lunes, 25 de enero de 2016

PERO NOS CREEMOS MUY MADUROS





Mas vale ser respetado que andar bien perfumado.
Más vales el día que morimos que el día en que nacemos.
Mas vale ir a un entierro que a una fiesta,
pues nos hace bien recordar que algún día moriremos.
Más vale llorar que reír; el llanto nos hace madurar.
En un funeral los sabios saben como portarse, pero lo tontos sólo se ríen y hacen chistes.
Más vale una reprensión de sabios que una alabanza de tontos.
Qué hueca es la risa del tonto, pronto se apaga, como la paja en el fuego.
El sabio actúa como un tonto cuando abusa de su poder
y acepta dinero a cambio de favores.
Más vale un buen final que un buen principio.
El que tiene paciencia llega a la meta;
El orgulloso habla mucho, pero no logra nada.
Si ya enojarse es malo, guardar rencor es peor. (Proverbios 7:1-9)

¿Qué cosas son las que en verdad valen en la vida?  El predicador aquí no nos expone ante la idea de qué cosas son las que pueden dar sentido a la existencia humana, sino más bien qué cosas son las que debemos aprender a valorar como importantes.  Cuando leemos el texto es imposible evitar pensar en todo aquello que la sociedad contemporánea nos propone como bueno y valioso.  Es decir ¿es aquello que valoramos como bueno, bueno?  ¿Nuestra escala de prioridades e intereses esta ordenada de tal forma que nuestra vida puede dar buenos frutos?  ¿Todo aquello que creemos y atesoramos como importante lo es?  Normalmente no nos hacemos esta pregunta, solo asumimos que sentimos y creemos de manera correcta y nos lanzamos a la vida seguros de que todo saldrá bien y al paso del tiempo, que por cierto no es mucho, empezamos a cosechar frutos que no deseábamos y a resbalar pues no sabemos como amar, servir, educar, trabajar, perdonar, divertirnos, etc.

EL FALSO ERROR DE VIVIR DE LAS APARIENCIAS

Aparentar nunca traerá buenos frutos a la vida, al contrario es una actividad emocionalmente muy agotadora que promueve el pensamiento ezquisofrenizante.  Quien se esfuerza por mostrarse interesado por las personas  cuando no lo es siempre vivirá agotado.  Quien busca verse como alguien adinerado o influyente siempre quedará mal y será la charla de muchas sobremesas de gente que busco impresionar y no lo logro.  Quien  gasta sus emociones en mostrarse como una persona “buena” cuando en realidad guarda mucho rencor e ira,  tarde o temprano terminará explotando e hiriendo verbal, sexual o físicamente a alguien cercano.

Buscar el aplauso de los demás siempre se convertirá en una trampa que tendemos para los cercanos pero en la que sin duda el único que cae somos nosotros mismos.  En el Reino de Dios no se valora la apariencia ni se oculta el error.  Por ello la Biblia enseña que el que se desvive por ocultar sus malos hábitos, acciones, emociones y palabras de los demás nunca alcanzará lo que quiere.  Mostrarnos tal cual somos, es el primer paso para ser transformados a la imagen del Jesús.

INCAPACES PARA MADURAR

Madurar es un verbo que nunca conjugamos en la primera persona del singular.  Es una conducta que exigimos a todos menos a nosotros mismo. 

Quien evita el dolor y pretende cambiarlos por la risa fácil sin duda alguna esta condenado a repetir los mismos errores una y otra vez.  Pasamos por la vida buscando satisfacción según los estándares de nuestra generación que sin darnos cuenta nunca adquirimos el bueno habito de preguntarnos que lección necesito aprender de todo aquello que me  ha esta ocurriendo.  Vamos por la vida buscando culpable para justificar nuestra inmadurez que nunca imaginamos ni por casualidad que nosotros somos los únicos responsables del fruto de nuestro fracaso, de las acciones poco apropiadas de nuestros hijos, de la brecha que se ha abierto en nuestro matrimonio, del desamor en que nos encontramos, de la despensa vacía o de los malos resultados laborales o escolares. El esposo culpa a la esposa, el hijo al padre y el patrón al empleado, pero nadie asume responsabilidades de su fracaso.  Podemos decir que sí lo hacemos y hasta vamos a terapia para ayudarnos “a estructurar bien las cosas” pero al paso del tiempo volvemos al mismo resultado en una realidad diferente y ello muestra que no aprendimos nada y que solo buscamos culpables fuera de nosotros mismo.

TONTAMENTE SABIOS

Eclesiastés nos presenta una realidad: el orgullo nos hace creer que somos gente muy madurar pero la realidad es que nos la pasamos echando todo a perder y lastimando a quienes nos aman y valoran.

En la medida que ganamos edad, nos casamos, tenemos hijos y las canas empieza aparecer en la cabeza, empezamos a sentir que somos personas muy maduras y competentes para la vida y si a ello le agregamos un buen sueldo, el pensamiento se pondera y empezamos a desvariar con la idea que tenemos y debemos aconsejar a todo el que se nos ponga enfrente.  Sin embargo tenemos el alma llena de rencor, somos indisciplinados  y sumamente impacientes e intolerantes con quienes nos rodean.  Somos personas que  si se trata de verse,  siempre habrá una escusa para su conducta pero no así para la conducta de los demás.

Somos los primeros en explicar cual es la mejor dieta y tenemos sobrepeso. Regañamos a nuestros hijos por sus malos resultado escolares y nosotros somos rabajadores con pocos resultados.  Aconsejamos a los compañeros de trabajo sobre su matrimonio cuando el nuestro no ha terminado solo por el miedo a la soledad o  damos recomendaciones sobre salud a pesar de que siempre estaos enfermos.  Se nos olvida aquella sentencia popular que reza “calladito te ves mas bonito”

CONCLUSION

Madurar es un valor del reino de Dios y una urgencia personal.  Debemos de dejar de buscar culpables para nuestro fracaso y asumir la responsabilidad de nuestra vida.  Eclesiastés aquí nos orilla a revisar lo que hemos creído y valorado a lo largo de nuestra vida.  Nos obliga a ver hacia adentro y no al entorno.  La Palabra hoy nos enfrenta con el hecho de que en la medida que se busca la ruta fácil jamás llegaremos hacer aquellas personas que Dios desea que seamos.


Dejemos de vivir de las apariencias, dejemos de buscar siempre la risa fácil y de buscar culpables que nos exima de la responsabilidad de cambiar.  Busquemos de Dios y dejemos que El nos enseñe todos aquellos pensamiento y creencias que nos hacen mal y dejemos que su Espíritu sane nuestra alma del terrible mal que es la inmadurez y la necedad.




lunes, 30 de septiembre de 2013

HIJOS DE DIOS



SERIE: IMITANDO AL PADRE
HIJOS DE DIOS

Nos decimos hijos de Dios.  Decimos también amar a Dios y sin embargo muy poco de lo que Él hace hacemos y también muy poco de lo que Él es dejamos ver en nuestro diario vivir.
No se es hijo solo de palabra.  Se es porque se tiene el ADN del padre o por crianza y por lo tanto mucho de los que el padre es se ve en el hijo.  En este sentido quienes somos hijos de Dios debemos de parecernos a Él: Debemos de ser creativos, perdonadores, amorosos, cariñosos, responsables, tolerantes, respetosos, transparentes, honestos, comprometidos, entusiastas, sanos, etc.
En esta serie de sermones revisaremos nuestra ética de vida y la acotaremos con la verdad de la Palabra de Dios, a fin de hacer ajustes en las áreas en donde “nuestro perfil” no se asemeja al de nuestro Padre.
ADN espiritual (Jn. 1:12-13)
En Cristo tenemos el derecho (poder) de ser hijos de Dios.  En Cristo Dios nos adopto (Efesios 2:3)  Cambio nuestra naturaleza y nos hizo nuevas criaturas.  Aunque originalmente no éramos parte de su familia en su amor y gracias nos insertó en la vid verdadera y con ello nos hizo herederos en Cristo.
Este hecho cambio por completo nuestra naturaleza.  Dejemos de ser hijos de ira para ser hijos de amor.  Todo nuestro ser fue transformado por medio del lavamiento en la sangre de Jesús, y aun hoy mismo seguimos siendo trasformado hasta alcanzar la estatura del varón perfecto quien es Cristo Jesús.
En Jesús ya no somos más quienes fuimos.  Sin importar que creyéramos, que hacíamos, que sentíamos o que decíamos, ahora somos personas nuevas y la naturaleza de Dios nos pertenece como herencias por la gracia de Dios.
Características básicas (Gálatas 5:22-23)
¿Cómo es esta nueva naturaleza? ¿Cuáles son sus características básicas? Pablo en Gálatas nos describe brevemente un perfil:
1.      Saber amar
2.      Vivir alegremente
3.      Vivir en paz con todos
4.      Ser pacientes y amables
5.      Tratar bien a los demás
6.      Confiar en Dios
7.      Ser humildes
8.      Saber controlar nuestro malos deseos
Para el apóstol Pablo esto describe bien a quienes han sido “hechos” hijos de Dios.  Es decir, no se puede ser hijo de Dios y no crecer en todo ello.  Por lo tanto si decirnos que somos  hijos de Dios pero seguimos  siendo personas que nos desesperamos y gritamos, que no podemos confiar plenamente en nuestro padre, que no hemos aprendido a amar verdaderamente a Dios y al prójimo, etc. entonces no hemos crecido en la nueva vida que nos fue regalada en Jesús.  Más bien hablaría que mucho de nuestra antigua naturaleza aun sigue controlando nuestra vida.  No se trata de ser perfectos según los estándares humanos, se trata de ser trasformados día a día a la imagen de aquel que nos amo.
Si solo asumimos que somos hijos porque venimos a la iglesia cada domingo o porque participamos de algún ministerio, estaríamos resumiendo nuestra paternidad a la religión, y no podemos ser hijos de un dogma, los dogmas no engendran  personas, más bien hacen rígidas a las personas.
En esta lista de Pablo nos muestra una ética de vida.  Una forma de vivir al estilo de nuestro padre.  Una forma de vivir que debemos imitar.
Compulsión por el pasado (Gálatas 5:19-21)
Quien ha nacido de nuevo aprende cada día a dejar su pasado (su vieja naturaleza) en el pasado.  Nuestro gran problema es que no hemos aprendido a vivir sin el lastre de quienes fuimos y con facilidad nos sometemos al estilo de vida de quien nos esclavizo.  No importa cuántas veces se abra delante de nuestros ojos el mar rojo, siempre queremos al final un becerro de oro al cual adorar. Tenemos problemas con vivir en lealtad, con administrar nuestra sexualidad, con la conducta adictiva, con las ideas que poco aprovechan, con el deseo de controlar y saber todo, con el odio, con el deseo de poseer a otros, con la ira, etc.
Nos cuesta trabajo vivir como hijos, porque creemos que aun somos lo que fuimos y por lo tanto no permitimos que Cristo VIVA SU VIDA en nosotros.  Tenemos una compulsión por vivir en el pasado y ello no nos permite ser quien ahora somos en Jesús.  Esto no significa que no tropezaremos, pero si significa que jamás deberíamos de volver a una condición de esclavitud, pues como hijo de Dios, ya fuimos hechos libres.
Nuestra vieja naturales (viejo ADN) fue quitado de nosotros por la obra de Cristo en la cruz y por lo tanto venimos a una nueva forma de vida en donde el pasado se deja de manipular y nos disponemos aprender a vivir un nuevo presente en la naturaleza de Cristo.
Conclusión
SOMOS hijos de DIOS y como tales debemos aprender a imitar a nuestro padre.  Cuando fuimos esclavos del pecado se nos obligo a vivir como aquel que abusaba de nosotros, pero hoy tenemos la naturaleza de Cristo. Hoy estamos en el Reino de Dios: Un Reino de hijos no de esclavos.
Cada día es una lección nueva para aprender a caminar en la ruta de Dios.  No nos dejemos engañar, aprendamos a priorizar la vida como Dios lo hace, a vivir en trasparencia, aprendamos amar y perdonar, disfrutemos de la vida.  ¡Vivamos de la forma en que los hace nuestro Padre!

martes, 3 de septiembre de 2013

¿QUE DICE DIOS?


Dios le dijo:
—Voy a hacer en Israel algo muy terrible. Cuando la gente lo sepa, temblará de miedo. 12 Cumpliré contra la familia de Elí todo lo que he dicho. 13 Él sabía que sus hijos me ofendían gravemente, y no hizo nada para corregirlos. Así que voy a castigar a su familia, y nada ni nadie podrá evitarlo. 14 ¡Juro que ninguna ofrenda será suficiente para que yo les perdone su maldad! (1Samuel 3:11-14)
Hoy día la gente tiene muchas opiniones de Dios.  Estamos convencidos de que lo que creemos de Él le determina.  Los ateos creen que porque no creen Dios deja de existir, los de la nueva era creen que porque piensan que Dios está en todo y todo es Dios, así lo es.  Los humanistas creen que dado que el hombre es el centro de la historia, entonces el hombre es una especie de Dios.
Lo que pensemos de Dios no le cambia en nada, pero lo que  Él piense de nosotros si.  Los hijos de Elí creían que lo que hacían para Dios era lo correcto, que su concepto de Dios era el verdadero, que su forma de adorar era la correcta, pero jamás pensaron en lo que Dios creía respecto a ellos: “eran desaprobados por Él”
No sé qué creas respecto a Dios, pero es mucho más importante lo que Él cree de ti.  Sin duda el jamás dejará de ser Dios, pero nosotros si dejaríamos de ser quienes somos sin su amor, gracia y misericordia.  No seamos como los hijos de Elí, busquemos en todo tiempo y no creamos que todo está bien en lo que hacemos y creemos, sino seamos humildes y revisemos nuestra vida a fin de ajustarla a lo que Dios desea de nosotros.

lunes, 2 de septiembre de 2013

CONFIANDO EN TODO TIEMPO (Hechos 27:25 y 26)


Confiar en Dios no es repetir textos bíblicos para convencernos de algo o tomar conductas muy espirituales cuando los hermanos de la iglesia nos ve o mostrar decir, con respecto a Dios lo que sabemos los demás quieren escuchar.
Confiar en Dios es caminar a su lado en todo momento y ajustar nuestra vida a su voluntad aunque sea doloroso.
CONFIAMOS  EN DIOS PARA LA SANIDAD DEL NUESTRO PASADO (Lc. 19:1-10).
El pasado siempre crea mucho ruido en nuestra vida presente porque el dolor vivido jamás ha sido resuelto y el enemigo lo usa para herirnos en todo tiempo.
Solo Jesús es el único que puede hacer que nuestra historia de vida encuentre sentido y el dolor desaparezca.
Cuando permitimos que Jesús entre en nuestra vida ya nada vuelve a ser igual.  Zaqueo recibió Jesús en su casa y el dolor de su pasado fue sanado y por primera vez en su vida todo tuvo sentido
La vergüenza de ser abusivo y ladrón quedo en la historia pero ya no asociada a ninguna emoción, salvo la de ser libre de ello.
DIOS SE ATIENDE DE NUESTRO PRESENTE (Jn. 4.6)
Las circunstancias presentes determinan cada una de las emociones que hoy experimentamos.  El presente sin Dios es el preámbulo para otro pasado doloroso.
Dios no solo es Dios del Tiempo, sino de los hechos que transcurren en ese tiempo
La mujer de samaria tenia una vida complicada
No tenia amigas
No tenia esposo
Tenía que ir sola por agua
Tenía sed
Eso no era un presente fácil con el cual lidiar pero Jesús la encontró para que ella fuera libre de ese presenta para el cual no había sido hecha
EL FUTURO ESTA EN SUS MANOS (Rom. 8:28-29)
La gente siempre está preocupada por lo que va a suceder, pero quien confía en Dios puede siempre esperar lo mejor.  No se trata de esperar que todo sea fácil o sencillo.  Pero si sabemos que lo mejor vendrá a nuestra vida
El futuro para quienes aman a Dios sin duda será una bendición
El futuro siempre será claro cuando lo construimos con la compañía de Dios y bajo sus principios.
El temor sobre el futuro es el resultado de caminar lejos de Dios.

martes, 27 de agosto de 2013

¿Y si nos damos permiso de ser felices?


Disfrutar de la vida es un llamado divino.  Cada etapa de la vida fue diseñada para que podamos aprender y disfrutarla.   Fuimos llamados a conocer a Dios a lo largo de nuestra vida, llamados también a compartir la vida con la gente que amamos.  También llamados a trabajar y prosperar social, profesional y económicamente.  Sin embargo no siempre ocurre así.  A lo largo de los años que Dios nos regala pareciera que solo sobrevivimos a la familia, a los amigos, a la escuela y al trabajo.  Esto solo es fruto del pecado que nos esclaviza al dolor y nos aleja de la voluntad de Dios.
Hoy aprenderemos tres principios básicos que nos ayudan a dirigir nuestra vida hacia donde Dios nos ha llamado.
Principio Uno: Orden (Ruth 3 y 4)
Vivir en orden es una actividad que nos cuesta mucho trabajo. Tenemos una predisposición a meternos en líos.  ¿Y cómo resolvemos esto?  Tratamos de crear un concepto de orden que se adecue a nuestra forma de vida:  muchos  resumimos el concepto de orden al concepto de lo moral.  Es decir, pensamos que nuestra vida está en orden si no hacemos cosas que nuestro grupo social considera malas.  Eso no es orden.  En el mejor de los casos es el cumplimiento de preceptos religiosos.
Booz fue un hombre que pudo aprovechar las circunstancias y acomodar los hechos para que encajaran en lo que la gente que vivía con él consideraba correcto.  Ruth era un blanco fácil. Y no solo eso, también era alguien que le había pedido ayuda.  Sin embargo no fue así.  Se enfoco desde el principio en hacer lo correcto. 
La vida no puede construirse en el desorden.  No se puede ser feliz  si nos brincamos las reglas.  Pero tampoco se será feliz si se vive tratando de aparentar que se camina con Dios cuando lo único que se busca es la aceptación de la gente que nos ve.  Booz no actuó de manera correcta para ser aplaudido, sino para respetar y cuidar a los de cerca y honrar a Dios.
Principio Dos: Disciplina emocional (Jueces 12, 13 y 14)
Sansón fue llamado a ser Juez pero el solo se movía en base a la búsqueda de la satisfacción.  Respetar a los demás, honrar a sus padres, servir a Dios no le interesaba.  El solo se movía para alcanzar satisfacción.
No se puede ser feliz si solo se busca la auto gratificación.  La sociedad contemporánea nos vende esa idea, sin embargo es una mentira.  La felicidad no viene por vivir la “vida loca” sino cuando nos comprometemos en Dios con lo que deseamos sentir, vivir, disfrutar, conocer, etc.  Las pasiones fueran de control, como dijimos la semana pasada, nos esclavizaran y harán de nuestra vida un desastre.
Necesitamos reaprender esto.  La vida se disfruta cuando se tienen límites claros y correctos.  Cuando se vive con responsabilidad emocional, cuando nos comprometemos con quienes nos rodean, cuando sabemos decir no a lo que puede ser agradable pero que nos destruirá.
Principio Tres: Vivir con Dios (Génesis 12)
No se puede ser feliz si no sabemos caminar con Dios a lo largo de la vida.  Abraham fue un hombre que aprendió a caminar con Dios a tal grado que Dios le considero su amigo.  No se puede ser feliz lejos de Dios.  La vida en verdad tiene sentido cuando Dios es nuestro amigo.  Fuimos hechos para la alabanza de su gloria, pero cuando torcemos este principio nos convertimos en personas emocionalmente enfermas, padecemos de depresión, angustia, ansiedad. Empezamos a mentir, a tratar de controlar y manipular, a vivir en infidelidad hacia nuestros hijos y pareja, a fracasar académicamente y a no alcanzar nuestras metas profesionales.
Caminar con Dios, nos hace física, emocional y espiritualmente competentes para vivir feliz. ¿Por qué?  Porque estar cerca de Dios nos permite ver la vida sin distorsiones.
Conclusión
Dios nos llamo a ser felices y no hacerlo es desobedecer a Dios.  Ser feliz no significa vivir en la fiesta perpetua, sino viviendo correctamente.  Si caminamos cerca de Dios y le permitimos tratar con nuestra vida seguramente aprenderemos a disfrutarla y viviremos en armonía, alegría y paz.

lunes, 19 de agosto de 2013

¿QUÉ HACEMOS CON NOSOTROS?



Amamos la idea de que el origen de nuestros problemas son externos.  Nos gusta pensar que si nuestros padres hubieran sido otros, o si hubiéramos tomado a otra persona por esposo o esposa, seguramente nuestro presente sería diferente.  Creemos firmemente que el entorno hace la diferencia en nuestra vida, sin embargo no es así.  Sin duda el medio influye, pero nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.

No podemos disfrutar la vida si no aprendemos a lidiar con nosotros.  Es nuestro carácter lo que hace que terminamos metidos en conflicto sin sentido.  Son nuestros malos hábitos los que nos llevan a perder grandes oportunidades que vienen directamente de la mano de Dios.  Es nuestra incapacidad de controlar nuestros deseos y necesidades, lo que no lleva a meternos en muchos problemas a lo largo de la vida, y esta no se puede vivir en libertad si no dedicamos tiempo a sanar de todo ello.

La felicidad Vs. El no control de nuestras emociones (Jueces 12 – 16)

No hay felicidad si se construyen la vida con puros problemas.  Sin duda alguna la vida siempre tendrá retos, sin embargo vivir dentro del huracán tampoco es la voluntad de Dios.  Ira, soberbia, depresión, manipulación, infidelidad, chantaje, mitomanía, etc. son los síntomas de una vida fuera de control.  Nadie que ha perdido el control de sus emociones y necesidades puede vivir en la felicidad que Dios regala a sus hijos.

Sansón fue un hombre voluntarioso, caprichoso, soberbio, intolerante, vengativo.  No podía controlar su deseo sexual ni tampoco sostener sus compromisos.  De todos, solo estaba interesado en él y en lo que desea tener, disfrutar o conocer.  Lo mismo le era una prostituta que una mujer de familia. El poco control de sus emociones, lo llevaron a una vida de esclavitud física y emocional, a perder la vista, a ser la burla de los demás.   No pudo ser lo que Dios deseaba para él y tuvo que conformarse en ser lo que Dios permitió que fuera: En lugar de un príncipe solo fue un “caza filisteos” por motivos propios.

Cuando no hemos madurado en este rubro de la vida, nos convertimos en esclavos de nuestras necesidades y deseos.  Perdemos la oportunidad de ser lo que Dios desea para nosotros y terminamos humillados por nuestros propios errores. La trampa de la inmadurez no es solo vivir en la fiesta eterna, sino el de ser esclavos y ciegos espirituales y emocionales sin darnos cuenta.

El disfrute de la vida y la capacidad de vivir en paz

¿De qué se trata el hecho de disfrutar la vida?  Normalmente el hombre contemporáneo diría: “hacer todo lo que me gusta y quiero”  Sin duda parece una respuesta correcta pero no.  Disfrutar la vida significa vivir en paz. Ello seguramente incluye hacer cosas que son divertidas, excitantes y amenas, pero también implica hacer algunas que aunque no lo son, también tenemos el compromiso de vivirla y enfrentarlas.  La mejor señal de que estamos disfrutando la vida, es que vivimos en paz.

Sanso era un hombre atormentado por sus deseos y las consecuencias de sus acciones.  La vida no se puede disfrutar así.  Es claro que negar nuestros anhelos y deseos tampoco es de Dios, sin embargo vivir solo para ello es el error más grande que el hombre y mujer de esta generación cometen.  LA LIBETTAD NO ES CAMINAR EN LA RUTA QUE SE DESEA, SINO EN AQUELLA QUE ES LA CORRECTA PARA NUESTRA VIDA.  Sansón tenía un llamado divino el cual ignoró a lo largo de su vida y sin duda ello no lo dejaba caminar libremente ni disfrutar la bendición de Dios.

Hemos aprendido a lo largo de nuestra vida que la risa solo debe aparecer cuando lo que vemos es lo que deseamos, sin embargo en el Reino de Dios no es así.  La gratificación en el Reino de Dios vine cuando aprendemos a disfrutar hacer la voluntad de Dios (Salmo 40:8)  Solo vivir en la perfecta voluntad de Dios nos regala paz y felicidad.  Fuera de esto, todo lo demás es engaño.

La libertad de nosotros mismos

Nuestro esclavizador por excelencia somos nosotros mismos.  El maligno nos utiliza muy bien para someternos a su voluntad.  Sansón termino siendo esclavo de los filisteos, pero paso toda su vida la paso siendo esclavo de si mismo.

Cuando se empeño en Dalila su vida se acabo.  Termino en una cárcel, trabajando para otros y sin ojos.  No es lo mismo vivir en la voluntad de Dios, que vivir en aquello que Dios permite.  Nos auto esclavizamos a la mentira, al desorden emocional, a la inconstancia, a la inmadurez, a la inseguridad, a la ira, etc.  A nada de eso y más fuimos llamados, pero nuestra necedad nos hace vivir cosas para las que no fuimos diseñados.

Conclusión

Si queremos disfrutar la vida tenemos que hacernos frete en el poder de Dios.  Hemos sido llamados a disfrutar el regalo de la vida, pero si vivimos en la creencia que la felicidad es vivir sin límites terminaremos mal, tal y como le paso a Sansón.  No lo echemos a perder, somos hombre y mujeres redimidos, vivamos en la libertad que el Padre nos ha regalado, disfrutemos la vida al cien, riamos, descansemos, sirvamos a otros, ayudemos, hagamos cosas divertidas, vivamos para Dios, pero nunca seamos esclavos de nuestras emociones, Dios ya nos hizo libres.

lunes, 12 de agosto de 2013

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA VIDA 1


Eclesiastés 3:1-8, 12-15 TLA

En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo:  Hoy nacemos, mañana morimos; hoy plantamos, mañana cosechamos;  hoy herimos, mañana curamos; hoy destruimos, mañana edificamos;  hoy lloramos, mañana reímos; hoy guardamos luto, mañana bailamos de gusto;  hoy esparcimos piedras, mañana las recogemos; hoy nos abrazamos, mañana nos despedimos;  hoy todo lo ganamos, mañana todo lo perdemos; hoy todo lo guardamos, mañana todo lo tiramos;  hoy rompemos, mañana cosemos; hoy callamos, mañana hablamos;  hoy amamos, mañana odiamos; hoy tenemos guerra, mañana tenemos paz.  Mientras tengamos vida, hagamos lo bueno y pasémosla bien. El comer y el beber, y el disfrutar del fruto de tanto trabajo, es algo que Dios nos permite. Eso lo sé muy bien, como sé también que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre; a su creación no hay nada que agregarle ni nada que quitarle; Dios lo hizo todo así para que reconozcamos su poder. Todo lo que ahora existe, ya existía mucho antes; y todo lo que habrá de existir, existe ya. Dios hace que todo vuelva a repetirse.

Dios nos regalamos sobre esta tierra años de vida, qué hacer con esos años es nuestra responsabilidad.  Vivir entonces no es una opción, sino un llamado divino del que tarde o temprano daremos cuentas.  En ese sentido,  perder el tiempo, desaprovechar oportunidades, no amar, no descansar, no disfrutar de la compañía de la familia o Amigos, no adorar, no servir a Dios con los talentos recibido de su mano, no disfrutar nuestra sexualidad y no ser productivo, es no atender a nuestra vocación de vivir.

En esta nueva serie de sermones, revisaremos lo que la palabra revela sobre el regalo de la vida, y nos retaremos a reaprender a vivir bajista los valores del Reino de Dios.

PRINCIPIO UNO: Hay tiempo para todo.

La vida no se "come de una mordida" sino que se disfruta de a poco. Dios diseñó. La vida para que se construyera de a poco porque a lo largo de los años que hemos recibido hay tiempo para todo.

Básicamente Dios nos concederá vivir cada una de las sensaciones que el ser humano podemos experimentar. ¿Qué significa esto desde la perspectiva de Dios? Pues que si sabemos esperar en los tiempos de Dios. Seguramente viviremos lo que naturalmente anhelamos.   Contrario a esto Satanás nos propone a través de los valores torcidos de nuestra generación una vida "exprés", en donde esperar es de perdedores.

En el Reino esperar al tiempo oportuno es el camino correcto para disfrutar a plenitud los regalos de Dios.  Él desea que entendamos que en la vida hay tiempo para todo y que todo tiene su tiempo y lugar.   Él desea que entendamos qué vivir obsesionados por vivir o repetir una experiencia es doloroso y una pérdida de tiempo, pues no nos permite disfrutar. De otras experiencias de vida.

PRINCIPIO DOS: La vida se debe disfrutar.

En el Reino de Dios la vida se debe aprender a disfrutar.  A diferencia desestabilizar verdad, los valores de esta sociedad. Nos animan a través de la impaciencia, estilos de vida falsos y medios incorrectos de satisfacer necesidades, a vivir en una actitud de desperdicio del tiempo y de caminar entrampado en la mentira.

Dios desea que aprendamos a disfrutar de cada momento vivido en el tiempo correcto.  Que disfrutemos de ser padres, hijos, esposo, esposa, estudiante o trabajador.  Que disfrutemos los días de descanso, del trabajo diario, de ayudar a otros, de un café con amigos y del tiempo solo.

La vida no se hizo para sufrirla, aunque sin duda tiene momentos dolorosos.  Sin embargo y a pesar de ellos, el llamado de Dios es que aprendamos a vivirla y disfrutarla, ni hacerlo así sin duda es desobediencia y traerá depresión y desesperanza.

PRINCIPIO TRES: La vida es ambivalente.

La vida Dios no la hizo monocromática.  Pensar que todo en la vida es o debe ser agradable es una mentira del diablo muy arraigada en la sociedad hedonista y que en actualmente se a infiltrado en los valores de la iglesia contemporánea.

Dios ha permitido que haya experiencias agradables como desagradables y de esta forma aprendamos a lidiar con nuestras emociones y defectos de carácter.   Quien ofrenda que la vida solo es "fiesta" sin duda vivirá frustrado y pico aprenderá. Sobre el arte de vivir. En el Reino de Dios.

PRINCIPIO CUATRO : La vida se hizo para honrar a Dios.

La vida nos fue dada para honrar a Dios.  Quien no entienda y viva esto ha estado perdiendo el tiempo.  Vivir sin Dios, es vivir sin esperanza,  esclavo de nosotros mismos,  de nuestros defectos de carácter,  de valores torcidos por la maldad y sobre todo,  esclavos del pecado.

La vida nos fue regalada para conocer a Dios, para ser amigos de Él, para caminar a su lado y disfrutar el darle gloria en todo momento, no sólo el domingo en la iglesia. Honrar a Dios es nuestro. Llamado primario. Olvidar esta verdad es NO VIVIR. Sino solo conformarnos a sobrevivir.

CONCLUSIÓN

¿Qué estamos haciendo con nuestra vida?  Esta pregunta no debe ser de retórica,  sino en verdad de análisis profundo. Si ni hemos aprendido a vivir a estas alturas o si no nos hemos dado cuenta aun de que,  respirar no es el chiste,  estamos desperdiciando un regalo ni renovable.   Dios fue quien te llamo a la vida,  no tus padres.   El te ha regalado todos estos años para que lis disfrutes, aprendas y vivas para El.

No desperdicios nuestra vida.  Vivámosla en lis valores del Reino de Dios y aprendamos a disfrutarla en cada momento.