La vida la aprendemos a vivir en casa. Lo aprendemos de nuestros padres y los adultos que estuvieron a nuestro alrededor y tenían influencia en nuestra vida. De ellos aprendimos a enamorarnos y a experimentar deseo, amar y a hacer sacrificios por el bien del otro, establecernos en relaciones y a sufrir por la falta de afecto y aceptación de la pareja. La sociedad nos molde en primera instancia a través de los valores familiares para tiempo después exponernos a través de los medios de comunicación a ideales que no son factibles de realizar y a nuevos valores que al integrarlos en nuestra vida, ocasionaran mucho dolor y aun mas frustración.
Hoy confrontaremos lo aprendido en el seno de nuestra familia con la verdad del Reino de Dios a fin de hacer ajuste en nuestra vida que nos lleven a vivir en la ruta de Dios y nos promuevan una vida de mayor satisfacción y felicidad.
EL APRENDIZAJE
DE QUERER TENER A TODA COSTA
David era un hombre que amaba a Dios, que había aprendido a confiar en Él y disfrutaba mucho de caminar a su lado. Sin embargo, había algo que había aprendido mal: Cómo enfrentar el deseo y como controlar su necesidad de sentirse enamorado. Su vida se lleno de muchos conflictos dado que nunca fue competente en la forma en que enfrento esta necesidad.
1. Enamoramiento y autoafirmación. El enamoramiento es una reacción psicosomática a la experiencia de “creer ser visto” Este hecho de sentir que somos valiosos es una fuerza que nos mueve a ser y hacer. Cuando nos enamoramos lo que buscamos en el fundo es creer que valemos y que valemos ante nuestros propios ojos. Es decir solo es una acción de mirarnos “al espejo” a través de los ojos de otra persona. Por ello cuando el otro se cansa y se va, luchamos por recuperar la atención. El enamoramiento nos hace creer que somos más que el promedio, que resultamos atractivos, que tenemos virtudes que son reconocidas y que podemos creer que somos importantes. Toda esta experiencia bañada de endorfinas es tan poderosa que nos volvemos adictos a ello.
2. Enamoramiento y la búsqueda de evitar el dolor. La soledad es algo que ni Dios quiere para nosotros. La soledad es una experiencia que a toda costa evitamos vivir y aprendemos un sin número de subterfugios emocionales para evitarla. Nos rodeamos de gente. Nos hacemos fiesteros o antreros. Cambiamos risas por compañía y sexo por afecto. El enamoramiento es uno de estos subterfugios que nos permiten saber que no hay gente a nuestro alrededor, aunque sea como simple bulto. Enamorarnos y conquistar al ser deseado es entonces una prioridad en la vida.
3. Enamoramiento y vacios emocionales. Enamorarnos nos permite suplir vacios emocionales. Carencias en la relación con nuestros padres que pretendemos suplir a través del ser “deseado” Aceptación, valía, afectos no recibidos, atención, etc.
David creció con carencia emocionales como cualquiera de nosotros y la constante de la mujeres en su vida deja ver una conducta adictiva por medio de la cual pretendió suplir cada una de esas necesidades, pero como a nosotros hoy, en lugar de alcanzar la meta, termino metido en problemas y con más carencias.
EL APRENDIZAJE DE HACER
BIEN EN LA VIDA (Jn.3:16)
Amar, como ya lo hemos dicho antes, es muy diferente a enamorarse. Así como aprendemos a enamorarnos, aprendemos también a amar. Si crecemos con adultos que han tenido éste aprendizaje nosotros tenemos un buen pronóstico de aprendizaje, pero si crecimos con padres que en lugar de amar, mentían, manipulaban y agredían, muy difícilmente llegaremos a tener la experiencia de amar en verdad. Cantares nos muestra a dos personas que si bien se desean, lo hacen porque han aprendido a amarse. Ese amor que implica DAR, se expresa perfectamente en Dios y los hombres. ¿Por qué? Pues porque el dio a su hijo y el único que tenía. Eso es amor “del bueno”
1. Amor y sacrifico. Quien dice amar y nos sabe de esfuerzos miente. Amar implica aceptar el defecto, implica darse para que la cercanía haga bien, implica negarse por el bien del otro. Un niño, un adolescente y un joven no tienen la madurez para amar, por ello es que quienes física y emocionalmente se casan siendo niños fracasan. Dios sabe amar no porque es Dios, sino porque es maduro y entiende que amar al hombre implicaba todo de Él.
2. Amor y renuncia. Quien ama renuncia a su bienestar en pro del otro. Renuncia a otros en pro de una sola persona. Renuncia a sus intereses a fin de valorar los interés del otro. Quien dice amar y solo busca lo suyo propio de ha sido perfeccionado en la conducta de amar.
Dios nos ha dado un ejemplo supremo de amor y nos ha marcado el estándar. Él nos debe ser una referencia. Tenemos que aprender a amar. Nadie nace sabiéndolo pero si muchos mueren si vivirlo. Enfatizamos tanto en “sentir” que olvidamos el “dar” de forma madura. Poseer no es amar, agredir no es amar, controlar no es amar, manipular no es amar. Quien ama prioriza su elección y está dispuesto a negarse a favor de ello. El libro de cantares nos muestra un equilibrio sano entre amar y desear. Nos presenta una cara de la relación de pareja en donde se nos deja ver que ambas cosas son parte de una misma experiencia de vida, y esa experiencia se enmarca en una relación de compromiso vivida en madurez.
EL APRENDIZAJE DE CODEPENDER
DE LA GENTE QUE NOS RODEA
Codepender no es amar. Ni tan siquiera es enamoramiento. La codependencia es un comportamiento adictivo. Sansón fue un hombre que en vez de amar, aprendió a codepender y en tanto codependió sufrió. No hay placer en una relación que destruye sin embargo ello no quiere decir que podamos zafarnos de ello dado que necesitamos la relación.
1. Codependencia e inmadurez. Cuando no sabemos amar y nos embarcaos en una relación amorosa, terminamos construyendo una relación de la cual dependemos. Aun podemos darnos cuenta que tal relación nos daña. Que la cercanía con la persona nos enferma y dificulta nuestro vivir y sin embargo no podemos salir, pues la ausencia del relación nos hace sentir miserables. Esto ocurre porque le asignamos a la persona “la fantasía de que somos felices y saciamos necesidades a través de ella” Sansón vivía esto con Dalilia y esa relación lo sumió en una experiencia de dolor que lo llevo a la muerte emocional y física. Entre más inmaduros seamos menos posibilidad tendremos de construir relaciones sanas.
2. Codependencia y fantasías emocionales. Construimos relaciones enfermas y destructivas porque deseamos saciar necesidades emocionales aun y cuando ello solo sea una fantasía ya que, es imposible saciar necesidades a través de otras personas.
a. La fantasía de que no estamos solos.
b. La fantasía de que hay quien nos cuide (síndrome de peter pam).
c. La fantasía de que todo en la vida está bien.
d. La fantasía de que somos felices.
Sansón a pesar de que fue un hijo especial, no aprendió de sus padres a hacer frente a sus necesidades en forma funcional. Lo que él vio fue una familia disfuncional en la cual el otro no está para ser cuidado sino para recibir atención de él y ello poco a poco lo fue llevando a relaciones cada vez más destructivas.
Crecemos viendo modelos equivocados de construir relaciones de parejas y observando a adultos que dicen amar pero que en realidad solo codependen, que si no permitimos que Dios haga algo en esta área de nuestra vida muy difícilmente podremos disfrutar una relación de pareja en donde el amor entre ambos edifique nuestra vida de tal forma que podamos sentirnos satisfechos. Sin embargo si no lo hacemos estaremos encerrados en conductas que nada tiene que ver con el amor tales como ser los padres de la pareja, adultos demandantes como niños egoístas buscando vivir a costa de las emociones del otro, hombres misóginos que solo se siente a salvo lastimando a su esposa o mujeres castrantes que no pueden vivir sin menospreciar el logro de su pareja. Dios no quiere esto para sus hijos y en la cruz nos salvo de ello, así que debemos ir a Él para aprender a amar y vivir en pareja.
Nada malo hay en enamorarse, es mas no hacerlo tampoco habla de una persona que funciones en la vida. Pero debemos darle la dimensión correcta, no podemos ir por la vida de persona en persona tratando de sentirnos bien, especiales, deseados, valiosos. Si lo aprendemos mal sufriremos y si ya somos adultos, quizá esa sea la razón por la que nuestras relaciones no han funcionado.
Amar debe ser una asignatura constante en nuestra vida. Debemos invertir en aprender a mar y amar a quien hemos elegido como compañero o compañera de vida. Debemos aprender a hacer bien y dejar de manipular, usar, agredir o engañar.
Debemos recibir nuestra relación de pareja y si esta es de noviazgo y codependemos de ella, es tiempo de salirnos y si es matrimonio debemos buscar tiempos de revisión a fin de que juntos se pueda vivir mejor y para bien.
Dios quiere que hoy decidas reaprender estas tres cosas en tu vida, a fin de que el dolor se vaya y vivamos libremente y felices en El.
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