando.
EL NOS LIBRA DEL DOLOR
AL REGALARNOS SU ALEGRIA (Sal.4:7-8)
La amargura y el desasosiego sin duda van de la mano. Quien es amargo en su forma de vivir no solo no ríe, sino que tampoco tiene paz y por ello no puede dormir. La falta de alegría, es decir la tristeza “seca los huesos” Vivir así es una trampa que el maligno tiende por medio de una sociedad que vive muy rápido, que no sabe descansar, que ríen solo por experiencias temporales y que ha hecho de la ansiedad su forma de vida.
La escritura dice “cambiaste mi lamento en baile, me vestiste de alegría” (Salmo 30:11) La forma de vida del Reino de Dios lo es EN ALEGRIA. Esta alegría no se basa en el hecho de que las circunstancias que nos rodean sean todas agradables, sino en la verdad de que aunque no todo está a nuestra favor, somos felices y podemos reír y dormir en paz porque tenemos la gracia infinita de Dios. No se es alegre porque todo está bien, sino porque tenemos la salvación de Dios y su agradable compañía.
Solo Dios nos puede salvarnos de la amargura que se disfraza del chiste simple, de la fiesta o del cine (no quiero decir que ello no sea a veces agradable) y nos lleva a una vida de alegría plena a pesar del intento de Satanás por atraparnos en el desasosiego y el insomnio.
CONLUSION
Dios ha prometido librarnos del dolor que a veces algunas circunstancias de la vida nos ofrece. Ante el dolor de la enfermedad, la muerte, el desempleo, la duda, el engaño, la amistad falsa, el chisme, la crítica o la falta de atención, tenemos la promesa que Dios nos sostiene, su atención permanente y su alegría que no solo nos hace reír, sino que nos hace felices y eternamente felices.

No hay comentarios:
Publicar un comentario