lunes, 27 de mayo de 2013

DINAMICA DE LA PATERNIDAD



Salmo 127


El modelo de familia ha cambiado en las últimas décadas. En parte porque la forma de vivir a cambiado también y en parte también porque quienes mantiene el control de la sociedad encuentra conveniente que la idea de familia sea diferente a fin de promover una sociedad más enferma emocionalmente.  Cualquiera que sea la razón de fondo, la verdad es que nos han tocado vivir tiempo en los que se requiere replantearnos a través de la Palabra de Dios revelada, como ser padres y como abordar las necesidades de nuestros hijos.  Hoy día a diferencia de antaño, se requiere de los padres ya de familias integradas o no, tener conciencia de su rol, de la sociedad en que viven sus hijos y de las necesidades de esto a nivel emocional y espiritual.

Replanteando el rol de ser padres
La paternidad es un rol que pocas ves revisamos su eficacia.  Asumimos que hacer lo que nuestros padres hicieron con nosotros es suficiente para nuestros hijos.  En el mejor de los casos nos sentimos culpables por la falta de resultados positivos de nuestro trabajo como padres.  Sufrimos y nos lamentamos al ver a nuestros hijos fracasar en sus materias escolares, cuando no están funcionando en la vida, cuando no pueden encontrar empleo o permanecer en el, cuando eligen mal sus amistades o parejas, cuando fracasan en su relación marital o viven preso de las adicciones o sus propias mentiras, sin embargo aun y a pesar de ello, seguimos en la misma ruta y hacemos pocos cambios.
1.       Replanteando el concepto de padre o madre.  ¿Cómo define Dios la paternidad?  La realidad es que la biblia no define que es ser padre, sin embargo la Palabra nos deja entrever lo que Dios piensa y espera de los padres. La voz hebrea ʼav, que se traduce “padre”, es una palabra onomatopéyica derivada de los primeros sonidos emitidos por un niño. El término hebreo ʼav y el griego pa·ter se usan con varios sentidos: como progenitor (Pr 23:22; Zac 13:3; Lu 1:67), cabeza de una casa o familia ancestral (Gé 24:40; Éx 6:14), antepasado (Gé 28:13; Jn 8:53), originador de una nación (Mt 3:9), fundador de una clase o profesión (Gé 4:20, 21), protector (Job 29:16; Sl 68:5), originador de algo (Job 38:28) y como expresión de respeto (2Re 5:13; Hch 7:2).  En este sentido, el rol de padre comienza con el acto de engendrar, pero trasciende mucho mas pasando por el acto de liderar, proteger y promover la competencia para la vida.  Normalmente resumimos la paternidad a la provisión, pero la demanda de Dios es que asumamos el rol más allá de esa actividad y nos convirtamos en los ejemplos y lideres de nuestros hijos, así como aquellos que cuidan de la vida de sus hijos en cada uno de sus etapas. No se deja de ser padre cuando el chico o la chica se titulan o se casan.
2.       Priorizando correctamente: espiritualidad, sanidad emocional, salud física y competencia para la vida. (Prv. 22:6).  En base a lo descrito en el inciso anterior, debemos entonces de priorizar correctamente nuestras acciones como padres. La Palabra nos muestra un orden lógico desde la perspectiva de Dios: (a). Espiritualidad. Padre que descuida a su hijo en cómo este construye su relación con Dios se lamentará al paso de los años al ver que este se aleja de su creador y con ello pierde por completo la oportunidad de ser feliz y competente en la vida .No se trata de formar personas religiosas, sino amigos de Dios. (b). Sanidad emocional. Desatender el desarrollo emocional de los hijos (capacidad de enfrentar sus emociones eficazmente, valores, competencia para amar, etc.) es encadenarlos al fracaso profesional, matrimonial y familiar. (c). Salud física. No cuidar la salud física de los hijos es  cortar sus días sobre la tierra y (d). Competentes. Olvidar hacer a nuestros hijos competentes en la vida, es permitir que otros tengan ventajas sobre ellos.

En este sentido, debemos darnos cuenta que mucho de lo que hacemos al corregir a nuestros hijos es un esfuerzo inútil dado que señalamos las pequeñeces de la vida o sol los agredimos.  Por lo anterior podemos con facilidad concluir que la palabra clave en todo esto es DISCIPLINA, es decir, disciplinamos cuando conducimos en la dirección correcta y en el propósito correcto (Prv. 29:15 y 3:12)  El padre debe tener claro hacia donde debe ir la vida del hijo y disciplinarlo para que tenga las herramientas necesarias para llegar hasta ahí.  Proveer no ayuda mucho en ello, consecuentar arruina la vida, agredir destruye (Ef.6:4)

Un padre debe invertir su tiempo en preparar a sus hijos para el tiempo en que les tocará ser adultos.  Es inútil trabajar pensando en lo que a nosotros nos toco enfrentar cuando fuimos jóvenes.  Ellos tendrán que ser novios en una realidad en donde la actividad sexual es el pan nuestro de cada día, tendrán que ser fieles a sus conyugues en donde la infidelidad no requiere de un lugar apartado, oscuro o escondido, solo basta un conexión a la red o un Smartphone, tendrán que vivir su masculinidad o femineidad cuando los roles están siendo trastocado y los valores están en plena trasformación. Deberán de ser profesionales en n mercado laboral estresante, mucho más demandante y corrupto.  Es deber entonces de los padres darnos cuenta que educamos para una realidad que no entendemos pero que será una realidad para nuestros hijos y por lo tanto debemos revisar si la forma en que somos padres será benéfica o dañina para nuestros hijos.

Padres en casa
El propósito de Dios es que la familia se mantenga unida y funcional. Si esto se construye la paternidad puede desarrollarse en la vía creada para ello: La Familia.   Los padres en casa deben aprovechar la cercanía fisca con sus hijos, a fin de maximizar el tiempo juntos mostrándoles cómo se vive y como se vive bien.  Hay familias que permanecen juntas como cumpliendo “una manda” pero no funcionan y aunque cohabitan en la misma casa están emocional y físicamente distantes.  Esto es terrible, más terrible aun que el divorcio, pues están enseñando cada día valores equivocados y creencias falsas sobre la familia y las relaciones de pareja.  Si se está en casa se debe procurar y trabajar para que la familia funcione y provea a los hijos de un espacio sano para aprender a vivir.  Es por ello que los padres en casa deben de enfocarse en trabajar cada día los aspectos mencionados anteriormente: espiritualidad, sanidad emocional, salud física y competencia para la vida. (Prv. 22:6).  Se debe trabajar para que la pareja muestre ejemplos sanos de amor, compromiso, lealtad, fidelidad, compasión, ayuda, apoyo, respeto, tolerancia, compromiso, disciplina, sujeción, rendición de cuentas, etc.
1.       Se debe tomar tiempo para pasar tiempo juntos haciendo cosas divertidas para todos.
2.       Se debe buscar tiempo para pasar juntos adorando u buscando a Dios de una manera relajada y no ritualista.
3.       Se debe establecer imites claros en la familia y enseñar a los hijos a valorar los limites.
4.       Se debe disciplinar en amor cuando se necesite.
5.       Se debe invertir tiempo en rendir cuentas.
6.       Se debe de mantener la cercanía física y emocional.
7.       Se debe de trabajar en una comunicación sincera y veraz.

Padres de fin de semana
El divorcio no es el plan de Dios para las familias, como tampoco lo es las agresiones verbales, ni el distanciamiento emocional de la pareja, ni la apariencia al vivir bajo el mismo techo pero separados, etc.  Es por la dureza de nuestro corazón que Dios lo permite, sin que ello quiera decir que lo promueva. (Mt.19:8)  Los padres divorciados tenemos las mismas exigencias que aquellos que permanecen juntos en cuanto a la criancita de nuestros hijos, solo que le hemos puesto al asunto un obstáculo más: la distancia física.
El trabajo fundamental de un padre “de fin de semana” no es el de hacer creer a los hijos a través de expresiones, sentencias verbales o gesticulares, que su madre o padre están mal y tratar se robarlos emocionalmente.  Ello daña a los chicos más que al ex conyugue.  Su verdadera tarea es la de hacer sentir a sus hijos que no los ha abandonado. Debe ser claro (Ef.4:25) que termino con la relación “porque no fue capaz de hacer que funcionara” pero que no les dejara a su suerte y que no competirá con quien en un tiempo fue su esposo o esposa.  Sobre esta base debe de construir una relación tal y como se menciona en el apartado anterior.
Los padres divorciados pasan mucho tiempo compitiendo entre sí por ganar el amor de los hijos o ser el más importante en la vida de sus hijos, pero ello no es de Dios.  Olvidan las necesidades básicas de sus hijos y se convierten en padres complacientes, permisivos, que forman hijos que hedonistas, poco tolerantes al rol, chantajistas, convenencieros, que no aceptan la corrección y en algunos casos donde los hijos son varones, les hacen ser misóginos. (Ex.20:12)

Abordando necesidades
El padre que desconoce las necesidades de sus hijos, está muy lejos de ser padre.  En el mejor de los casos es un proveedor pero no un padre.  En cada etapa de la vida los seres humanos tenemos necesidades especificas que deben ser atendidas eficientemente y es deber de los padres proveerles esto a sus hijos.
1.       Necesidades de un bebe
a.       Atención: soy especial
b.      Protección: valgo
c.       Provisión: importo
d.      Contacto físico: me quieren
2.       Necesidades de un niño.
a.       en esta etapa se desarrolla la capacidad de amar y generalmente, lo que aprenden en este periodo determina parte de su forma de relacionarse con otros afectivamente en el futuro. Por lo que el ser RESPETADOS, reconociendo y acogiendo sus estados emocionales es fundamental. Respetar sus gustos e intereses aunque no coincidan con los nuestros (podemos escuchar atentamente sus historias de peleas en el recreo o su música). Es importante que reciban los siguientes mensajes: “tu puedes amar y ser amado”, “el cometer errores te ayuda a aprender a vivir”, “es importante expresar las emociones”. Por lo tanto, se debe demostrar la incondicionalidad del afecto (mencionar frases como “te quiero a pesar de que te portes mal o saques malas notas”, “aunque te equivoques puedes intentarlo de nuevo”). Es importante reconocer aspectos positivos, es decir ser VALORADOS (por ejemplo, determinar para que actividad es bueno y decírselo: “eres muy bueno para el deporte, “eres buen compañero”, “te gusta escuchar a tus amigos, eso es muy bueno”). Aquí es importante que padres ayuden a descubrir potencialidades que el niño puede no percibir.
3.       Necesidades de un joven.
a.       Respeto a la individualidad
b.      Respeto a la diferencia
c.       Corrección y guía
d.      Apoyo para comenzar la vida solo
4.       Necesidades de un adulto.
a.       Alternativas de acción
b.      Ser escuchado
c.       Compañía

Sin importar la etapa en que nos encontremos todos necesitamos de nuestros padres para resolverlas.  Los padres siempre estamos en la posición de dar y los hijos en las de recibir.

Conclusión.
Mientras no revisemos nuestro actuar como padres, será muy difícil que podamos ayudar a nuestros hijos en la construcción sana de sus vidas.  No se trata de resolverle todo o ser “buena onda con ellos”  a veces hay que ser duros pues eso es lo que ellos requieren en ese momento para poder salir adelante en la vida.
Solo en Dios podemos hacer una revisión seria de cómo estamos construyendo nuestra paternidad y solo por el podremos darnos cuenta en que estamos fallando.  Volvámonos a Dios y pidámosle que nos guie en la encomienda que el nos ayude.


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