lunes, 25 de abril de 2016

VIVIENDO EL LA VERDAD DE DIOS






Excelencia de la sabiduría
10  Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable.
El corazón del sabio está a su mano derecha, mas el corazón del necio a su mano izquierda.
Y aun mientras va el necio por el camino, le falta cordura, y va diciendo a todos que es necio.
Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas.
Hay un mal que he visto debajo del sol, a manera de error emanado del príncipe:
la necedad está colocada en grandes alturas, y los ricos están sentados en lugar bajo.
Vi siervos a caballo, y príncipes que andaban como siervos sobre la tierra.
El que hiciere hoyo caerá en él; y al que aportillare vallado, le morderá la serpiente.
Quien corta piedras, se hiere con ellas; el que parte leña, en ello peligra.
10 Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza; pero la sabiduría es provechosa para dirigir.
11 Si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador.
12 Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, mas los labios del necio causan su propia ruina.
13 El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla, nocivo desvarío.
14 El necio multiplica palabras, aunque no sabe nadie lo que ha de ser; ¿y quién le hará saber lo que después de él será?
15 El trabajo de los necios los fatiga; porque no saben por dónde ir a la ciudad.
16 !!Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes banquetean de mañana!
17 !!Bienaventurada tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber!
18 Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa.
19 Por el placer se hace el banquete, y el vino alegra a los vivos; y el dinero sirve para todo.
20 Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en lo secreto de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra.


Hay tres cosas que arruinan la vida, pensar que “un poquito de pecado” no hace mucho mal, vivir sin darle a la vida la importancia que merece y hablar de más sin pensar en lo que se dice.   Estas conductas son muy propias de nosotros, pero no por ello correctas.  Quizá muchos problemas podrían ser evitados si fuésemos más diligentes en obedecer a la Palabra de Dios y seguramente, nuestra vida sería más satisfactoria si aprendemos a vivir de la manera en la que Dios lo hace.  El pecado no siempre se hace evidente en el sexo, las sustancias adictivas, la violencia o el abuso, sino también, y con mucha frecuencia a través de la imprudencia, la cual se enmascara también, que difícilmente podemos percatarnos de su reinado en nuestra vida.

UN PEQUEÑO DESLIZ
“Que tanto es tantito”  Una frase muy mexicana que resume a la perfección la idea del predicador en esta sección de proverbios. La vida es un bien no renovable que cuando se rompe ya no se puede componer.  Darnos ciertos “lujos” emocionales no es más que otra forma de cometer suicido.
Olvidamos que pecado es pecado y que este no tiene categorías, niveles o intensidades.  Ante los ojos de Dios el pecado de matar o violar, es igual al de mentir u omitir la verdad.  Nosotros categorizamos las conductas pero olvidamos que Dios no.  El ve la intención del corazón y no pasa por alto nuestro error.  Quien cree que que jugar por WhatsApp sobre sexo no es malo pues uno llego a tener contacto físico con la persona, se equivoca.  Para Dios ambas cosas son adulterio o fornicación, pues el deseo del corazón es el mismo.  Quien piensa que  construir un negocio a través de trampas no es pecado y se justifica diciendo que así son las reglas de juego, se engaña a si mismo porque ante los ojos del Creador ese comportamiento es pecaminoso.
La conducta pecaminosa no lo es “tantito”.  Solo lo es y no podemos escondernos de los ojos de Dios ni argumentar a nuestro favor para convencerle.

CORAZON PERESOZO
Vivir para conseguir placer nada tiene que ver con el Reino de Dios.  Quien vive en el Reino, vive con esfuerzo, lucha cada día, enfrenta la violencia de una sociedad que lo ve como amenaza porque es luz y sal.  La búsqueda del confort como la única vía para construir la vida no es más que la señal de que se vive bajo la verdad de los hijos de Caín.  Recordemos que vivir en el Reino es vivir en "carpas no en ciudades".  El bienestar y el placer son el resultado de la obediencia, y no la búsqueda primera en la vida.
El Cristiano, por lo tanto ha de ser diligente y presto para hacer bien las cosas.  Un cristiano no le da la espalda al esfuerzo, a sudar, a esperar por las cosas, al sacrificio que implica vivir en la verdad.  Un cristiano no busca reposar como rey mientras “un negro le ventila con un gran abanico”  Quien cree así no valora ser hijo de Dios y vive deseando la vida de los hijos de Caín.

HABLAR DE MAS
Hay quienes hablan solo porque tienen lengua.  Creen que deben ser escuchados.  Suponen conocer de todos los temas y que la gente necesita poner atención a su verdad.  Pero olvidan que, cuando la palabra sale de su boca, la pierden; ya no es suya y normalmente, esa misma palabra se convierte en lancetas que regresan parar herirle.
Quien es Hijo de Dios, piensa bien en lo que dice, por ello Dios aconseja que nuestra palabra debe ser “sazonada”  ¿De que? De la verdad revelada.
Una palabra que sale de nuestra boca, puede edificar o puede matar.  Tiene el poder de traer bendición o regresar a nosotros afilada y producir dolor en nuestro interior.  Los hijos de Dios entiende esto y viven sujetos y sujetando su lengua para no decir mentira no ociosidad.

El predicador nos deja en este capítulo diez una  medida que si somos prudentes seguiremos: vivir en lo correcto y haciendo lo correcto es mejor que ser picado por la serpiente. El trabajo diligente paga a futuro mejor renta que vivir esclavizado a la búsqueda del bienestar y hablar sabiamente nos evitará vergüenzas y dolores a lo largo de la vida.  No dejemos que el maligno nos seduzca con verdades a medias y formas de vida que parecen buenas pero que en realidad están llenas de dolor y pesar.  Solo en Dios hay verdad y bienestar.


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