lunes, 23 de julio de 2018
¿ESCUCHAS AL PECADO?
Después del paréntesis de que hicimos durante tres semanas, hoy retomamos nuestro estudio sobre la Carta a los Romanos.
Pablo en esta sección de la carta nos va a confrontar con la forma en que vivimos para Dios y la manera en que lidiamos con el pecado en nuestra vida. Básicamente la pregunta es ¿de qué manera construyes tu vida que honrada a Dios y de qué forma enfrentas la influencia del pecado en ella?
Debemos recordar que, cada aspecto de la cultura humana está influenciada y sometida por el maligno y no podemos ir por la vida creyendo que esas estructuras sociales, filosofías, creencias religiosas, políticas económicas, actividades deportivas, filosofías políticas, expresiones artísticas etc. No ejercerán influencia sobre nosotros para apartarnos de Dios y someternos al mismo tiempo a vivir bajo el poder del maligno. (ver 1 Juan 5:19; Juan 7:7 y 8:44).
Por todo lo anterior, el apóstol Pablo nos da indicaciones de cómo ha de lidiar con el pecado en el Reino de Dios y de qué forma Dios ha provisto el camino correcto para vivir en victoria.
HAGAMOS UN INVENTARIO λογίζεσθε (V11 HACER UN INVENTARIO; ESTIMAR).
Pablo nos dice en el verso 11 de este capítulo 6 que el creyente de cualquier cultura, de cualquier posición económica, de cualquier postura política y de cualquier denominación, si desea vivir para Dios necesita “considerarse” muerto al pecado o dicho de otra forma “inventariar las áreas de su vida que necesita hacer morir al pecado. Quien vive en la inconciencia del poder del pecado sobre la naturaleza humana, es presa fácil del maligno. (ver Santiago 4:4)
Vamos por la vida inconscientes de cuanto pecado hay en nuestros valores, creencias y prioridades. Suponemos que las estructuras sociales nos ofrecen espacios “sanos” y verdades solidadas para construir nuestra vida y no es así. Es por ello que el apóstol nos dice hagamos un inventario de cada aspecto de la vida en donde el pecado se hace manifiesto y entreguemos todo eso a Dios. (ver Salmo 19:12).
Solo si le permitimos a Dios examinar nuestra vida, podremos caminar seguros en esta tierra mientras llegamos a Casa.
DEJEMOS DE ESCUCHAR AL REINO DEL PECADO ὑπακούειν (oír u obedecer)
El reino de satanás es muy real y su presencia en la cultura humana es total. Desde Caín quien desafío a Dios matando a su hermano y construyendo ciudades (ver Genesis 4:8 y 4:17), pasando por la cultura que Ninrod construyo donde desterró el concepto Dios y priorizo la autocomplacencia (ver. Genesis 10:8-10 y 11:1-4), hasta nuestros días, el anti-reino, siempre ha buscado poseer la conciencia de los hombres y para ello siempre ha a utilizado la filosofía, la religión, el arte, el deporte y las instituciones sociales.
Satanás lucha cada día para que tú y yo solo escuchemos sus palabras y estemos listo para vivir bajo su gobierno.
La influencia del maligno en la vida es tan profunda que aún nos cuesta trabajo valorar la Palabra de Dios como cierta y útil para para vivir bajo su gobierno.
Quien no lee y medita en la Palabra de Dios cada día, quien no charla (orar) con Dios cada mañana y cada noche y quien no valora estar en comunión con la iglesia, no lo sabe, pero está listo para vivir bajo el yugo del pecado pues está vivo en el anti-reino.
Cada día debemos de someter a Dios toda nuestra existencia y de esa forma vivir en la liberta de Cristo. Quien se ajusta al mundo y no se transforma a la verdad del Reino de Dios, construye su vida bajo el poder del pecado y habiendo venido al arrepentimiento, vive en la esclavitud del maligno. (ver Romanos 12:2)
No podemos escuchar a Dios y poner nuestra vida en sus manos para vivir confiadamente, mientras nuestra atención está puesta en todo aquello que el anti-reino publicita. No es posible vivir para Dios mientras que valoremos el estilo de vida de este mundo.
Tenemos que reaprender a ver la vida de la forma que Dios la ve y debemos priorizar su Palabra en nuestra vida. Solo así estaremos listo para presentarnos como vivos para Él.
LISTO PARA VIVIR παριστάνετε (Listos, dispuestos)
Debemos aprender a vivir “listo” es decir, preparados, capacitados, dispuesto para Dios.
La iglesia a dejado estar dispuesta para Dios. Hoy día esta “lista” para emocionarse, para “empoderarse” para reunirse en ambiente confortables, para “recibir de Dios bendiciones y caprichos que desea, pero no está “lista” para morir al pecado y presentarse viva para aquel que la salvó.
Quien vive listo para el mundo, pero se esconde de Dios no ha conocido la gracia divina.
CONCLUYAMOS
Dejemos de amar el estilo de vida del anti-reino. Presentémonos vivos a Dios y muertos al pecado. Amemos la Palabra y cerremos nuestros oídos a lo que publicita esta generación.
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