lunes, 1 de julio de 2013

¿Y QUE HACEMOS CON EL DE JUNTO?


12 »Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar.
13 »No maten.
14 »No sean infieles en su matrimonio.
15 »No roben.
16 »No hablen mal de otra persona ni digan mentiras en su contra.
17 »No se dejen dominar por el deseo de tener lo que otros tienen, ya sea su esposa, su sirviente, su sirvienta, su buey, su burro, o cualquiera de sus pertenencias». (Ex. 20_12-17)

El chisme, la crítica mordaz, la violencia hacia los demás, la deslealtad y la desatención se han convertido en moneda de cambio entre las personas.  La sociedad contemporánea se deshumanizado y a priorizado el bienestar personal, el éxito y el logro monetario y profesional, por encima de la lealtad, el afecto, la convivencia sana y la vida tranquila entre familiares y amigos.  Los valores del Reino de Dios revelados en éxodo 20: 12-17 no hacen recordar que el logro en la vida no se mide por los bienes de consumo que se puedan comprar, por la apariencia física o por el status social o profesional que se pueda alcanzar, sino por la habilidad que se tiene en Dios para ser feliz al establecer relaciones con los demás en forma sana.  Aun en la fe es igual.  No podemos decir que estamos bien con Dios cuando pasamos la vida peleando con el de junto, envueltos en chismes, criticando a los demás por el simple gusto de hacerlo y al ser infieles a nuestra palabra y compromiso.  La forma en que nos relacionamos con los de junto, muestra la forma en que nos relacionamos con Dios.

Dios espera de nosotros que maduremos y establezcamos en consecuencia relaciones sanas y eficientes a fin de ser ejemplos vivos de cómo es Él.

RELACIONES SANAS CON LA FAMILIA

La intimidad en la familia deja ver nuestra intimidad con Dios. De la forma en que somos con nuestros padres, deja ver la forma en que nos relacionamos con Dios. La forma en que somos con nuestra pareja, deja ver la manera en que establecemos compromisos con Dios.

1.      Los padres
a.       Dios espera que nosotros cuidemos de presentar por motivos correctos dos comportamientos básicos en relación con nuestros padres: OBEDIENCIA Y CUIDADO. Siendo dependientes de ellos necesitamos debemos aprender a seguir sus instrucciones. Siendo ellos dependientes de nosotros en algún aspecto, debemos de ser de ellos quien los cuide.  Nuestros padres mal que bien, hicieron su esfuerzo de alguna manera al amarnos, cuidarnos, proveernos, guiarnos, educarnos, etc. Y nosotros, en tanto hijos, debemos de responder con esas dos conductas.  Sin embargo el texto hace un mayor énfasis en la etapa en que nuestros padres (ambos, no solo el “buena onda”  no solo el padre, sino también la madre, no solo el que cumplió el rol, sino aun el que fallo) ya no son jóvenes, ni fuertes, ni económicamente activos y que por lo tanto, los hijos debemos de responder a sus necesidades espirituales, emocionales y físicas.  Con esta valor, Dios nos dice que espera de nosotros seamos agradecidos y tomemos el cuidado de quienes nos cuidaron y gastaron sus vidas de alguna manera en nosotros.
2.      La familia
a.       Este valor no se refiere al hecho de actuar en defensa propia para la protección de nuestra vida, sino del acto de arrebatar la vida de otro de causa, habla de un acto de violencia: acecinar.  Acecinar, no solo es la acción de quitarle la vida a alguien físicamente, sino también emocional y espiritualmente.  Esto nos debe hacer recordar a Caín, quien por  celos y enojo, arrebato a su hermano la oportunidad de llegar a viejo. Nosotros en casa podemos acecinar, y de hecho lo hacemos cuando no valoramos, cuando ocultamos, cuando retenemos, cuan do no cumplimos el rol, cuando omitimos afectos, etc.  Acecinamos a nuestros hijos y pareja.  Es interesante que Dios haya puesto este valor en medio del asunto de los padres y la vida de pareja, lo que nos hace pensar que Dios lo ve como una posibilidad dentro de la familia.  Quizá recordaba a Caín y quizá no solo pensaba en el aspecto físico.
3.      La pareja
a.       La palabra clave en este valor es FIDELIDAD, que la podemos asociar a la acción de ser transparentes.  Es fiel quien es transparente.  No se trata tan solo de la fidelidad referida a no tener otra relación, sino a la acción de hacer de nuestros motivos y acciones, una forma de vida que solo tenga una sola cara.

RELACIONES SANAS CON EL PROJIMO

Las relaciones con el prójimo se basan en no desear tener lo que otros tienen y yo no.  A diferencia de  la familia donde la trasparencia debe ser la moneda de cambio, acá Dios espera que aprendamos a aceptar que existen personas que alcanzaran cosas que nosotros no alcanzaremos o llegaran a status de vida para los cuales nosotros no fuimos llamados o quizá tendrán habilidades que nosotros no tenemos.

1.      Robar.
a.       Dios espera que no extendamos nuestra mano para quitarle al prójimo algo que con esfuerzo consiguió.  Las cosas se compran con esfuerzo del ahorro, con la autolimitación de gratificantes para conseguir otros y con la articulación de habilidades para alcanzar conseguir algo que queremos.  Todo ello es válido, lo que no lo es, tiene que ver con el hecho de arrebatar a otro lo que no nos pertenece.  Hay quien arrebatan objetos, quien roban  emociones y hay quienes quitan oportunidades y espacios sociales.
2.      Criticar
a.       Hablar de otro a sus espaldas es criticar y ello es una forma equivocada de ser amigo.  Si no hay nada bueno que decir del amigo, mejor hay que omitir la opinión.  Criticar supone que nosotros somos personas que estamos haciendo todo bien en nuestra vida y tal cosa es falso, por ello Jesús dijo, ¿cómo es posible que seas competente para ver la pajita en el ojo de tu amigo y no seas competente para ver la viga en tu propio ojo?  Con ello nos deja ver que aquello que criticamos también es parte de nosotros y en mayor medida.
3.      Desear
a.       Desear lo de otros se basada en una vida insatisfecha.  Que desea lo de otros no vive en contentamiento.  No se trata de evitar alcanzar un mejor nivel de vida y con ello adquirir bienes de consumo que nos proporcionen una vida mas comoda.  Se trata de vivir envueltos en una serie de emociones que nos esclavizan a intentar SER o TENER lo de otros.  Quien envidia no ha descubierto su individualidad. Y que en tanto se es “otro” la vida correrá diferente a la del amigo.  Desear lo de los demás es un esfuerzo inútil de buscar identidad en lo externo y perder con ello de vista la previsión de Dios.

CONCLUSION
Es momento en nuestra vida de hacer un alto y revisar que estamos haciendo.  De qué manera la estamos construyendo y en qué sentido vamos.  ¿Estamos relacionándonos de manera correcta con Dios? ¿En verdad estaos construyendo relaciones sanas en nuestra familia? ¿Estamos relacionándonos  bien con los amigos?  Dios no se conforma con vernos el domingo con la iglesia cantando y pasando la mañana juntos, el quiere vernos allá fuera, en medio de la semana, siendo personas felices, que puedan dar momentos gratos a quienes nos rodean y construyendo relaciones satisfactorias en medio de una sociedad que si de algo cojea es de motivos sanaos para buscar a Dios, vivir en familia y con amigos.
Pidamos perdón a Dios y roguémosle nos enseñe con estos diez valores a vivir mejor y mas felices en esta tierra que nos ha dado.

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