lunes, 18 de julio de 2016

EL AMOR EN LA VERDAD DEL REINO DE DIOS




Cantar de los cantares, el cual es de Salomón.
!!Oh, si él me besara con besos de su boca!
Porque mejores son tus amores que el vino.
A más del olor de tus suaves ungüentos,
Tu nombre es como ungüento derramado;
Por eso las doncellas te aman.
Atráeme; en pos de ti correremos.
El rey me ha metido en sus cámaras;
Nos gozaremos y alegraremos en ti;
Nos acordaremos de tus amores más que del vino;
Con razón te aman. (cantares 1:1-4)


El amor entre esposos (porque de ello habla cantares) debe ser una experiencia terapéutica y lo es, porque la cercanía del que ama se convierte en medicina divina para traer una mejor visión de la vida.  El escritor de cantares nos confronta con la verdad de que, aquel que decidió vivir en pareja y eligió a la persona para ello, ha de aprender amar y ser amado para permitir que el amor de Dios manifestado en el otro (en este caso el otro que uno mismo elige en libertad) sane corazón quebrantado. No hay amor que destruya, pero si destruyen y dejan insatisfecho aquellos que sin saber amar se lanzan a la búsqueda de pareja sin haber crecido en el amor: Demanda, exigen, buscan únicamente su propio bienestar, se victimizan o usan. 

Hoy hablaremos como ve en el Reino de Dios el amor en pareja y la ética que éste propone para quienes han decidido vivir en matrimonio.

AMOR Y MATRIMONIO
El amor no se da en los corazones jóvenes.  Esa es una mentira que los medios de comunicación nos han propuesto a través de los programas de televisión, las películas y las canciones de moda. Cantares no nos muestra una relación de amor entre dos adolescentes que lo único que han aprendido a valorar y por lo tanto ansían conocer, es el coito. El amor se ha de vivir en el matrimonio, pues es en este, en donde se puede cultivar con responsabilidad y propósito.  Dos chico sin la edad y madurez necesaria SON INCAPACES de experimentar la RESPONSABILIDAD DE AMAR.  No se ama de la noche a la mañana.  No se ama sin haber sufrido un mal día con la pareja, tampoco se ama sin haber pasado antes una noche cuidando la salud del otro y mucho menos se ama sin haber sido apoyo a lo largo de meses para alcanzar una meta, enfrentar un problema o la frustración de no alcanzar lo que se anhelaba.

Se nos enseña que amar, es lo mismo que querer o desear pero no es así.  Eso es una mentira, por ello José José, afirma en su aplaudida canción El amor acaba

Porque el alma se vacíacomo el cántaro en la nube¡el amor acaba!porque suave se desliza como sombra la caricia¡el amor acaba!porque el sentimiento es humo y ceniza la palabra¡el amor acaba!porque el corazón de darse llega un día que se parte¡el amor acaba!porque se vuelven cadenas lo que fueron cintas blancas¡el amor acaba!porque llega a ser rutina la caricia más divina¡el amor acaba!porque somos como ríoscada instante nueva el agua¡el amor acaba!porque mueren los deseos por la carne y por el beso¡el amor acaba!-coro-porque el tiempo tiene grietasporque grietas tiene el almaporque nada es para siempre y hasta la belleza cansa ¡el amor acaba!porque el sentimiento es humo

Nada es más falso que esto.  El deseo termina y el enamoramiento también, pero quienes han “crecido en el amor” nunca dejan de amar.  Quien decide vivir en matrimonio porque anhela tener sexo gratis o legalizar el sexo que ya tiene, sin duda terminará como dice esta canción.  El amor se construye, es fuerzo por el otro, es renuncia al deseo propio para traer bien a aquella persona que hemos elegido como esposa o esposo.

AMOR Y SANIDAD
Esta generación ha construido conceptos erróneos sobre el matrimonio.  Sin embargo la Palabra que nos ha sido revelada nos muestra una verdad que debemos aprender a vivir.
Vivir en matrimonio es una experiencia que sana el alma.  Cuando Dios pensó que no era bueno que Adán estuviera solo, decidió para traerle bienestar, ponerlo en una relación de matrimonio con Eva.  No lo envió con sus amigos a pasar una tarde de hombres, sino que en su perfecta voluntad le compartió a una mujer para que su alma encontrara bienestar en esta tierra.  Es por ello que cantares nos muestra esta realidad cuando afirma “tu nombre es como un ungüento derramado…”
Esta sociedad que promueve el pensamiento individualista (egoísmo) nos hace pensar que vivir en pareja es pesar para el alma.  El diseño de Dios es perfecto pero nosotros hemos preferido creerle a los mostrado desde los 70’s a “Hogar dulce hogar” en los 80’s a “Cándido Pérez” en los 90’s a la “Familia Peluche” y en la actualidad a “Una familia de diez”  Estos programas televisivos nos muestra una realidad no solo equivocad sino perversa que ha moldeado nuestro comportamiento y nos ha condicionado a ver el matrimonio de manera equivocada.  Pero la Palabra es clara e inequívoca: Para hombre y mujeres por igual, llegar a vivir en matrimonio, aunque es un reto, ha de traer sanidad a nuestros corazones rotos.

AMOR Y DESEO
Hay deseo sin amor, pero no amor sin deseo.  Quien ha aprendido a amar, también ha aprendido a desear a su conyugue.  El deseo por el otro no lo determina la belleza o la perdida de esta, tampoco la virtudes o la ausencia de estas y mucho menos si el otro nos hace sentir bien o no.  Se desea porque se ama y se ama porque se valora al otro. ¡Sí! Eso implica sacrificios y negación de nosotros mismo, por eso es amor.  Cantares en estos versos nos deja ver esta verdad.  Vemos a una pareja que ha aprendido a sanarse a través de su relación de muchos días y por ello en sus corazones ha surgido la necesidad de estar juntos, de verse, de valorarse, de estimarse por encima de cualquier otra compañía.  Han aprendido a dejar el pensamiento individualista para pensar “en pareja” y priorizar con ello el bien del otro.  En este sentido, podemos afirmar que cantares nos muestra que el deseo no es una emoción que surge por el deseo de experimentar un coito, sino más bien es el resultado de compartir la vida con todo lo que ello implica.

CONCLUYAMOS
Nos han mentido.  El amor es mucho más serio y más profundo de lo que nos han hecho creer.  Quien ama, no lo hace para sentirse bien o acompañado.  Lo hace para hacer sentir bien al otro y darle lo mejor de sí.  Es en el amor que se comparte que la pareja encuentra la sanidad de Dios y construyen por lo tanto propósitos que implican el resto de la vida.  Es por ello que afirma. “atrae hacia ti y corramos…”  El motivo no son la adquisición de las emociones deseadas, sino el bienestar mutuo del otro y sobre esta plataforma, la cual es Cristo mismo (pues Cristo es la encarnación de la auto negación del Padre a favor nuestro), se construye con dedicación y abnegación una vida juntos bajo una sola visión, la cual viene del Padre.

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