lunes, 30 de septiembre de 2013

HIJOS DE DIOS



SERIE: IMITANDO AL PADRE
HIJOS DE DIOS

Nos decimos hijos de Dios.  Decimos también amar a Dios y sin embargo muy poco de lo que Él hace hacemos y también muy poco de lo que Él es dejamos ver en nuestro diario vivir.
No se es hijo solo de palabra.  Se es porque se tiene el ADN del padre o por crianza y por lo tanto mucho de los que el padre es se ve en el hijo.  En este sentido quienes somos hijos de Dios debemos de parecernos a Él: Debemos de ser creativos, perdonadores, amorosos, cariñosos, responsables, tolerantes, respetosos, transparentes, honestos, comprometidos, entusiastas, sanos, etc.
En esta serie de sermones revisaremos nuestra ética de vida y la acotaremos con la verdad de la Palabra de Dios, a fin de hacer ajustes en las áreas en donde “nuestro perfil” no se asemeja al de nuestro Padre.
ADN espiritual (Jn. 1:12-13)
En Cristo tenemos el derecho (poder) de ser hijos de Dios.  En Cristo Dios nos adopto (Efesios 2:3)  Cambio nuestra naturaleza y nos hizo nuevas criaturas.  Aunque originalmente no éramos parte de su familia en su amor y gracias nos insertó en la vid verdadera y con ello nos hizo herederos en Cristo.
Este hecho cambio por completo nuestra naturaleza.  Dejemos de ser hijos de ira para ser hijos de amor.  Todo nuestro ser fue transformado por medio del lavamiento en la sangre de Jesús, y aun hoy mismo seguimos siendo trasformado hasta alcanzar la estatura del varón perfecto quien es Cristo Jesús.
En Jesús ya no somos más quienes fuimos.  Sin importar que creyéramos, que hacíamos, que sentíamos o que decíamos, ahora somos personas nuevas y la naturaleza de Dios nos pertenece como herencias por la gracia de Dios.
Características básicas (Gálatas 5:22-23)
¿Cómo es esta nueva naturaleza? ¿Cuáles son sus características básicas? Pablo en Gálatas nos describe brevemente un perfil:
1.      Saber amar
2.      Vivir alegremente
3.      Vivir en paz con todos
4.      Ser pacientes y amables
5.      Tratar bien a los demás
6.      Confiar en Dios
7.      Ser humildes
8.      Saber controlar nuestro malos deseos
Para el apóstol Pablo esto describe bien a quienes han sido “hechos” hijos de Dios.  Es decir, no se puede ser hijo de Dios y no crecer en todo ello.  Por lo tanto si decirnos que somos  hijos de Dios pero seguimos  siendo personas que nos desesperamos y gritamos, que no podemos confiar plenamente en nuestro padre, que no hemos aprendido a amar verdaderamente a Dios y al prójimo, etc. entonces no hemos crecido en la nueva vida que nos fue regalada en Jesús.  Más bien hablaría que mucho de nuestra antigua naturaleza aun sigue controlando nuestra vida.  No se trata de ser perfectos según los estándares humanos, se trata de ser trasformados día a día a la imagen de aquel que nos amo.
Si solo asumimos que somos hijos porque venimos a la iglesia cada domingo o porque participamos de algún ministerio, estaríamos resumiendo nuestra paternidad a la religión, y no podemos ser hijos de un dogma, los dogmas no engendran  personas, más bien hacen rígidas a las personas.
En esta lista de Pablo nos muestra una ética de vida.  Una forma de vivir al estilo de nuestro padre.  Una forma de vivir que debemos imitar.
Compulsión por el pasado (Gálatas 5:19-21)
Quien ha nacido de nuevo aprende cada día a dejar su pasado (su vieja naturaleza) en el pasado.  Nuestro gran problema es que no hemos aprendido a vivir sin el lastre de quienes fuimos y con facilidad nos sometemos al estilo de vida de quien nos esclavizo.  No importa cuántas veces se abra delante de nuestros ojos el mar rojo, siempre queremos al final un becerro de oro al cual adorar. Tenemos problemas con vivir en lealtad, con administrar nuestra sexualidad, con la conducta adictiva, con las ideas que poco aprovechan, con el deseo de controlar y saber todo, con el odio, con el deseo de poseer a otros, con la ira, etc.
Nos cuesta trabajo vivir como hijos, porque creemos que aun somos lo que fuimos y por lo tanto no permitimos que Cristo VIVA SU VIDA en nosotros.  Tenemos una compulsión por vivir en el pasado y ello no nos permite ser quien ahora somos en Jesús.  Esto no significa que no tropezaremos, pero si significa que jamás deberíamos de volver a una condición de esclavitud, pues como hijo de Dios, ya fuimos hechos libres.
Nuestra vieja naturales (viejo ADN) fue quitado de nosotros por la obra de Cristo en la cruz y por lo tanto venimos a una nueva forma de vida en donde el pasado se deja de manipular y nos disponemos aprender a vivir un nuevo presente en la naturaleza de Cristo.
Conclusión
SOMOS hijos de DIOS y como tales debemos aprender a imitar a nuestro padre.  Cuando fuimos esclavos del pecado se nos obligo a vivir como aquel que abusaba de nosotros, pero hoy tenemos la naturaleza de Cristo. Hoy estamos en el Reino de Dios: Un Reino de hijos no de esclavos.
Cada día es una lección nueva para aprender a caminar en la ruta de Dios.  No nos dejemos engañar, aprendamos a priorizar la vida como Dios lo hace, a vivir en trasparencia, aprendamos amar y perdonar, disfrutemos de la vida.  ¡Vivamos de la forma en que los hace nuestro Padre!

martes, 3 de septiembre de 2013

¿QUE DICE DIOS?


Dios le dijo:
—Voy a hacer en Israel algo muy terrible. Cuando la gente lo sepa, temblará de miedo. 12 Cumpliré contra la familia de Elí todo lo que he dicho. 13 Él sabía que sus hijos me ofendían gravemente, y no hizo nada para corregirlos. Así que voy a castigar a su familia, y nada ni nadie podrá evitarlo. 14 ¡Juro que ninguna ofrenda será suficiente para que yo les perdone su maldad! (1Samuel 3:11-14)
Hoy día la gente tiene muchas opiniones de Dios.  Estamos convencidos de que lo que creemos de Él le determina.  Los ateos creen que porque no creen Dios deja de existir, los de la nueva era creen que porque piensan que Dios está en todo y todo es Dios, así lo es.  Los humanistas creen que dado que el hombre es el centro de la historia, entonces el hombre es una especie de Dios.
Lo que pensemos de Dios no le cambia en nada, pero lo que  Él piense de nosotros si.  Los hijos de Elí creían que lo que hacían para Dios era lo correcto, que su concepto de Dios era el verdadero, que su forma de adorar era la correcta, pero jamás pensaron en lo que Dios creía respecto a ellos: “eran desaprobados por Él”
No sé qué creas respecto a Dios, pero es mucho más importante lo que Él cree de ti.  Sin duda el jamás dejará de ser Dios, pero nosotros si dejaríamos de ser quienes somos sin su amor, gracia y misericordia.  No seamos como los hijos de Elí, busquemos en todo tiempo y no creamos que todo está bien en lo que hacemos y creemos, sino seamos humildes y revisemos nuestra vida a fin de ajustarla a lo que Dios desea de nosotros.

lunes, 2 de septiembre de 2013

CONFIANDO EN TODO TIEMPO (Hechos 27:25 y 26)


Confiar en Dios no es repetir textos bíblicos para convencernos de algo o tomar conductas muy espirituales cuando los hermanos de la iglesia nos ve o mostrar decir, con respecto a Dios lo que sabemos los demás quieren escuchar.
Confiar en Dios es caminar a su lado en todo momento y ajustar nuestra vida a su voluntad aunque sea doloroso.
CONFIAMOS  EN DIOS PARA LA SANIDAD DEL NUESTRO PASADO (Lc. 19:1-10).
El pasado siempre crea mucho ruido en nuestra vida presente porque el dolor vivido jamás ha sido resuelto y el enemigo lo usa para herirnos en todo tiempo.
Solo Jesús es el único que puede hacer que nuestra historia de vida encuentre sentido y el dolor desaparezca.
Cuando permitimos que Jesús entre en nuestra vida ya nada vuelve a ser igual.  Zaqueo recibió Jesús en su casa y el dolor de su pasado fue sanado y por primera vez en su vida todo tuvo sentido
La vergüenza de ser abusivo y ladrón quedo en la historia pero ya no asociada a ninguna emoción, salvo la de ser libre de ello.
DIOS SE ATIENDE DE NUESTRO PRESENTE (Jn. 4.6)
Las circunstancias presentes determinan cada una de las emociones que hoy experimentamos.  El presente sin Dios es el preámbulo para otro pasado doloroso.
Dios no solo es Dios del Tiempo, sino de los hechos que transcurren en ese tiempo
La mujer de samaria tenia una vida complicada
No tenia amigas
No tenia esposo
Tenía que ir sola por agua
Tenía sed
Eso no era un presente fácil con el cual lidiar pero Jesús la encontró para que ella fuera libre de ese presenta para el cual no había sido hecha
EL FUTURO ESTA EN SUS MANOS (Rom. 8:28-29)
La gente siempre está preocupada por lo que va a suceder, pero quien confía en Dios puede siempre esperar lo mejor.  No se trata de esperar que todo sea fácil o sencillo.  Pero si sabemos que lo mejor vendrá a nuestra vida
El futuro para quienes aman a Dios sin duda será una bendición
El futuro siempre será claro cuando lo construimos con la compañía de Dios y bajo sus principios.
El temor sobre el futuro es el resultado de caminar lejos de Dios.