Vivir en familia no es nada fácil. No porque el concepto sea errado o porque este anacrónico, sino porque como buenos humanos somos poco competentes para vivir en comunidad. Sin embargo en su GRACIA Dios provee de sus bendiciones para enfrentar las influencias actuales que sufre la familia y poder alcanzar un nivel adecuado de convivencia y comunicación. En esta parte de la serie, ESTUDIAREMOS LAS PROMESAS DE DIOS para la familia.
FAMILIAS SALVAS (Hechos 16:31)
¡No hay razones para temer! Dios ha prometido salvar a nuestra familia. La palabra dice CREE y serás salvo tú y tu casa. Esta es una promesa en la que Dios se compromete a proveer salvación en dos niveles: En lo espiritual y en lo físico. La promesa tiene una condición: creer. Dios espera de nosotros que creamos en El y en su Palabra para ver a nuestra familia salva. ¿Qué significa esto? Creer tiene que ver con el acto de confiar de corazón o dar crédito. Es una acción en donde el sujeto se da en confianza plena, sin duda alguna, sin trastabillar en su decisión de confiar.
Creer no se trata de ser cristiano de domingo, asistente esporádico a la iglesia, con una relación pobre con Dios. Si queremos ver a nuestra familia salva del pecado, de la violencia actual, del desamor, de la pobreza, del orgullo, de las malas decisiones y de las malas personas, debemos darnos a Dios en confianza plena y entonces veremos milagros pasar en la vida de cada uno de los miembros de nuestra familia. Si vemos el contexto de este texto podremos darnos cuenta que el responsable de la cárcel lo tenía que arriesgar todo para confiar en Dios. No era una acción simple de ir a la reunión los domingos, implicaba su vida entera a favor del Reino y para ello debía de creer y como consecuencia su familia le seguiría y viviría en la protección de Dios. Creer no solo implica cognición sino también entrega y riesgo.
PERSONAS BENDECIDAS EN FAMILIA (Ef.6:1-3)
¿Quién no quiere ser parte de una familia a la que en todo lo que emprenda la vaya bien? Todos deseamos que nos vaya bien tanto en lo personal como en lo familiar. Deseamos que nuestra relación de pareja sea buena y que nuestros hijos crezcan sanos y lleguen a ser personas “de bien” Dios promete que aquellos que dan honra a sus padres, les irá bien. Es decir, tanto a nivel familiar como personal tendrán experiencias de vida agradables y estarán viviendo en bendición.
El término utilizado para traducir la palabra bien, es adinamia, que también puede traducirse al latín como “eficiente” Esta acepción nos permite entender aun más la promesa de Dios para la vida en familia; es decir, quien da en su vida cuidado y obediencia a sus padres, se convierte en una persona más eficiente para construir una familia, para vivir en familia, para vivir en pareja, para educar hijos, para administrar su vida, etc. No hay forma de vivir con eficiencia en nuestra familia actual, si antes no hemos resulto desde los valores del reino (obediencia y honor) la dinámica de nuestra familia de origen. ENFRENTAR en Dios nuestro pasado familiar nos CAPACITA para vivir nuestro presente familiar.
Dios nos promete hacernos eficientes para vivir en familia, pero es una promesa con condición: Honor y obediencia hacia nuestros padres.
Conclusión
La bendición de una familia solo está en Dios. Vivir con eficiencia y descanso en familia solo se consigue en Dios. Fuera de El poco se puede lograr. Hay muchas teorías sobre cómo educar hijos, sobre cómo vivir en pareja, sin embargo so alcance siempre será corto o erróneo, más aun si so están fundamentadas en la bendición de Dios.
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