No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;
8
Porque será medicina a tu cuerpo,
Y refrigerio para tus huesos.
9
Honra a Jehová con tus bienes,
Y con las primicias de todos tus frutos;
10
Y serán llenos tus graneros con abundancia,
Y tus lagares rebosarán de mosto.
(Proverbios 3:7-10)
El
bienestar, el descanso físico y del alma, así como la prosperidad que da frutos
en la eternidad (y no solo en esta tierra), son el resultado de creerle a Dios. Quien aprecia, valora y aplica la Palabra
revelada en su vida sin duda vivará bien.
Encontrarán descanso en Dios, una vida en donde las circunstancias difíciles
se enfrenta en fe y en el poder de quien tiene en control todas las cosas. Quien vive en la verdad de Dios y está
dispuesto a vivir en ella sin duda el sobresalto económico, los problemas de
salud y las dificultades familiares solo son experiencias para experimentar el
amor y la provisión de Dios. Quien en
todo honra a Dios nunca le falta una vida llena de paz y con buenos frutos.

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