lunes, 19 de agosto de 2013

¿QUÉ HACEMOS CON NOSOTROS?



Amamos la idea de que el origen de nuestros problemas son externos.  Nos gusta pensar que si nuestros padres hubieran sido otros, o si hubiéramos tomado a otra persona por esposo o esposa, seguramente nuestro presente sería diferente.  Creemos firmemente que el entorno hace la diferencia en nuestra vida, sin embargo no es así.  Sin duda el medio influye, pero nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.

No podemos disfrutar la vida si no aprendemos a lidiar con nosotros.  Es nuestro carácter lo que hace que terminamos metidos en conflicto sin sentido.  Son nuestros malos hábitos los que nos llevan a perder grandes oportunidades que vienen directamente de la mano de Dios.  Es nuestra incapacidad de controlar nuestros deseos y necesidades, lo que no lleva a meternos en muchos problemas a lo largo de la vida, y esta no se puede vivir en libertad si no dedicamos tiempo a sanar de todo ello.

La felicidad Vs. El no control de nuestras emociones (Jueces 12 – 16)

No hay felicidad si se construyen la vida con puros problemas.  Sin duda alguna la vida siempre tendrá retos, sin embargo vivir dentro del huracán tampoco es la voluntad de Dios.  Ira, soberbia, depresión, manipulación, infidelidad, chantaje, mitomanía, etc. son los síntomas de una vida fuera de control.  Nadie que ha perdido el control de sus emociones y necesidades puede vivir en la felicidad que Dios regala a sus hijos.

Sansón fue un hombre voluntarioso, caprichoso, soberbio, intolerante, vengativo.  No podía controlar su deseo sexual ni tampoco sostener sus compromisos.  De todos, solo estaba interesado en él y en lo que desea tener, disfrutar o conocer.  Lo mismo le era una prostituta que una mujer de familia. El poco control de sus emociones, lo llevaron a una vida de esclavitud física y emocional, a perder la vista, a ser la burla de los demás.   No pudo ser lo que Dios deseaba para él y tuvo que conformarse en ser lo que Dios permitió que fuera: En lugar de un príncipe solo fue un “caza filisteos” por motivos propios.

Cuando no hemos madurado en este rubro de la vida, nos convertimos en esclavos de nuestras necesidades y deseos.  Perdemos la oportunidad de ser lo que Dios desea para nosotros y terminamos humillados por nuestros propios errores. La trampa de la inmadurez no es solo vivir en la fiesta eterna, sino el de ser esclavos y ciegos espirituales y emocionales sin darnos cuenta.

El disfrute de la vida y la capacidad de vivir en paz

¿De qué se trata el hecho de disfrutar la vida?  Normalmente el hombre contemporáneo diría: “hacer todo lo que me gusta y quiero”  Sin duda parece una respuesta correcta pero no.  Disfrutar la vida significa vivir en paz. Ello seguramente incluye hacer cosas que son divertidas, excitantes y amenas, pero también implica hacer algunas que aunque no lo son, también tenemos el compromiso de vivirla y enfrentarlas.  La mejor señal de que estamos disfrutando la vida, es que vivimos en paz.

Sanso era un hombre atormentado por sus deseos y las consecuencias de sus acciones.  La vida no se puede disfrutar así.  Es claro que negar nuestros anhelos y deseos tampoco es de Dios, sin embargo vivir solo para ello es el error más grande que el hombre y mujer de esta generación cometen.  LA LIBETTAD NO ES CAMINAR EN LA RUTA QUE SE DESEA, SINO EN AQUELLA QUE ES LA CORRECTA PARA NUESTRA VIDA.  Sansón tenía un llamado divino el cual ignoró a lo largo de su vida y sin duda ello no lo dejaba caminar libremente ni disfrutar la bendición de Dios.

Hemos aprendido a lo largo de nuestra vida que la risa solo debe aparecer cuando lo que vemos es lo que deseamos, sin embargo en el Reino de Dios no es así.  La gratificación en el Reino de Dios vine cuando aprendemos a disfrutar hacer la voluntad de Dios (Salmo 40:8)  Solo vivir en la perfecta voluntad de Dios nos regala paz y felicidad.  Fuera de esto, todo lo demás es engaño.

La libertad de nosotros mismos

Nuestro esclavizador por excelencia somos nosotros mismos.  El maligno nos utiliza muy bien para someternos a su voluntad.  Sansón termino siendo esclavo de los filisteos, pero paso toda su vida la paso siendo esclavo de si mismo.

Cuando se empeño en Dalila su vida se acabo.  Termino en una cárcel, trabajando para otros y sin ojos.  No es lo mismo vivir en la voluntad de Dios, que vivir en aquello que Dios permite.  Nos auto esclavizamos a la mentira, al desorden emocional, a la inconstancia, a la inmadurez, a la inseguridad, a la ira, etc.  A nada de eso y más fuimos llamados, pero nuestra necedad nos hace vivir cosas para las que no fuimos diseñados.

Conclusión

Si queremos disfrutar la vida tenemos que hacernos frete en el poder de Dios.  Hemos sido llamados a disfrutar el regalo de la vida, pero si vivimos en la creencia que la felicidad es vivir sin límites terminaremos mal, tal y como le paso a Sansón.  No lo echemos a perder, somos hombre y mujeres redimidos, vivamos en la libertad que el Padre nos ha regalado, disfrutemos la vida al cien, riamos, descansemos, sirvamos a otros, ayudemos, hagamos cosas divertidas, vivamos para Dios, pero nunca seamos esclavos de nuestras emociones, Dios ya nos hizo libres.

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