lunes, 24 de junio de 2013

El SI es DIOS




 
Dios les dijo a los israelitas:
2 «Yo soy el Dios de Israel. Yo los saqué de Egipto, donde eran esclavos.
3 »No tengan otros dioses aparte de mí.
4 »No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar.
5 No se arrodillen ante ellos ni hagan cultos en su honor. Yo soy el Dios de Israel, y soy un Dios celoso. Yo castigo a los hijos, nietos y bisnietos de quienes me odian, 6 pero trato con bondad a todos los descendientes de los que me aman y cumplen mis mandamientos.
7 »No usen mi nombre sin el respeto que se merece. Si lo hacen, los castigaré.
8 »Recuerden que el sábado es un día especial, dedicado a mí.
9 Durante los primeros seis días de la semana podrán hacer todo el trabajo que quieran,  10 pero el sábado será un día de descanso, un día dedicado a mí. Ese día nadie deberá hacer ningún tipo de trabajo: ni ustedes, ni sus hijos, ni sus hijas, ni sus esclavos, ni sus esclavas, ni sus animales, y ni siquiera el extranjero que trabaje para ustedes. 11 Yo hice en seis días el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos. Pero el séptimo día descansé. Por eso bendije ese día y lo declaré un día especial. (Éxodo 20 1-11).

Por más que intentemos hay cosas que no debemos hace, porque nos dañará tan solo el intentarlo.  No debemos tratar de manipular a Dios, buscar usarlo, intentar engañarlo ni mucho menos sustituirlo por lo que se ha puesto de moda.  Buscar estas cosas terminará poniéndonos en la condición de quienes necesitan disciplina de parte de Él. No podemos pretender vivir sin ser agradecidos, sin dedicar tiempo para recordar que somos creaturas y no creadores.

Dios debe ser el la teoría y en la practica el centro de nuestra vida y los diez valores nos lo recuerdan.  Nos motivan a recordar que vivir sin Dios es la conducta más absurda que una sociedad puede presentar.

EL ES DIOS

¿Quién es nuestros Dios?: ¿El trabajo? ¿Los amigos? ¿Nuestros padres? ¿La pareja?  En la práctica lo son porque ocupan el centro de nuestra vida. Pero, ¿Qué han hecho para merecer ese privilegio?  En realidad nada, por lo menos nada comparado con lo que Jehová ha hecho por nosotros.  El se ganó, sin tener que hacerlo, pues por naturaleza lo es, el derecho de que le podamos llamar Padre y que podamos verlo y adorarlo como Dios.  Eso nos debe motivar a construir una relación correcta con Él, basada en tres  “No”
1.     Lo que Dios nos pide no es adorar a otro Dios sin adorarlo a Él.  Eso sería excluirlo.  Lo que Él nos pide es que no tratemos de tener una deidad adicional a Él.  Lo primero en sí mismo es despreciable, pues no considerarlo como Dios después de darnos vida al morir en la cruz, es un comportamiento mezquino que muestra la pobreza de criterio y agradecimiento.  Pero lo segundo deja ver nuestra naturaleza manipuladora y falsa.  Dios nos dice: si quieres que tengamos una relación sana, no intentes hacerme creer que soy lo más importante en tu vida cuando no lo soy.  Podemos decirle a nuestros hijos que los amamos cuando no lo hacemos en verdad, podemos decirle a nuestro padres que los respetamos y no hacerlo, podemos decirle a nuestra pareja que le somos fieles y tener una relación alterna oculta y quizá en todo ello salirnos con la nuestra, pero con Dios jamás.  El se dará cuenta a la primera, porque ve el corazón y no lo externo.
2.    Podemos hacer arte.  No podemos hacer ídolos.  Un ídolo es un Dios creado a nuestra medida.  ES decir, dado que Dios jamás se dejará manipular, entonces nos creamos en nuestra vida “un dios a nuestra medida”  Alguien sobre quien tenemos el control y falsamente le adoramos.  Dios jamás permitirá que algo así pase entre Él y nosotros.  Habrán figuras de autoridad en nuestra vida que se dejen manipular, pero Dios jamás. “El se define en su trato de Dios como celoso”  Es decir, es alguien que no comporte su lugar con otra persona que quiera ocupar su lugar.
3.    No podemos usar a Dios para justificar nuestras conductas.  No podemos, porque Él jamás lo permitirá, que lo engañemos o manipilemos.  La gente a nuestro alrededor es engañable y manipulable, pero Dios nunca nos permitirá hacer eso con El.  Podremos identificar las carencias de otros, los defectos de carácter o necesidades emocionales y a través de ello poder estar en condiciones de usarlos o manipularlos, pero Dios jamás lo permitirá.

Podríamos resumir este mandamiento así:  No intentes tratar a Dios como un igual al que puedes usar, pues jamás se dejará y tendrás una relación dolorosa con El.

HAY QUE RECORDAR

No solo no debemos evitar tratar a Dios como un igual, sino que debemos aprender a tratarlo como Dios.  ¿Cómo?  Adorándolo.

1.     Dios dice, tienes tiempo para ti durante seis días, puedes hacer tus cosas: amar, educar, trabajar. Divertirte, pasear, hacer ejercicio, ver tv, perder el tiempo, etc.  Pero dame un día para mí.  Un día que podamos pasar juntos y hacer todo lo que hace con otros, hacerlo conmigo.  Este. mandamiento no solo nos recuerda que es Dios, sino que también es Padre y Amigo.  Debemos aprender a DEDICARLE tiempo a Dios, no solo en nuestras horas del día, sino UN DIA, en donde Él sea el CENTRO de nuestra vida.  En donde en lo individual y como familia, paseamos tiempo con El en el templo, durante el desayuno, al ir a plaza americas o el dorado, a la hora de comer o solo descansar, aun cuando vemos la liga MX debemos hacerlo con El, porque es SU DIA, no nuestro día.
2.    El día de Dios es para que le adoremos.  Es un tiempo de cercanía emocional, física y espiritual.  El merece ser adorado, es decir que nos demos a Él, porque Él se dio por nosotros al pagar el precio por nuestra libertad.

Dios es Dios y debemos verlo como tal.  Debeos aprender a relacionarnos de tal forma con Él.  Debemos de renunciar a que podemos ocultarle cosas y salirnos con la nuestra, a que podemos en nuestro corazón tener cosas o personas más importantes que el sin pagar un precio por ello.  Estos valores nos recuerdan que si aprendemos a relacionarnos correctamente con nuestro CREADOR, SALVADOR Y PADRE, estaremos dando un paso directo a la felicidad.

https://www.youtube.com/watch?v=eFHHIuKIy3U

lunes, 17 de junio de 2013

Los diez límites


Ex. 20

Dios es nuestro padre y en tanto padres, nos ama y por ello, está interesado que nuestra vida transcurra por una ruta segura, porque sabe que, si no nos disciplina correremos riesgos innecesarios que harán de nuestra vida una experiencia desagradable, dolorosa y con una eternidad lejos de Él.
                                                     
Por lo anterior, Él ha establecido diez limites básicos que nos permitirán vivir en confianza, seguridad y felices.  Hoy iniciamos una serie de sermones que nos permitirán entender  cada uno de estos límites y aprender a valorarlos y vivirlos.

EL PADRE Y LOS LÍMITES

“NO” es una palabra que despreciamos, porque nos han hecho creer que nos cuarta y nos hace infelices.  Nada más falso.  Si, es verdad no es agradable saber que algo que deseamos o queremos nos es bueno para nosotros, sin embargo,  el “NO” es nuestro pase a una vida más feliz.

Dios sabe que ser permisivo con nosotros, nos asegura unas vida placentera pero no feliz.  Buscar placer sin responsabilidad, sin entender porque anhelamos aquello por lo que luchamos y buscamos con tanto esfuerzo, seguramente nos llevará al punto contrario al que deseamos ir.

El Padre, nos ama tanto que nos ayuda a construir una vida más segura a través de estos diez limites que nos enseñan a relacionarnos sanamente con Él, con el prójimo, con quien tenemos compromisos y a quienes debeos respeto.  Estos diez limites básicos nos ayudan a no fracasar en ninguno de nuestros roles de la vida, nos dan seguridad cuando enfrentamos relaciones complicadas o para situaciones que no tenemos respuestas.  Es por esto que estos límites nos muestra el amor del Padre para con nosotros.

LOS HIJOS Y LA NECESIDAD DE REFERENCIAS

Podremos sentirnos YA GRANDES, pero en verdad no lo somos.  Pablo refiere nuestra condición como “niños fluctuantes”  Somos seres que mueren por sentir: poder, control, placer, alegría, etc.  Y ello sin duda nos llevará, si no nos ajustamos a límites sanos, a una vida de mucha frustración, dado que la vida no fue diseñada para siempre estar en la condición de “SENTIR” sensaciones placenteras sin pagar un precio por ello.

Nada es más peligroso que creer que se puede vivir en el placer permanente.  Cuando nos embarcamos en un estilo de vida así terminaos sufriendo y llorando, porque no ajustarse a los limites de Dios siempre resultará en mucho dolor.

Dios sabe esto y nos ama tanto que sin duda nos confrontará con esta vida falsa que el antireino ofrece y nos acotará para que aprendamos a vivir en sus valores.

LOS LÍMITES DEL PADRE Y LA FELICIDAD

“Los diez mandamientos” como le conocemos, son una guía para ser felices en nuestra relación con Dios,  para ser y hacer felices a nuestros padres, para disfrutar y hacer disfrutar en la vida a nuestra pareja y para ser respetado y respetar a  nuestro prójimo. Dejar de lado estos diez límites, sin duda nos ofrecerá una vida de satisfacción inmediata y sin esfuerzo, pero con mucho llanto en el futuro y una eternidad sin Dios.

No es posible ser feliz, si no nos ajustamos a una vida en donde los limites son valorados.  Cualquier otra forma de vida sin duda es falsa.

Dios te ama, nos ama y por ello, no nos permitirá, dado que somos sus hijos, perder nuestra vida en la búsqueda del placer que nos esclavizará al dolor.  Dios quiere que aprendamos a valorar sus .limites y aprender a construir una vida a través de ellos.  Dejemos ya la necedad con la que hemos vivido y sujetémonos al estilo de vida de Dios, es más seguro.  Pruébalo y disfrútalo.

lunes, 10 de junio de 2013

PATERNIDAD Y DISCIPLINA



Hebreros 12:6-7

La disciplina a diferencia de lo que la sociedad nos quiere hacer creer a través de su propaganda mediática, es una muestra de amor.  Disciplina y amor son la misma cosa, así como amor y aceptación también lo son: Amor-Aceptación-Disciplina son el tripodo sobre el cual se construye la vida.

Disciplina y Dios (Heb.12:6-7)

La disciplina es un concepto divino.  Dios es Dios en la disciplina y que disciplina a quienes ha “tomado por hijos”

Hoy día se ve la disciplina como un castigo inútil, como agresión, como falta de aceptación, como represión, sin embargo esa distorsión no viene de Dios, es producto de la modificación de los valores fundamentales, que en este caso, tal modificación no ha dado frutos satisfactorios.  El consejo de ser permisivos y tolerante nos ha costado a los padres mucho más de lo que pensamos.

Para Dios disciplinar es la consecuencia de amar.  El no concibe amar a alguien y dejarlo a su suerte.  Pablo en este texto hace la alegoría con la paternidad y dice “…porque no hay un padre que no corrija a su hijo”  es decir, el apóstol trata de explicar el cómo nos ama Dios refiriendo al amor de nuestros padres.  Estos nos hace pensar en cómo se valoraba la disciplina en esa sociedad.  Hoy no es así y debemos hacer el ejercicio a la inversa: parata motivar y enseñar a los padres a DISCIPLINAR  como lo hace Dios.

Tenemos que disciplinar porque amamos a nuestros hijos y queremos hacerlos competentes para vivir, tenemos que aprender a disciplinar con amor es decir, dando aceptación y no agrediendo las preferencias naturales de nuestros hijos.  Tenemos que aprender que disciplinar no es rechazar a la persona sino enseñar que la conducta o el valor presentado no son funcionales no sanos y que con ellos difícilmente se podrá construir una vida que resulte satisfactoria.  Disciplinar el guiar y se guía mejor con el ejemplo que con las palabras, por lo tanto nuestra forma de vida también es disciplina para nuestros hijos.



Disciplinar implica que el que disciplina, es disciplinado para disciplinar.  El valor de la disciplina se centra en enseñar que lo que hemos que estamos viviendo es consecuencia directa de lo que hicimos, dijimos o sentimos.  Es por eso que agredir no es disciplinar.

Los padres tenemos la obligación de mostrar a nuestros hijos que si hacemos cosas, decimos cosa o sentimos aquello que se nos ha dicho no es adecuado para nuestro crecimiento físico y emocional, seguramente viviremos situaciones dolorosas.  Por eso Salomón insiste en el uso de la vara.  El consejo no es agarrar a golpes a nuestros hijos, sino mostrar con la vara que siempre se lo pasara mal si no hace lo que se le ha pedido.

Hoy día la vara tiene mala publicidad.  Se considera en sí misma un instrumento de tortura, pero eso no es por culpa del texto, sino debido a que muchos de nosotros y otros padres antes que nosotros le dieron mal uso y terminaron agrediendo a sus hijos, esto debido a que ellos mismo tampoco fueron disciplinados sino agredidos.  Esto nos lleva a una verdad, sino no se disciplinar, si soy permisivo, si hay dolor en mi corazón no tratado, si fui violentado, necesito aprender a dar disciplina y para ello primero debo sanar.

La agresión no es disciplina (Ef.6:4)

Si como padre lo único que hago es agredir y no disciplinar, seguramente motivare en mis hijos la ira.

Violentamos a nuestros hijos cuando somos permisivos.  Cuando somos solo amigos de nuestros hijos y dejamos de lado el compromiso de moldear, proponer y establecer conductas, los violentamos dado que los dejamos a su suerte.  Los chicos no tienen experiencia para valorar cual será la consecuencia de su accionar y solo podrán atención en la gratificación inmediata que esa conducta trajo y dejaran de lado las consecuencias o las evitaran.  Esto hará adultos poco hábiles para socializar correctamente, profesionales tramposos, hombres y mujeres mentirosos y esposos o esposas poco leales y comprometidas con su relación.

Violentamos a  nuestros hijos cuando en lugar de enseñar consecuencias descargamos nuestra ira sobre ellos tanto física como emocionalmente.  Esto hará adultos violentos, hombres y mujeres que no sepan lidiar con sus alegrías y tristezas, hombres misóginos y mujeres urgidas de violencia y rechazo.

Dios nos llamo a disciplinar no a agredir.

Si somos padres, debemos sin duda alguna, regresar a lo básico y ello está en la Palabra de Dios.  Tenemos la obligación de guiar a nuestros hijos y darles las herramientas para que puedan construir una buena vida.  Somos responsables de ello.  No podemos eludir la conducta de disciplinar.  Es una vocación divina.  Un día daremos cuenta de ello y no podremos decir “yo no sabía”.

lunes, 27 de mayo de 2013

DINAMICA DE LA PATERNIDAD



Salmo 127


El modelo de familia ha cambiado en las últimas décadas. En parte porque la forma de vivir a cambiado también y en parte también porque quienes mantiene el control de la sociedad encuentra conveniente que la idea de familia sea diferente a fin de promover una sociedad más enferma emocionalmente.  Cualquiera que sea la razón de fondo, la verdad es que nos han tocado vivir tiempo en los que se requiere replantearnos a través de la Palabra de Dios revelada, como ser padres y como abordar las necesidades de nuestros hijos.  Hoy día a diferencia de antaño, se requiere de los padres ya de familias integradas o no, tener conciencia de su rol, de la sociedad en que viven sus hijos y de las necesidades de esto a nivel emocional y espiritual.

Replanteando el rol de ser padres
La paternidad es un rol que pocas ves revisamos su eficacia.  Asumimos que hacer lo que nuestros padres hicieron con nosotros es suficiente para nuestros hijos.  En el mejor de los casos nos sentimos culpables por la falta de resultados positivos de nuestro trabajo como padres.  Sufrimos y nos lamentamos al ver a nuestros hijos fracasar en sus materias escolares, cuando no están funcionando en la vida, cuando no pueden encontrar empleo o permanecer en el, cuando eligen mal sus amistades o parejas, cuando fracasan en su relación marital o viven preso de las adicciones o sus propias mentiras, sin embargo aun y a pesar de ello, seguimos en la misma ruta y hacemos pocos cambios.
1.       Replanteando el concepto de padre o madre.  ¿Cómo define Dios la paternidad?  La realidad es que la biblia no define que es ser padre, sin embargo la Palabra nos deja entrever lo que Dios piensa y espera de los padres. La voz hebrea ʼav, que se traduce “padre”, es una palabra onomatopéyica derivada de los primeros sonidos emitidos por un niño. El término hebreo ʼav y el griego pa·ter se usan con varios sentidos: como progenitor (Pr 23:22; Zac 13:3; Lu 1:67), cabeza de una casa o familia ancestral (Gé 24:40; Éx 6:14), antepasado (Gé 28:13; Jn 8:53), originador de una nación (Mt 3:9), fundador de una clase o profesión (Gé 4:20, 21), protector (Job 29:16; Sl 68:5), originador de algo (Job 38:28) y como expresión de respeto (2Re 5:13; Hch 7:2).  En este sentido, el rol de padre comienza con el acto de engendrar, pero trasciende mucho mas pasando por el acto de liderar, proteger y promover la competencia para la vida.  Normalmente resumimos la paternidad a la provisión, pero la demanda de Dios es que asumamos el rol más allá de esa actividad y nos convirtamos en los ejemplos y lideres de nuestros hijos, así como aquellos que cuidan de la vida de sus hijos en cada uno de sus etapas. No se deja de ser padre cuando el chico o la chica se titulan o se casan.
2.       Priorizando correctamente: espiritualidad, sanidad emocional, salud física y competencia para la vida. (Prv. 22:6).  En base a lo descrito en el inciso anterior, debemos entonces de priorizar correctamente nuestras acciones como padres. La Palabra nos muestra un orden lógico desde la perspectiva de Dios: (a). Espiritualidad. Padre que descuida a su hijo en cómo este construye su relación con Dios se lamentará al paso de los años al ver que este se aleja de su creador y con ello pierde por completo la oportunidad de ser feliz y competente en la vida .No se trata de formar personas religiosas, sino amigos de Dios. (b). Sanidad emocional. Desatender el desarrollo emocional de los hijos (capacidad de enfrentar sus emociones eficazmente, valores, competencia para amar, etc.) es encadenarlos al fracaso profesional, matrimonial y familiar. (c). Salud física. No cuidar la salud física de los hijos es  cortar sus días sobre la tierra y (d). Competentes. Olvidar hacer a nuestros hijos competentes en la vida, es permitir que otros tengan ventajas sobre ellos.

En este sentido, debemos darnos cuenta que mucho de lo que hacemos al corregir a nuestros hijos es un esfuerzo inútil dado que señalamos las pequeñeces de la vida o sol los agredimos.  Por lo anterior podemos con facilidad concluir que la palabra clave en todo esto es DISCIPLINA, es decir, disciplinamos cuando conducimos en la dirección correcta y en el propósito correcto (Prv. 29:15 y 3:12)  El padre debe tener claro hacia donde debe ir la vida del hijo y disciplinarlo para que tenga las herramientas necesarias para llegar hasta ahí.  Proveer no ayuda mucho en ello, consecuentar arruina la vida, agredir destruye (Ef.6:4)

Un padre debe invertir su tiempo en preparar a sus hijos para el tiempo en que les tocará ser adultos.  Es inútil trabajar pensando en lo que a nosotros nos toco enfrentar cuando fuimos jóvenes.  Ellos tendrán que ser novios en una realidad en donde la actividad sexual es el pan nuestro de cada día, tendrán que ser fieles a sus conyugues en donde la infidelidad no requiere de un lugar apartado, oscuro o escondido, solo basta un conexión a la red o un Smartphone, tendrán que vivir su masculinidad o femineidad cuando los roles están siendo trastocado y los valores están en plena trasformación. Deberán de ser profesionales en n mercado laboral estresante, mucho más demandante y corrupto.  Es deber entonces de los padres darnos cuenta que educamos para una realidad que no entendemos pero que será una realidad para nuestros hijos y por lo tanto debemos revisar si la forma en que somos padres será benéfica o dañina para nuestros hijos.

Padres en casa
El propósito de Dios es que la familia se mantenga unida y funcional. Si esto se construye la paternidad puede desarrollarse en la vía creada para ello: La Familia.   Los padres en casa deben aprovechar la cercanía fisca con sus hijos, a fin de maximizar el tiempo juntos mostrándoles cómo se vive y como se vive bien.  Hay familias que permanecen juntas como cumpliendo “una manda” pero no funcionan y aunque cohabitan en la misma casa están emocional y físicamente distantes.  Esto es terrible, más terrible aun que el divorcio, pues están enseñando cada día valores equivocados y creencias falsas sobre la familia y las relaciones de pareja.  Si se está en casa se debe procurar y trabajar para que la familia funcione y provea a los hijos de un espacio sano para aprender a vivir.  Es por ello que los padres en casa deben de enfocarse en trabajar cada día los aspectos mencionados anteriormente: espiritualidad, sanidad emocional, salud física y competencia para la vida. (Prv. 22:6).  Se debe trabajar para que la pareja muestre ejemplos sanos de amor, compromiso, lealtad, fidelidad, compasión, ayuda, apoyo, respeto, tolerancia, compromiso, disciplina, sujeción, rendición de cuentas, etc.
1.       Se debe tomar tiempo para pasar tiempo juntos haciendo cosas divertidas para todos.
2.       Se debe buscar tiempo para pasar juntos adorando u buscando a Dios de una manera relajada y no ritualista.
3.       Se debe establecer imites claros en la familia y enseñar a los hijos a valorar los limites.
4.       Se debe disciplinar en amor cuando se necesite.
5.       Se debe invertir tiempo en rendir cuentas.
6.       Se debe de mantener la cercanía física y emocional.
7.       Se debe de trabajar en una comunicación sincera y veraz.

Padres de fin de semana
El divorcio no es el plan de Dios para las familias, como tampoco lo es las agresiones verbales, ni el distanciamiento emocional de la pareja, ni la apariencia al vivir bajo el mismo techo pero separados, etc.  Es por la dureza de nuestro corazón que Dios lo permite, sin que ello quiera decir que lo promueva. (Mt.19:8)  Los padres divorciados tenemos las mismas exigencias que aquellos que permanecen juntos en cuanto a la criancita de nuestros hijos, solo que le hemos puesto al asunto un obstáculo más: la distancia física.
El trabajo fundamental de un padre “de fin de semana” no es el de hacer creer a los hijos a través de expresiones, sentencias verbales o gesticulares, que su madre o padre están mal y tratar se robarlos emocionalmente.  Ello daña a los chicos más que al ex conyugue.  Su verdadera tarea es la de hacer sentir a sus hijos que no los ha abandonado. Debe ser claro (Ef.4:25) que termino con la relación “porque no fue capaz de hacer que funcionara” pero que no les dejara a su suerte y que no competirá con quien en un tiempo fue su esposo o esposa.  Sobre esta base debe de construir una relación tal y como se menciona en el apartado anterior.
Los padres divorciados pasan mucho tiempo compitiendo entre sí por ganar el amor de los hijos o ser el más importante en la vida de sus hijos, pero ello no es de Dios.  Olvidan las necesidades básicas de sus hijos y se convierten en padres complacientes, permisivos, que forman hijos que hedonistas, poco tolerantes al rol, chantajistas, convenencieros, que no aceptan la corrección y en algunos casos donde los hijos son varones, les hacen ser misóginos. (Ex.20:12)

Abordando necesidades
El padre que desconoce las necesidades de sus hijos, está muy lejos de ser padre.  En el mejor de los casos es un proveedor pero no un padre.  En cada etapa de la vida los seres humanos tenemos necesidades especificas que deben ser atendidas eficientemente y es deber de los padres proveerles esto a sus hijos.
1.       Necesidades de un bebe
a.       Atención: soy especial
b.      Protección: valgo
c.       Provisión: importo
d.      Contacto físico: me quieren
2.       Necesidades de un niño.
a.       en esta etapa se desarrolla la capacidad de amar y generalmente, lo que aprenden en este periodo determina parte de su forma de relacionarse con otros afectivamente en el futuro. Por lo que el ser RESPETADOS, reconociendo y acogiendo sus estados emocionales es fundamental. Respetar sus gustos e intereses aunque no coincidan con los nuestros (podemos escuchar atentamente sus historias de peleas en el recreo o su música). Es importante que reciban los siguientes mensajes: “tu puedes amar y ser amado”, “el cometer errores te ayuda a aprender a vivir”, “es importante expresar las emociones”. Por lo tanto, se debe demostrar la incondicionalidad del afecto (mencionar frases como “te quiero a pesar de que te portes mal o saques malas notas”, “aunque te equivoques puedes intentarlo de nuevo”). Es importante reconocer aspectos positivos, es decir ser VALORADOS (por ejemplo, determinar para que actividad es bueno y decírselo: “eres muy bueno para el deporte, “eres buen compañero”, “te gusta escuchar a tus amigos, eso es muy bueno”). Aquí es importante que padres ayuden a descubrir potencialidades que el niño puede no percibir.
3.       Necesidades de un joven.
a.       Respeto a la individualidad
b.      Respeto a la diferencia
c.       Corrección y guía
d.      Apoyo para comenzar la vida solo
4.       Necesidades de un adulto.
a.       Alternativas de acción
b.      Ser escuchado
c.       Compañía

Sin importar la etapa en que nos encontremos todos necesitamos de nuestros padres para resolverlas.  Los padres siempre estamos en la posición de dar y los hijos en las de recibir.

Conclusión.
Mientras no revisemos nuestro actuar como padres, será muy difícil que podamos ayudar a nuestros hijos en la construcción sana de sus vidas.  No se trata de resolverle todo o ser “buena onda con ellos”  a veces hay que ser duros pues eso es lo que ellos requieren en ese momento para poder salir adelante en la vida.
Solo en Dios podemos hacer una revisión seria de cómo estamos construyendo nuestra paternidad y solo por el podremos darnos cuenta en que estamos fallando.  Volvámonos a Dios y pidámosle que nos guie en la encomienda que el nos ayude.


lunes, 20 de mayo de 2013

PATERNIDAD, DISCIPLINA Y AUTOESTIMA

Disciplinar es una palabra poco popular hoy día.  Los padres no queremos tomar el compromiso de disciplinar a nuestros hijos porque nos sentimos culpables si lo hacemos, porque tenemos la idea que ser amigos de nuestros hijos es más rentable y benéfico, porque asociamos la disciplina a eventos desagradables que deben ser evitados o simplemente porque somos emocionalmente ausentes de la vida de nuestros hijos.  Cualquiera que fuese el caso, la verdad es que fallamos tanto en disciplinar a nuestros hijos como en ayudarle a construir una estima sana y funcional.
La Biblia nos enseña que ambas cosas son un compromiso ineludible y del que deberemos de dar cuentas algún día ante Dios, por lo que debemos de invertir tiempo en modificarnos y aprender a ser los padres que nuestros hijos necesitan
Es importante definir que es la disciplina y la auto estima para tener una idea correcta del compromiso que tenemos ante Dios.
1.     Disciplinar, es la acción de establecer límites y marcos de referencia en la vida que ayuden a transcurrir por ella con seguridad, así como la acción de establecer consecuencias que debe vivirse cuando esos límites no son respetado.  De tal forma que cuando se llegue a vivir independientemente no se requiera de supervisión dado que se es capaz de auto controlarse.
2.     Auto estima, es la correcta percepción de sí mismo en las diferentes etapas de la vida, lo cual nos permite ser aquello que deseamos responsablemente y alcanzar aquello que anhelamos a través de una vida orientada, comprometida y responsable.
Un niño no es capaz de alcanzar esto por sí mismo.  Necesita de sus padres para lograrlo.  Pero no cualquier padre es competente para ello.  Aquellos que ven la paternidad tan solo como el acto de engendran fracasaran en lograrlo.  Aquello que se limitan solo a ser “amigos de sus hijos” sin dudada no podrán. Los que se ven a sí mismo como “policías de lo moral” tan solo frustraran pero no ayudaran a sus hijos a vivir esta clase de vida.  Se requiere ser un padre que constantemente haga ajuste en su vida, en la percepción de su rol, que revise constantemente sus afectos y compromisos y que aprende a ver a sus hijos sanamente, para poder ser bendición en la vida de aquellos que Dios ha puesto en nuestras manos: nuestros hijos.
TIPOS DE PADRES (Hebreos 12:6) (Proverbios 3:12) (Proverbios 22:6)
El hijo nunca será diferente a sus padres.  En el fondo o en la forma pero serán una copia de la forma de vida de estos.  Es por ello que según sean los padres lo hijos serán y dado que esto es capital, debemos revisar la forma en la que somos padres, para ver de antemano mucho de lo que nuestros propios hijos serán.
1.     Padres intolerantes.  Son aquellos que consideran que su forma de vida es la correcta y que sus hijos deben desearla también.  No aceptan las diferencias y las castigan a priori.  No aceptan el error de los hijos quienes no solo son castigados por ello, sino también avergonzados. Castigan sin amor y ello solo se interpreta como agresión. Se puede ser intolerante pasivo o intolerante activo, pero el resultado siempre será el mismo, hijos violentos, inseguros de sí mismos, temerosos de la vida, abusadores de aquellos que consideran menos que ellos.  Serán aquellos jóvenes que al salir de la tutela del padre, irá tras todo aquello que se le prohibió.  Son personas que desarrollan comportamientos esquizoides o socio paticos.
2.     Padres permisivos. Son aquello que apuestan a ser “los cuates de sus hijos”  Tras la fechada de “buena onda” hay un terror al compromiso de ser padres, pues exhibe sus carencias emocionales.  Para ellos todo lo que hacen sus hijos es bueno y plausible.  Para ello disciplinar es algo impensable dado que valoran que la conducta inapropiada es producto del entorno.  Es decir, no es algo que este “en sus hijos” sino que es la influencia de sus amigos, la escuela, la sociedad, la falta de comprensión de los demás hacia los hijos, etc.  Estos padres forman hijos caprichosos, violentos, muy temerosos de los demás.  Incapaces de alcanzar sus metas y sueños dado que necesitan el apoyo de “otro” del que viven hasta que se deja.
3.     Padres ausentes.  Ya sea física, emocional o espiritualmente ausentes, son padres que no se atienden de ninguna necesidad de sus hijos. Están tan preocupados por ellos que se olvidan que tienen un compromiso con los pequeños que engendraron.  Estos padres producen hijos egocéntricos, incapaces de pensar en los demás.  Con un umbral bajo al rechazo.  Tienden a “usar” a los demás para alcanzar sus metas y tiende a defender su espacio, tiempo y recursos por sobre todas las cosas.  Solo funcionan en la vida se ocurre lo que ello desean.
4.     Padres amorosamente firmes. Pocos, pero los hay.  La mayoría no estamos en esta categoría. Sin embargo quienes viven esta realidad son padres que ponen límites a  sus hijos, saben separar la conducta de la persona, así que cuando castigan lo hacen hacia la conducta y no desaprueban al niño que se ha comportado mal.  Saben dar disciplina y supervisar.  No evitan a los hijos las consecuencias de sus acciones, pero están a su lado cuando estos tienen que vivirlas.  Estos padres forman jóvenes seguros, confiados, de carácter firme, con valores. No perfectos, pero si personas que saben aceptar sus errores y asumir sus consecuencias.  Dios es esta clase de padre y espera de nosotros lo mismo.
DICIPLINA LA INVERSION CORRECTA (Proverbios 29:17, 19:18, 13:24 y 29:15)
Un padre que no disciplina, supervisa y castiga, NO AMA A SU HIJO.  Esta es una verdad en cualquier sociedad y en cualquier época.  Paternidad y disciplina van de la mano y quien opine lo contrario tendría que refutar más de diez mil años de historia humana.  Tener una buena comunicación con los hijos no esta peleado con la demanda del Reino de Dios de disciplinarlos y ser aquellos que supervisemos que los limites se respeten.
1.     La disciplina marca el camino (Proverbios  22:6)
a.     Instruye
                                          i.     La palabra hebrea que se traduce “instruye” quiere decir “dedicar,” o “consagrar.” Se la usa sólo cuatro veces en el Antiguo Testamento, tres veces en referencia a la dedicación de un edificio, y una vez en referencia a un niño, en Proverbios 22:6. En varios de los lenguajes semitas brota de un término relativo al paladar o a las encías. Un verbo árabe, muy próximo a esta palabra, describe la costumbre de la partera de mojar su dedo en jugo de dátiles exprimidos a fin de masajear el paladar y encías del recién nacido. Esto estimula el instinto del bebé a chupar, de manera que se le pueda dar de lactar lo más pronto posible. En otras palabras, estimula las encías del bebé a fin de promover el comportamiento que beneficiará al niño. Con destreza y sabiduría utiliza el instinto natural del bebé para guiarle a lo que es mejor para él mismo. 
                                         ii.    La mejor instrucción paterna se logra cuando optamos por la inspiración en vez de la coacción. Hacemos esto al descubrir los deseos naturales y capacidades singulares del niño o niña, y promoviendo la conducta que le permita desarrollarse según eso.
b.    En su camino 
                                          i.    Esta es probablemente la expresión más debatida del proverbio. El hebreo es muy sencillo: “de acuerdo a su camino” o, incluso más textualmente, “en la boca de su camino” (allí está la imagen de la boca de nuevo), pero traducirlo tal vez no sea tan sencillo. Como ya se dijo arriba, algunos aducen que el libro de Proverbios sugiere sólo dos caminos en que la persona puede ir: el camino del sabio y el camino del necio. En un sentido muy amplio, tienen razón. Pero el uso diestro del lenguaje por parte del escritor nos dice que su consejo va mucho más allá de lo obvio. 
                                         ii.    La palabra hebrea clave en la frase es la que se traduce “camino.” Puede referirse a un camino literal, como una carretera, o puede ser menos literal y referirse a la manera en que algo actúa, como por ejemplo en Proverbios 30:18-19:
                                        iii.    Tres cosas me son ocultas;
1.     Aun tampoco sé la cuarta:
2.     El rastro del águila en el aire;
3.     El rastro de la culebra sobre la peña;
4.     El rastro de la nave en medio del mar;
5.     Y el rastro del hombre en la doncella. 
                                        iv.    Aquí la palabra hebrea se traduce “rastro,” y se refiere a una manera característica. Debemos instruir al hijo de acuerdo a su manera característica. Algunos se inclinan por lo artístico, otros por lo atlético y otros por lo académico. Algunos tienen voluntad fuerte y otros son más sumisos. A un hijo se le puede animar con recompensas o reconocimiento, en tanto que a otro eso no puede importarle menos. 
                                         v.    Mire la riqueza de imágenes y sabiduría que se empaca en un solo proverbio. “Instruir” exige una relación en la cual el padre y el hijo se dedican a un propósito compartido, con todos los privilegios y responsabilidades que lo acompañan. El padre halla maneras de animar una conducta que alegra a todos y satisface las necesidades más hondas del hijo o hija. Incluye guiar un espíritu indómito a fin de darle propósito y dirección. 
2.     La disciplina es una cara del amor
a.     Disciplinar no es violentar.  El gran problema de la disciplina es que quienes estamos en el rol de disciplinar no somos disciplinados y terminamos haciendo todo menos disciplinar.  Dios es un dios de disciplina, comprometido con sus hijos, dispuesto siempre a jugar el rol de padre responsable y comprometido.
b.    El amor nos deja ver el amor.  Un padre que sabe jugar su rol y le da a la disciplina el valor que debe tener en la vida, seguramente formará hijos competentes para la vida.  Personas que podrán enfrentar la soledad, el rechazo, la frustración y serán capaz de auto controlarse.
3.     Disciplina  o es agresión.
a.     Quien agrede no disciplina. La agresión es la forma por la cual mostramos el desprecio y la desaprobación hacia la persona.  La agresión desaprueba a la persona, la disciplina desaprueba la conducta no al ser humano.
b.    La disciplina transcurre en la aceptación y el amor. No lastima, no ridiculiza, no destruye.
EL MIEDO AL ERROR
El problema más grande que los padre hoy día es su temor a equivocarse y por lo tanto, terminamos siendo todo menos padres de nuestros hijos y ello en si mismo ya es violencia.  Es decir padre que no juaga el rol de padre de sus hijos y solo se conforma con ser su amigo, los violenta.
Hoy sufrimos con el hecho de “estar haciendo lo correcto y ello nos paraliza.  Terminamos sufriendo nuestra paternidad y vivimos con un sin número de sentimientos de culpa.  No corregimos ni cambiamos, solo nos sentimos mal y nuestros hijos sienten esta realidad y terminan sintiéndose inseguros, viviendo en la creencia que nadie los puede guiar y menos preciando nuestro actuar.
La peor equivocación que el padre contemporáneo vive es ser padres con miedo a equivocarse y sentirse culpable cuando ello ocurre.  No se hacen ajustes en el camino, solo se le agrega mas culpa y mas miedo a nuestro actuar.
ARQUITECTOS DE ESTIMA
Auto estima tiene que ver con la habilidad para vivir. Con el plus que un padre pone en la vida de su hijo, es la acción de vivir consciente de quien se es, asumiendo compromisos reales con la vida, llegando a metas y enfrentando los errores sin ocultarlo a fin de hacer los ajustes necesarios para no regresar al mismo lugar a repetir la historia.
Un padre debe entender que el trabajo de fondo es no es llevar a su hijo a la escuela, o buscar esposo a la hija, sino el de ayudar a sus hijos a ser responsable de sí mismos a fin de que no sean dependientes de otros o necesiten dolor para poder vivir.  Un padre invierte su tiempo en ello y cualquier otra tarea es adicional a esta.
Dios nos demanda vivir nuestra paternidad no  solo entendiendo que no es un juego, sino asumiendo el rol en su totalidad.  Dios nos demanda amar a nuestro hijos para que crezcan sintiéndose respetado y valorados, pero al mismo tiempo, siendo corregidos y disciplinados a fin de que en su juventud puedan a auto controlarse.  La biblia lo define con el acto de guiar en el camino para que en la adultez se viva en seguridad. Hay mucho que debemos de corregir de la forma en que asumimos la paternidad.  Debemos reconocer que hemos pecado en contra de nuestros hijos y con ello le hemos hecho la vida más complicada dado que, no les hemos provisto de las herramientas correctas para enfrentar la vida.
Dios es el único que nos puede cambiar, no solo como personas sino también como padres.  El si sabe ser padre y nos quiere instruir en ello a fin de ser lo que nuestros hijos necesitan y así poder educar a una generación libre y consciente de su compromiso ante la vida y ante Dios.