Dios les dijo a los israelitas:
2 «Yo soy el Dios de Israel. Yo los saqué de Egipto, donde eran esclavos.
3 »No tengan otros dioses aparte de mí.
4 »No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar.
5 No se arrodillen ante ellos ni hagan cultos en su honor. Yo soy el Dios de Israel, y soy un Dios celoso. Yo castigo a los hijos, nietos y bisnietos de quienes me odian, 6 pero trato con bondad a todos los descendientes de los que me aman y cumplen mis mandamientos.
7 »No usen mi nombre sin el respeto que se merece. Si lo hacen, los castigaré.
8 »Recuerden que el sábado es un día especial, dedicado a mí.
9 Durante los primeros seis días de la semana podrán hacer todo el trabajo que quieran, 10 pero el sábado será un día de descanso, un día dedicado a mí. Ese día nadie deberá hacer ningún tipo de trabajo: ni ustedes, ni sus hijos, ni sus hijas, ni sus esclavos, ni sus esclavas, ni sus animales, y ni siquiera el extranjero que trabaje para ustedes. 11 Yo hice en seis días el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos. Pero el séptimo día descansé. Por eso bendije ese día y lo declaré un día especial. (Éxodo 20 1-11).
Por más que intentemos hay cosas que no debemos hace, porque nos dañará tan solo el intentarlo. No debemos tratar de manipular a Dios, buscar usarlo, intentar engañarlo ni mucho menos sustituirlo por lo que se ha puesto de moda. Buscar estas cosas terminará poniéndonos en la condición de quienes necesitan disciplina de parte de Él. No podemos pretender vivir sin ser agradecidos, sin dedicar tiempo para recordar que somos creaturas y no creadores.
Dios debe ser el la teoría y en la practica el centro de nuestra vida y los diez valores nos lo recuerdan. Nos motivan a recordar que vivir sin Dios es la conducta más absurda que una sociedad puede presentar.
EL ES DIOS
¿Quién es nuestros Dios?: ¿El trabajo? ¿Los amigos? ¿Nuestros padres? ¿La pareja? En la práctica lo son porque ocupan el centro de nuestra vida. Pero, ¿Qué han hecho para merecer ese privilegio? En realidad nada, por lo menos nada comparado con lo que Jehová ha hecho por nosotros. El se ganó, sin tener que hacerlo, pues por naturaleza lo es, el derecho de que le podamos llamar Padre y que podamos verlo y adorarlo como Dios. Eso nos debe motivar a construir una relación correcta con Él, basada en tres “No”
1. Lo que Dios nos pide no es adorar a otro Dios sin adorarlo a Él. Eso sería excluirlo. Lo que Él nos pide es que no tratemos de tener una deidad adicional a Él. Lo primero en sí mismo es despreciable, pues no considerarlo como Dios después de darnos vida al morir en la cruz, es un comportamiento mezquino que muestra la pobreza de criterio y agradecimiento. Pero lo segundo deja ver nuestra naturaleza manipuladora y falsa. Dios nos dice: si quieres que tengamos una relación sana, no intentes hacerme creer que soy lo más importante en tu vida cuando no lo soy. Podemos decirle a nuestros hijos que los amamos cuando no lo hacemos en verdad, podemos decirle a nuestro padres que los respetamos y no hacerlo, podemos decirle a nuestra pareja que le somos fieles y tener una relación alterna oculta y quizá en todo ello salirnos con la nuestra, pero con Dios jamás. El se dará cuenta a la primera, porque ve el corazón y no lo externo.
2. Podemos hacer arte. No podemos hacer ídolos. Un ídolo es un Dios creado a nuestra medida. ES decir, dado que Dios jamás se dejará manipular, entonces nos creamos en nuestra vida “un dios a nuestra medida” Alguien sobre quien tenemos el control y falsamente le adoramos. Dios jamás permitirá que algo así pase entre Él y nosotros. Habrán figuras de autoridad en nuestra vida que se dejen manipular, pero Dios jamás. “El se define en su trato de Dios como celoso” Es decir, es alguien que no comporte su lugar con otra persona que quiera ocupar su lugar.
3. No podemos usar a Dios para justificar nuestras conductas. No podemos, porque Él jamás lo permitirá, que lo engañemos o manipilemos. La gente a nuestro alrededor es engañable y manipulable, pero Dios nunca nos permitirá hacer eso con El. Podremos identificar las carencias de otros, los defectos de carácter o necesidades emocionales y a través de ello poder estar en condiciones de usarlos o manipularlos, pero Dios jamás lo permitirá.
Podríamos resumir este mandamiento así: No intentes tratar a Dios como un igual al que puedes usar, pues jamás se dejará y tendrás una relación dolorosa con El.
HAY QUE RECORDAR
No solo no debemos evitar tratar a Dios como un igual, sino que debemos aprender a tratarlo como Dios. ¿Cómo? Adorándolo.
1. Dios dice, tienes tiempo para ti durante seis días, puedes hacer tus cosas: amar, educar, trabajar. Divertirte, pasear, hacer ejercicio, ver tv, perder el tiempo, etc. Pero dame un día para mí. Un día que podamos pasar juntos y hacer todo lo que hace con otros, hacerlo conmigo. Este. mandamiento no solo nos recuerda que es Dios, sino que también es Padre y Amigo. Debemos aprender a DEDICARLE tiempo a Dios, no solo en nuestras horas del día, sino UN DIA, en donde Él sea el CENTRO de nuestra vida. En donde en lo individual y como familia, paseamos tiempo con El en el templo, durante el desayuno, al ir a plaza americas o el dorado, a la hora de comer o solo descansar, aun cuando vemos la liga MX debemos hacerlo con El, porque es SU DIA, no nuestro día.
2. El día de Dios es para que le adoremos. Es un tiempo de cercanía emocional, física y espiritual. El merece ser adorado, es decir que nos demos a Él, porque Él se dio por nosotros al pagar el precio por nuestra libertad.
Dios es Dios y debemos verlo como tal. Debeos aprender a relacionarnos de tal forma con Él. Debemos de renunciar a que podemos ocultarle cosas y salirnos con la nuestra, a que podemos en nuestro corazón tener cosas o personas más importantes que el sin pagar un precio por ello. Estos valores nos recuerdan que si aprendemos a relacionarnos correctamente con nuestro CREADOR, SALVADOR Y PADRE, estaremos dando un paso directo a la felicidad.
https://www.youtube.com/watch?v=eFHHIuKIy3U

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