lunes, 22 de julio de 2013

¡¡SOMOS GENTE CON FAMIIAS BENDECIDAS!!



Vivir en familia no es nada fácil.  No porque el concepto sea errado o porque este anacrónico, sino porque como buenos humanos somos poco competentes para vivir en comunidad.  Sin embargo en su GRACIA Dios provee de sus bendiciones para enfrentar las influencias actuales que sufre la familia y poder alcanzar un nivel adecuado de convivencia y comunicación.  En esta parte de la serie, ESTUDIAREMOS LAS PROMESAS DE DIOS para la familia.

FAMILIAS SALVAS (Hechos 16:31)
¡No hay razones para temer!  Dios ha prometido salvar a nuestra familia.  La palabra dice CREE y serás salvo tú y tu casa.   Esta es una promesa en la que Dios se compromete a proveer salvación en dos niveles: En lo espiritual y en lo físico.  La promesa tiene una condición: creer.  Dios espera de nosotros que creamos en El y en su Palabra para ver a nuestra familia salva.  ¿Qué significa esto? Creer tiene que ver con el acto de confiar de corazón o dar crédito.  Es una acción en donde el sujeto se da en confianza plena, sin duda alguna, sin trastabillar en su decisión de confiar.

Creer no se trata de ser cristiano de domingo, asistente esporádico a la iglesia, con una relación pobre con Dios.  Si queremos ver a nuestra familia salva del pecado, de la violencia actual, del desamor, de la pobreza, del orgullo, de las malas decisiones y de las malas personas, debemos darnos a Dios en confianza plena y entonces veremos milagros pasar en la vida de cada uno de los miembros de nuestra familia.  Si vemos el contexto de este texto podremos darnos cuenta que el responsable de la cárcel lo tenía que arriesgar todo para confiar en Dios.  No era una acción simple de ir a la reunión los domingos, implicaba su vida entera a favor del Reino y para ello debía de creer y como consecuencia su familia le seguiría y viviría en la protección de Dios.  Creer no solo implica cognición sino también entrega y riesgo.

PERSONAS BENDECIDAS EN FAMILIA (Ef.6:1-3)
¿Quién no quiere ser parte de una familia a la que en todo lo que emprenda la vaya bien?  Todos deseamos que nos vaya bien tanto en lo personal como en lo familiar.  Deseamos que nuestra relación de pareja sea buena  y que nuestros hijos crezcan sanos y lleguen a ser personas “de bien”  Dios promete que aquellos que dan honra a sus padres, les irá bien.  Es decir, tanto a nivel familiar como personal tendrán experiencias de vida agradables y estarán viviendo en bendición.

El término utilizado para traducir la palabra bien, es adinamia, que también puede traducirse al latín como “eficiente”  Esta acepción nos permite entender aun más la promesa de Dios para la vida en familia; es decir, quien da en su vida cuidado y obediencia a sus padres, se convierte en una persona más eficiente para construir una familia, para vivir en familia, para vivir en pareja, para educar hijos, para administrar su vida, etc.  No hay forma de vivir con eficiencia en nuestra familia actual, si antes no hemos resulto desde los valores del reino (obediencia y honor) la dinámica de nuestra familia de origen.  ENFRENTAR en Dios nuestro pasado familiar nos CAPACITA para vivir nuestro presente familiar.

Dios nos promete hacernos eficientes para vivir en familia, pero es una promesa con condición: Honor y obediencia hacia nuestros padres.

Conclusión
La bendición de una familia solo está en Dios.  Vivir con eficiencia y descanso en familia solo se consigue en Dios.  Fuera de El poco se puede lograr.  Hay muchas teorías sobre cómo educar hijos, sobre cómo vivir en pareja, sin embargo so alcance siempre será corto o erróneo, más aun si so están fundamentadas en la bendición de Dios.

lunes, 15 de julio de 2013

LIBRES DEL TEMOR


La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella.  Esta es una verdad inmutable y eterna.  Lo que Dios hace en nuestra vida nunca traerá consigo dolor.  Nunca  olvidemos que Dios habla bien de nosotros y no mal y por lo tanto su accionar siempre será para acarrear buenas consecuencias.
EN UN MUNDO INSEGURO DIOS
NOS LIBRE DEL DOLOR DE LA INSEGURIDAD (Sal.3:5)

Hoy día se vive con tanta inseguridad que muchos llegan a sufrir de angustia.  Quien vive en angustia y sufre estrés.  De eso hablamos la semana pasada.  Una vida así se caracteriza por el dolor.  Nos preocupamos cuando nuestros hijos salen rumbo al colegio debido a tanta inseguridad.  Nos preocupamos ante la situación de enfermedad, nos desestabilizamos cuando el dinero de la quincena no alcanza, etc.  Todo ello y más son experiencias dolorosas dado que la preocupación y el desasosiego hace presa de nosotros.

¿Cómo enfrentamos esta situación? ¿Cómo podemos dormir tranquilos y transitar por el día en paz?  David nos da la respuesta en el salmo 3.  Para David la respuesta se encontraba en el sustento de Dios.  David decía, puedo dormir tranquilo y vivir en paz porque Jehová me sustenta, es decir me sostiene.  Para entender ello debemos imaginar un terreno agreste, resbaladizo, húmedo por el que se debe transitar y ante ello alguien que está en una posición solida nos sostiene.

En medio de la inseguridad, la enfermedad, los problemas laborales, la inestabilidad matrimonial o familiar solo Dios nos puede sostener en medio de esas sendas inseguras.  El problema es que casi siempre nos resistimos al cuidado de Dios y preferimos sufrir.

Necesitamos aprender que no fuimos hechos para enfrentar la vida en soledad porque duele mucho.  Es una mejor idea caminar junto a Dios y sostenidos por Él en medio de cada circunstancia que se nos presente.  A lo largo de la vida encontraremos muchos momentos en que no es posible sentirse seguro y ante ello solo Dios, a quien nada desestabiliza nos puede sostener.




EL NOS LIBRA DEL DOLOR
DE SER IGNORADOS (Sal. 4:3)

¿Cuántas veces pedimos atención y nadie nos la da? ¿Cuántas veces rogamos por auxilio y nadie tiene misericordia de nosotros?  En medio de las situaciones en donde sin duda experimentamos estrés y ante las cuales nos sentimos incompetente solo hay un camino seguro: Buscar a Dios, pues solo el atiende con prontitud nuestra suplica y solo Él es capaz de ayudarnos a enfrentar los desafíos que tenemos por delante.

Sin duda hay gente siempre dispuesta, pero a pesar de ello pueden hacer poco por nosotros.  Aun la simple compañía no es suficiente.  Su cercanía jamás nos llenará ni nos sanará.  Solo es el SUSTENTO DE DIOS y su ATENCIÓN lo que alienta nuestra alma a seguir y la sana del dolor que produce el rechaza, la falta de comprensión, la crítica mordaz y el desamor.

Muchos dicen amarnos o querernos, pero solo Dios en verdad atiende nuestra necesidad.  Solo Él puede escucharnos y entender con certeza lo que estamos pasando.

EL NOS LIBRA DEL DOLOR
AL REGALARNOS SU ALEGRIA (Sal.4:7-8)

La amargura y el desasosiego sin duda van de la mano.  Quien es amargo en su forma de vivir no solo no ríe, sino que tampoco tiene paz y por ello no puede dormir.  La falta de alegría, es decir la tristeza “seca los huesos”  Vivir así es una trampa que el maligno tiende por medio de una sociedad que vive muy rápido, que no sabe descansar, que ríen solo por experiencias temporales y que ha hecho de la ansiedad su forma de vida.

La escritura dice “cambiaste mi lamento en baile, me vestiste de alegría” (Salmo 30:11)  La forma de vida del Reino de Dios lo es EN ALEGRIA.  Esta alegría no se basa en el hecho de que las circunstancias que nos rodean sean todas agradables, sino en la verdad de que aunque  no todo está a nuestra favor, somos felices y podemos reír y dormir en paz porque tenemos la gracia infinita de Dios.  No se es alegre porque todo está bien, sino porque tenemos la salvación de Dios y su agradable compañía.

Solo Dios nos puede salvarnos de la amargura que se disfraza del chiste simple, de la fiesta o del cine (no quiero decir que ello no sea a veces agradable) y nos lleva a una vida de alegría plena a pesar del intento de Satanás por atraparnos en el desasosiego y el insomnio.


CONLUSION

Dios ha prometido librarnos del dolor que a veces algunas circunstancias de la vida nos ofrece.  Ante el dolor de la enfermedad, la muerte, el desempleo, la duda, el engaño, la amistad falsa, el chisme, la crítica o la falta de atención, tenemos la promesa que Dios nos sostiene, su atención permanente y su alegría que no solo nos hace reír, sino que nos hace felices y eternamente felices.

lunes, 1 de julio de 2013

¿Y QUE HACEMOS CON EL DE JUNTO?


12 »Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar.
13 »No maten.
14 »No sean infieles en su matrimonio.
15 »No roben.
16 »No hablen mal de otra persona ni digan mentiras en su contra.
17 »No se dejen dominar por el deseo de tener lo que otros tienen, ya sea su esposa, su sirviente, su sirvienta, su buey, su burro, o cualquiera de sus pertenencias». (Ex. 20_12-17)

El chisme, la crítica mordaz, la violencia hacia los demás, la deslealtad y la desatención se han convertido en moneda de cambio entre las personas.  La sociedad contemporánea se deshumanizado y a priorizado el bienestar personal, el éxito y el logro monetario y profesional, por encima de la lealtad, el afecto, la convivencia sana y la vida tranquila entre familiares y amigos.  Los valores del Reino de Dios revelados en éxodo 20: 12-17 no hacen recordar que el logro en la vida no se mide por los bienes de consumo que se puedan comprar, por la apariencia física o por el status social o profesional que se pueda alcanzar, sino por la habilidad que se tiene en Dios para ser feliz al establecer relaciones con los demás en forma sana.  Aun en la fe es igual.  No podemos decir que estamos bien con Dios cuando pasamos la vida peleando con el de junto, envueltos en chismes, criticando a los demás por el simple gusto de hacerlo y al ser infieles a nuestra palabra y compromiso.  La forma en que nos relacionamos con los de junto, muestra la forma en que nos relacionamos con Dios.

Dios espera de nosotros que maduremos y establezcamos en consecuencia relaciones sanas y eficientes a fin de ser ejemplos vivos de cómo es Él.

RELACIONES SANAS CON LA FAMILIA

La intimidad en la familia deja ver nuestra intimidad con Dios. De la forma en que somos con nuestros padres, deja ver la forma en que nos relacionamos con Dios. La forma en que somos con nuestra pareja, deja ver la manera en que establecemos compromisos con Dios.

1.      Los padres
a.       Dios espera que nosotros cuidemos de presentar por motivos correctos dos comportamientos básicos en relación con nuestros padres: OBEDIENCIA Y CUIDADO. Siendo dependientes de ellos necesitamos debemos aprender a seguir sus instrucciones. Siendo ellos dependientes de nosotros en algún aspecto, debemos de ser de ellos quien los cuide.  Nuestros padres mal que bien, hicieron su esfuerzo de alguna manera al amarnos, cuidarnos, proveernos, guiarnos, educarnos, etc. Y nosotros, en tanto hijos, debemos de responder con esas dos conductas.  Sin embargo el texto hace un mayor énfasis en la etapa en que nuestros padres (ambos, no solo el “buena onda”  no solo el padre, sino también la madre, no solo el que cumplió el rol, sino aun el que fallo) ya no son jóvenes, ni fuertes, ni económicamente activos y que por lo tanto, los hijos debemos de responder a sus necesidades espirituales, emocionales y físicas.  Con esta valor, Dios nos dice que espera de nosotros seamos agradecidos y tomemos el cuidado de quienes nos cuidaron y gastaron sus vidas de alguna manera en nosotros.
2.      La familia
a.       Este valor no se refiere al hecho de actuar en defensa propia para la protección de nuestra vida, sino del acto de arrebatar la vida de otro de causa, habla de un acto de violencia: acecinar.  Acecinar, no solo es la acción de quitarle la vida a alguien físicamente, sino también emocional y espiritualmente.  Esto nos debe hacer recordar a Caín, quien por  celos y enojo, arrebato a su hermano la oportunidad de llegar a viejo. Nosotros en casa podemos acecinar, y de hecho lo hacemos cuando no valoramos, cuando ocultamos, cuando retenemos, cuan do no cumplimos el rol, cuando omitimos afectos, etc.  Acecinamos a nuestros hijos y pareja.  Es interesante que Dios haya puesto este valor en medio del asunto de los padres y la vida de pareja, lo que nos hace pensar que Dios lo ve como una posibilidad dentro de la familia.  Quizá recordaba a Caín y quizá no solo pensaba en el aspecto físico.
3.      La pareja
a.       La palabra clave en este valor es FIDELIDAD, que la podemos asociar a la acción de ser transparentes.  Es fiel quien es transparente.  No se trata tan solo de la fidelidad referida a no tener otra relación, sino a la acción de hacer de nuestros motivos y acciones, una forma de vida que solo tenga una sola cara.

RELACIONES SANAS CON EL PROJIMO

Las relaciones con el prójimo se basan en no desear tener lo que otros tienen y yo no.  A diferencia de  la familia donde la trasparencia debe ser la moneda de cambio, acá Dios espera que aprendamos a aceptar que existen personas que alcanzaran cosas que nosotros no alcanzaremos o llegaran a status de vida para los cuales nosotros no fuimos llamados o quizá tendrán habilidades que nosotros no tenemos.

1.      Robar.
a.       Dios espera que no extendamos nuestra mano para quitarle al prójimo algo que con esfuerzo consiguió.  Las cosas se compran con esfuerzo del ahorro, con la autolimitación de gratificantes para conseguir otros y con la articulación de habilidades para alcanzar conseguir algo que queremos.  Todo ello es válido, lo que no lo es, tiene que ver con el hecho de arrebatar a otro lo que no nos pertenece.  Hay quien arrebatan objetos, quien roban  emociones y hay quienes quitan oportunidades y espacios sociales.
2.      Criticar
a.       Hablar de otro a sus espaldas es criticar y ello es una forma equivocada de ser amigo.  Si no hay nada bueno que decir del amigo, mejor hay que omitir la opinión.  Criticar supone que nosotros somos personas que estamos haciendo todo bien en nuestra vida y tal cosa es falso, por ello Jesús dijo, ¿cómo es posible que seas competente para ver la pajita en el ojo de tu amigo y no seas competente para ver la viga en tu propio ojo?  Con ello nos deja ver que aquello que criticamos también es parte de nosotros y en mayor medida.
3.      Desear
a.       Desear lo de otros se basada en una vida insatisfecha.  Que desea lo de otros no vive en contentamiento.  No se trata de evitar alcanzar un mejor nivel de vida y con ello adquirir bienes de consumo que nos proporcionen una vida mas comoda.  Se trata de vivir envueltos en una serie de emociones que nos esclavizan a intentar SER o TENER lo de otros.  Quien envidia no ha descubierto su individualidad. Y que en tanto se es “otro” la vida correrá diferente a la del amigo.  Desear lo de los demás es un esfuerzo inútil de buscar identidad en lo externo y perder con ello de vista la previsión de Dios.

CONCLUSION
Es momento en nuestra vida de hacer un alto y revisar que estamos haciendo.  De qué manera la estamos construyendo y en qué sentido vamos.  ¿Estamos relacionándonos de manera correcta con Dios? ¿En verdad estaos construyendo relaciones sanas en nuestra familia? ¿Estamos relacionándonos  bien con los amigos?  Dios no se conforma con vernos el domingo con la iglesia cantando y pasando la mañana juntos, el quiere vernos allá fuera, en medio de la semana, siendo personas felices, que puedan dar momentos gratos a quienes nos rodean y construyendo relaciones satisfactorias en medio de una sociedad que si de algo cojea es de motivos sanaos para buscar a Dios, vivir en familia y con amigos.
Pidamos perdón a Dios y roguémosle nos enseñe con estos diez valores a vivir mejor y mas felices en esta tierra que nos ha dado.