lunes, 25 de julio de 2016

MATRIMONIO, AMOR, ROMANCE Y VIDA SEXUAL




¡Mujeres de Jerusalén! Yo soy morena, sí, como las tiendas de Quedar. Y soy también hermosa, como las cortinas de Salomón.
No se fijen en mi piel morena, pues el sol la requemó. Mis hermanos se enojaron contra mí, y me obligaron a cuidar sus viñas, ¡y así mi propia viña descuidé!
Cuéntame, amor de mi vida, ¿a dónde llevas tus rebaños? A la hora de la siesta, ¿dónde los haces descansar? No tengo por qué andar como una vagabunda; ¡no tengo por qué buscarte entre los rebaños de tus amigos!
Los pastores
Si acaso no lo sabes, mujer bella entre las bellas, sigue las huellas del rebaño y lleva a pastar tus cabritos junto a las carpas de los pastores.
El novio
Amada mía, tu andar tiene la gracia del trote de las yeguas que tiran del carro del rey. ¡Preciosas se ven tus mejillas en medio de tus trenzas! ¡Bellísimo luce tu cuello entre tan bellos collares! ¡Voy a regalarte joyas de oro, incrustadas de plata!
La novia
Mientras el rey se recuesta, mi perfume esparce su fragancia. Mi amado es para mí como el saquito perfumado que llevo entre mis pechos. Mi amado es para mí como un ramito de flores de las viñas de En-gadi.
El novio
¡Tú eres bella, amada mía; eres muy bella! ¡Tus ojos son dos luceros!
La novia
¡Tú eres hermoso, amado mío! ¡Eres un hombre encantador!
Los novios
La verde hierba será nuestro lecho de bodas,
y a la sombra de los cedros pondremos nuestro nido de amor.
Eclesiastés 1:5-17

Dijimos la semana pasada que el amor es una experiencias de vida (nótese que no refiero el amor como una emoción) que debe vivirse en el matrimonio, pues es el resultado de compartir la vida juntos, sobre todo el lado complicadio de esta.  Es el tiempo juntos al correr de los años,  los problemas y alegrías que se viven cada día,  lo que hace que el amor se manifieste y se valide en la relación de pareja.  Es la vida juntos el catalizador que hace que el acto egoísta de estar enamorados  pase a segundo plano y el amor verdadero, el que no se acaba (aun y cuando José José cante lo contario), el que hace bien, el que vitaliza y mejora la estima, sea visto. Con base a ello, este domingo revisaremos la última parte del capítulo 1 para exponernos a la Palabra de nuestro Padre y revisar cuatro conceptos fundamentales: Matrimonio, amor, romance y vida sexual.  La intención es que, podamos a partir de la verdad divina, construir una idea correcta sobre la vida en matrimonio y romper con las mentiras de esta generación que se han empeñado en creer que puede construir verdades que guíen la vida.

El matrimonio como ejercicio divino
Si vemos la biblia en su totalidad y en especial cantares,  no hay forma de no entender que el matrimonio es el plan de Dios para la vida en pareja.  Ahora ben, debemos puntualizar, aunque nos tachen se homofóbicos o retrógrados, que el matrimonio es el plan de Dios para un hombre y una mujer.  Todo lo demás es invento nuestro y está fuera de la voluntad de Dios aunque hayamos hecho leyes que lo legalice (respetamos la opinión de los demás y su decisión de vivir de ciertas maneras.  No les rechazamos ni les señalamos, pero no compartimos esa visión de la vida)  En este sentido el matrimonio es una regalo que nos fue dado para aprender a vivir, en paciencia, armonía, acuerdo, tolerancia, comunión, etc.  Quien vive en matrimonio y ha pasado años en ello, entiende que perdonar es una conducta primordial y un ejercicio diario.
Para sostener la vida en pareja, se requiere entonces de la madurez que viene de Dios para poder ver al otro como Dios lo ve y para comprender también que no fuimos llamados a someterle, utilizarle ni violentarle aun y a pesar de sus defectos y errores.  Es en la vida matrimonial que aprendemos a ser tolerantes y pacientes al mismo tiempo que aprendemos agradecer que nuestro conyugue nos tolera y nos de su paciencia y amor. Como dice Marco Vidal:
No me debes nada y sigues a mi lado 
y estoy sospechando que me quieres; 

Casi ya ocho años y aunque me conoces, 
todavía estás aquí; 

ya no es ilusión, 
no son sueños ni quimeras, 
es mi vida real, 

y no puedo concebir ninguna situación sin ti...

 En este sentido, el matrimonio es la herramienta de Dios para promover una vida madura y en este caso, por madura habremos de entender, una vida que renuncia a expresarse a través del egoísmo, pues el matrimonio demanda de nosotros aprender a vivir en comunidad.

El amor es la manifestación de Dios
El amor se construye en el esfuerzo de cada día.  Cantares nos muestra el acto de priorizar la búsqueda del otro por encima de cualquier otro interés humano.  Esto es crucial para construir un matrimonio funcional: Si no se prioriza no se ama.  Las palabras nunca serán suficientes, las promesas pierden sentido ante el hecho de ver y compartir la vida con quien siempre tiene “otra cosa que hacer” antes de estar con su esposo o esposa.  Cabe aclarar que esto nada tiene que ver con lo que hoy conocemos como “noviazgo”  Quienes siendo novios se priorizan más allá de la amistad sin duda terminarán en una relación de tres y uno de esos tres necesitará que le cambien el pañal. Pero quien vive en matrimonio y no prioriza a su conyugue, sin duda también terminará en una relación de tres solo que acá “nadie necesita cambio de pañal”
Cantares nos deja ver que la vocación divina para quienes son esposo,  es amar sacrificialmente a su conyugue y esto implicará mucho de su esfuerzo físico y emocional.  Es ese amor que se muestra en cuidado por la pareja  donde Dios se hace manifiesto, pues nada ejemplifica mejor el amor de Dios que la conducta de negarse a sí mismo a favor de aquel que se ama.

El romance y la disciplina de dar valía al otro
El romance es parte del amor, no es el amor en sí mismo, sin embargo es un componente que hace al amor sensible.  Cantares nos deja ver a dos personas que se aman pero también a dos personas que saben expresarse interés a través de palabras que edifican y fortalecen la estima. 
El valor del romance es que se basa en las conductas de cuidado y sacrificio por el otro y esto lo diferencia del simple enamoramiento cuyo sustento lo es el deseo y el bien  personal.  Cantares nos detalla como un hombre y una mujer se expresan amor diciendo uno del otro cosas buenas y palabras que fortalecen  y dan confianza.
Decir del conyugue cosas buenas ante su presencia y aun en su ausencia fortalece la relación, la vivifica y crea un ambiente propicio para la cercanía física y el deseo sexual.  Quien señala solo defectos y habla a espalda de su cónyuge exhibiendole  terminará emocionalmente distante de este y seguramente empezará a valorar a otras personas trayendo dolor a la relación y ruptura.

La vida sexual bajo la idea de darse al otro sin ocultar nada
Cuando leemos los versos de cantares  es imposible pasar por alto la urgencia de “mostrarse y darse al otro”  No se trata del deseo que lleva a tener sexo solo por la “necesidad de sentir” 
Cuando se vive en matrimonio el comportamiento sexual adquiere sentido, fuera de este solo son sensaciones que mueren en sí mismas. Quien sin compromiso comparte el cuerpo, se somete solo a la esclavitud de la sensación y no puede experimentar la plenitud de ser  transparente ante aquella  personas que se ama y no se puede, porque sin amor sacrificial no hay forma de darse y mostrarse sin reservas ante el otro.  Es en esto en donde la vida sexual encuentra sentido.  Las sensaciones de un orgasmo se validan en el hecho de que en el día a día nada se esconde del otro, se es transparente, se cuida, se apoya y se prioriza.  Es por ello que para disfrutar la experiencia sexual se requiere madurez y no “solo ganas”  Compartir el cuerpo no es un acto físico sino el resultado de ser "una sola carne" y al ser uno, no hay oportunidad de esconder nada del otro, pos si se hace, es como engañarnos a nosotros mismo.  Es por esta razón que el sexo en el noviazgo solo son sensaciones que no llevan a nada, porque en tanto novios, el desconocimiento del otros es una premisa inevitable.

Concluyamos
El matrimonio es la oportunidad divina dada a sus hijos para ejercitarse, aprender y madurar en todas las facetas del amor.  No es un asunto de adolescentes  deseosos de sentir, sino de personas que están dispuesta a pagar el precio de amar.  El matrimonio es una relación concebida en el corazón de Dios para que el hombre y la mujer que deciden compartir la vida juntos aprendan el arte de ser vulnerables y no guardarse del otro.  Es el matrimonio en donde el romance encuentra cause y la actividad sexual encuentra propósitos. 
Esta generación a pervertido el concepto de Dios, lo ha sometido a un papel que dice poco. Ha hecho que aquello que fue diseñado para traer bendición, se convierta en deseo, pues se ha descontextualizado y llevado solo a la búsqueda del placer por el placer mismo. 
Es tiempo de volvernos a Dios para pedir perdón y volver a vivir en la verdad a la que fuimos llamados.  Solo el poder de Dios puede sanarnos de las mentiras de esta generación que ha decidido darle la espalda al Creador

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