HOMIIA DEL 14 DE ABRIL DEL 2013
18 Luego Dios dijo: «No está bien que el hombre esté solo. Voy a hacerle alguien que lo acompañe y lo ayude».
19-20 Entonces hizo Dios todos los animales domésticos y salvajes, y todas las aves que vuelan por el cielo, y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre. Y éste así lo hizo.18 Luego Dios dijo: «No está bien que el hombre esté solo. Voy a hacerle alguien que lo acompañe y lo ayude».
Sin embargo, para el hombre no se encontró compañía ni ayuda. 21 Por eso Dios hizo que el hombre se quedara profundamente dormido. Y así, mientras éste dormía, Dios le sacó una de sus costillas, y luego le cerró el costado. 22 De esa costilla Dios hizo una mujer. Cuando se la llevó al hombre,
23 éste dijo:
«¡Esta vez tengo a alguien
que es carne de mi carne
y hueso de mis huesos!
La llamaré hembra,
porque Dios la sacó del hombre».[a]
que es carne de mi carne
y hueso de mis huesos!
La llamaré hembra,
porque Dios la sacó del hombre».[a]
24 Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer para formar un solo cuerpo.
25 Tanto el hombre como su mujer andaban desnudos, pero no sentían vergüenza de andar así. (Gn.2:18-25)
El matrimonio es el plan de Dios. No comparto la idea social de que el matrimonio es un contrato o el resultado conveniente, producto de la evolución de la sociedad, para formar una familia y procrear hijos. Creo firmemente que Dios en su misericordia, le regalo al hombre y la mujer la oportunidad de compartir una vida juntos y con ello aprender a enfrentar sus necesidades, construir una vida que valiera la pena, disfrutar placer, procrear y madurar juntos. Sin embargo el planteamiento social, dado que es sesgado por su estructura secularizada, nos aleja de la verdad de Dios y con ello nos esclaviza a vivir en pareja muy pobremente y en la mayoría de las veces, terminar lejos uno del otro, ya sea en lo emocional, en lo legal o en lo físico.
Las necesidades emocionales y el matrimonio
La soledad no es un mal contemporáneo, ya Adán experimento soledad al inicio de la creación y aun antes del pecado. Esto nos lleva a pensar que el deseo de compañía con quien intimar es un anhelo inherente al ser humano. ¿Por qué? Porque fuimos creados a imagen y semejanza de Dios y Él no es un ermitaño. Nuestro de Dios desde la eternidad vive en comunidad.
Ante esta situación Dios crea una idea: COMPAÑÍA QUE AYUDE. Dios provee a Adán de compañía que ayude y el a su vez será igual para ella. Es entonces el matrimonio un espacio que nos provee de una compañía que nos ayuda a: madurar, enfrentar la vida por nuevas vías, pasar el tiempo, divertirnos, gozar, llorar, frustrarnos, enojarnos, reír, etc. No debemos entender que la pareja fue puesta para satisfacer nuestras necesidades y fantasías emocionales, sino más bien es el “reto” regalado por Dios para aprender a lidiar con nuestras carencias emocionales. Es decir el precio de la compañía es la madurez y ver la vida en pareja así es una bendición, pues entendemos desde el principio que el conyugue no está obligado a hacernos felices, sino mas bien que debemos aprender a ser felices porque ahora tenemos un conyugue.
Matrimonio e igualdad
Eva fue el regalo de Dios para Adán. Y Dios la formo del cuerpo mismo de Adán, es decir, esta mujer era Adán mismo. Delante de Dios no hay diferencia entre hombre y mujer y al principio ni Adán veía diferencia alguna, pues le llamo “varona” Quien quiere vivir en pareja y al mismo tiempo segregar en valor, capacidad o roll camina por la vía del fracaso. Dios no discrimina y mucho menos lo hace en la realidad de la pareja. El plan de Dios siempre ha sido que, aquellos que vivan en pareja se hagan bien, sean bendición y soporte seguro para el crecimiento a lo largo de la vida, vivir de otra forma es pecado contra la pareja y contra Dios.
Todo lo anterior nos debe llevar a pensar que una de las bases de la vida en pareja siempre lo debe ser la igualdad. Si, roles diferentes, pero iguales ante sus propios ojos y los de Dios.
Matrimonio y ruptura emocional
No hay vida en pareja si las lealtades con los padres no se rompen. Nadie es más cercano al esposo que la esposa y nadie es más cercano a la esposa que el esposo. Si esta realidad no se establece jamás habrá un matrimonio cierto.
No se trata de de firmar un documento o asistir a una celebración religiosa lo que en verdad hace un matrimonio (aunque se debe hacer), sino la lealtad que exista en la pareja, lo que hace que en verdad haya ahí una vida en común, un plan de vida, una meta en común: un matrimonio.
Matrimonio y desnudez.
La frase “…pero no tenían vergüenza de andar así” expresa una realidad a la que toda pareja debe aspirar a llegar. La desnudez es sinónimo de vulnerabilidad y esta se comparte con la persona amada para intimar, pero ella es la antesala de la verdadera desnudez, la emocional.
1. Intimidad física.
a. La intimidad física o sexual nos permite promover de manera sana con la pareja el intercambio de emociones, lealtad, cercanía emocional, apego, etc. Si la pareja no intima sexualmente se pierde y siempre aparecerá un tercero.
2. Intimidad emocional
a. La intimidad emocional es aquella que se genera cuando abrimos el corazón. Cuando no escondemos, cuando decimos lo que pensamos y sentimos, cuando no “maquillamos la realidad” y decimos lo que esta pasando en nuestra vida. Ello solo se debe de hacer con la pareja. No con el padre, no con la madre, no con los hijos y mucho menos con “el amigo” o la amiga” pues sin duda alguna si se hace, se terminara metido en la cama teniendo intimidad sexual.
La pareja debe aprenderá andar emocionalmente mente desnuda. No ante los ojos de otros que no sean ellos mismo.
Dios creó el matrimonio y debemos ir con el para aprender a vivirlo y disfrutarlo. Debemos enfrentar nuestras carencias emocionales y los valores mal aprendidos a fin de vivir en pareja de la forma que Dios desea para nosotros.
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