¡Mujeres de
Jerusalén! Yo soy morena, sí, como las tiendas de Quedar. Y soy también
hermosa, como las cortinas de Salomón.
No se fijen
en mi piel morena, pues el sol la requemó. Mis hermanos se enojaron contra mí, y
me obligaron a cuidar sus viñas, ¡y así mi propia viña descuidé!
Cuéntame,
amor de mi vida, ¿a dónde llevas tus rebaños? A la hora de la siesta, ¿dónde
los haces descansar? No tengo por qué andar como una vagabunda; ¡no tengo por
qué buscarte entre los rebaños de tus amigos!
Los pastores
Si acaso no
lo sabes, mujer bella entre las bellas, sigue las huellas del rebaño y lleva a
pastar tus cabritos junto a las carpas de los pastores.
El novio
Amada mía, tu
andar tiene la gracia del trote de las yeguas que tiran del carro del rey. ¡Preciosas
se ven tus mejillas en medio de tus trenzas! ¡Bellísimo luce tu cuello entre
tan bellos collares! ¡Voy a regalarte joyas de oro, incrustadas de plata!
La novia
Mientras el
rey se recuesta, mi perfume esparce su fragancia. Mi amado es para mí como el
saquito perfumado que llevo entre mis pechos. Mi amado es para mí como un
ramito de flores de las viñas de En-gadi.
El novio
¡Tú eres
bella, amada mía; eres muy bella! ¡Tus ojos son dos luceros!
La novia
¡Tú eres
hermoso, amado mío! ¡Eres un hombre encantador!
Los novios
La verde
hierba será nuestro lecho de bodas,
y a la sombra
de los cedros pondremos nuestro nido de amor.
Eclesiastés
1:5-17
Dijimos la semana pasada que el amor es
una experiencias de vida (nótese que no refiero el amor como una emoción) que
debe vivirse en el matrimonio, pues es el resultado de compartir la vida
juntos, sobre todo el lado complicadio de esta.
Es el tiempo juntos al correr de los años, los problemas y alegrías que se viven cada
día, lo que hace que el amor se
manifieste y se valide en la relación de pareja. Es la vida juntos el catalizador que hace que
el acto egoísta de estar enamorados pase
a segundo plano y el amor verdadero, el que no se acaba (aun y cuando José José
cante lo contario), el que hace bien, el que vitaliza y mejora la estima, sea
visto. Con base a ello, este domingo revisaremos la última parte del capítulo 1
para exponernos a la Palabra de nuestro Padre y revisar cuatro conceptos
fundamentales: Matrimonio, amor, romance y vida sexual. La intención es que, podamos a partir de la
verdad divina, construir una idea correcta sobre la vida en matrimonio y romper
con las mentiras de esta generación que se han empeñado en creer que puede
construir verdades que guíen la vida.
El matrimonio como ejercicio divino
Si vemos la biblia en su totalidad y en
especial cantares, no hay forma de no
entender que el matrimonio es el plan de Dios para la vida en pareja. Ahora ben, debemos puntualizar, aunque nos
tachen se homofóbicos o retrógrados, que el matrimonio es el plan de Dios para
un hombre y una mujer. Todo lo demás es
invento nuestro y está fuera de la voluntad de Dios aunque hayamos hecho leyes
que lo legalice (respetamos la opinión de los demás y su decisión de vivir de
ciertas maneras. No les rechazamos ni
les señalamos, pero no compartimos esa visión de la vida) En este sentido el matrimonio es una regalo
que nos fue dado para aprender a vivir, en paciencia, armonía, acuerdo,
tolerancia, comunión, etc. Quien vive en
matrimonio y ha pasado años en ello, entiende que perdonar es una conducta
primordial y un ejercicio diario.
Para sostener la vida en pareja, se
requiere entonces de la madurez que viene de Dios para poder ver al otro como
Dios lo ve y para comprender también que no fuimos llamados a someterle,
utilizarle ni violentarle aun y a pesar de sus defectos y errores. Es en la vida matrimonial que aprendemos a
ser tolerantes y pacientes al mismo tiempo que aprendemos agradecer que nuestro
conyugue nos tolera y nos de su paciencia y amor. Como dice Marco Vidal:
No me debes
nada y sigues a mi lado
y estoy sospechando que me quieres;
Casi ya ocho
años y aunque me conoces,
todavía estás aquí;
ya no es
ilusión,
no son sueños ni quimeras,
es mi vida real,
y no puedo
concebir ninguna situación sin ti...
En este sentido, el matrimonio es la
herramienta de Dios para promover una vida madura y en este caso, por madura
habremos de entender, una vida que renuncia a expresarse a través del egoísmo,
pues el matrimonio demanda de nosotros aprender a vivir en comunidad.
El amor es la manifestación de Dios
El amor se construye en el esfuerzo de
cada día. Cantares nos muestra el acto
de priorizar la búsqueda del otro por encima de cualquier otro interés humano. Esto es crucial para construir un matrimonio funcional:
Si no se prioriza no se ama. Las
palabras nunca serán suficientes, las promesas pierden sentido ante el hecho de
ver y compartir la vida con quien siempre tiene “otra cosa que hacer” antes de
estar con su esposo o esposa. Cabe
aclarar que esto nada tiene que ver con lo que hoy conocemos como “noviazgo” Quienes siendo novios se priorizan más allá
de la amistad sin duda terminarán en una relación de tres y uno de esos tres
necesitará que le cambien el pañal. Pero quien vive en matrimonio y no prioriza
a su conyugue, sin duda también terminará en una relación de tres solo que acá
“nadie necesita cambio de pañal”
Cantares nos deja ver que la vocación
divina para quienes son esposo, es amar
sacrificialmente a su conyugue y esto implicará mucho de su esfuerzo físico y
emocional. Es ese amor que se muestra en
cuidado por la pareja donde Dios se hace manifiesto, pues nada ejemplifica
mejor el amor de Dios que la conducta de negarse a sí mismo a favor de aquel
que se ama.
El romance y la disciplina de dar valía
al otro
El romance es parte del amor, no es el
amor en sí mismo, sin embargo es un componente que hace al amor sensible. Cantares nos deja ver a dos personas que se
aman pero también a dos personas que saben expresarse interés a través de
palabras que edifican y fortalecen la estima.
El valor del romance es que se basa en
las conductas de cuidado y sacrificio por el otro y esto lo diferencia del
simple enamoramiento cuyo sustento lo es el deseo y el bien personal.
Cantares nos detalla como un hombre y una mujer se expresan amor
diciendo uno del otro cosas buenas y palabras que fortalecen y dan
confianza.
Decir del conyugue cosas buenas ante su presencia y aun en su ausencia fortalece la relación, la vivifica y crea un ambiente propicio para la cercanía física y el deseo sexual. Quien señala solo defectos y habla a espalda de su cónyuge exhibiendole terminará emocionalmente distante de este y seguramente empezará a valorar a otras personas trayendo dolor a la relación y ruptura.
La vida sexual bajo la idea de darse al
otro sin ocultar nada
Cuando leemos los versos de
cantares es imposible pasar por alto la
urgencia de “mostrarse y darse al otro”
No se trata del deseo que lleva a tener sexo solo por la “necesidad de
sentir”
Cuando se vive en matrimonio el
comportamiento sexual adquiere sentido, fuera de este solo son sensaciones que
mueren en sí mismas. Quien sin compromiso comparte el cuerpo, se somete solo a
la esclavitud de la sensación y no puede experimentar la plenitud de ser transparente ante aquella personas que se ama y no se puede, porque sin
amor sacrificial no hay forma de darse y mostrarse sin reservas ante el
otro. Es en esto en donde la vida sexual
encuentra sentido. Las sensaciones de un
orgasmo se validan en el hecho de que en el día a día nada se esconde del otro,
se es transparente, se cuida, se apoya y se prioriza. Es por ello que para disfrutar la experiencia
sexual se requiere madurez y no “solo ganas” Compartir el cuerpo no es un acto físico sino el resultado de ser "una sola carne" y al ser uno, no hay oportunidad de esconder nada del otro, pos si se hace, es como engañarnos a nosotros mismo. Es por esta razón que el sexo en el noviazgo solo son sensaciones que no llevan a nada, porque en tanto novios, el desconocimiento del otros es una premisa inevitable.
Concluyamos
El matrimonio es la oportunidad divina
dada a sus hijos para ejercitarse, aprender y madurar en todas las facetas del
amor. No es un asunto de
adolescentes deseosos de sentir, sino de
personas que están dispuesta a pagar el precio de amar. El matrimonio es una relación concebida en el
corazón de Dios para que el hombre y la mujer que deciden compartir la vida
juntos aprendan el arte de ser vulnerables y no guardarse del otro. Es el matrimonio en donde el romance
encuentra cause y la actividad sexual encuentra propósitos.
Esta generación a
pervertido el concepto de Dios, lo ha sometido a un papel que dice poco. Ha
hecho que aquello que fue diseñado para traer bendición, se convierta en deseo,
pues se ha descontextualizado y llevado solo a la búsqueda del placer por el
placer mismo.
Es
tiempo de volvernos a Dios para pedir perdón y volver a vivir en la verdad a la
que fuimos llamados. Solo el poder de
Dios puede sanarnos de las mentiras de esta generación que ha decidido darle la
espalda al Creador


No hay comentarios:
Publicar un comentario